Tras un empate en su debut frente a Japón, el equipo de Ronald Koeman ofreció una actuación brillante que cautivó a la afición «Oranje» en el estadio de Houston, donde incluso estuvieron presentes los reyes Guillermo Alejandro y Máxima. Este triunfo sobre Suecia, que había goleado (5-1) a Túnez en su primer partido, era crucial para evitar complicaciones en el Mundial.
Con este resultado, Países Bajos toma el liderato del Grupo F con 4 puntos, mientras que Suecia se queda con 3, a la espera del duelo entre Japón (1) y Túnez (0). Este enfrentamiento, que se llevará a cabo en Monterrey a las 04H00 GMT del domingo, marcará el partido número 1.000 de la Copa del Mundo.
Este hito refleja el rápido crecimiento del Mundial, que en 1994, cuando se disputó el partido 500 en Estados Unidos, contaba con solo 24 equipos, la mitad de los que compiten actualmente en Norteamérica. El capitán tunecino, Ellyes Skhiri, destacó la importancia de este evento: “Jugar un partido en un Mundial es un honor y un sueño hecho realidad, pero participar en el partido número 1000 será realmente especial”.
No obstante, más allá del simbolismo, lo que realmente cuenta son los puntos y las victorias.
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Tras la exhibición en el estreno (goleada 7-1 ante Curazao) el capitán germano Joshua Kimmich instó a sus compañeros a mantener los pies en el suelo y alertó del peligro de Costa de Marfil, un equipo con «jugadores espectaculares en ataque».
Este Grupo E se completará con el Ecuador-Curazao, en el que los sudamericanos están obligados a ganar y por la mayor diferencia de goles posible para seguir soñando con la clasificación a la siguiente fase, luego de haber perdido en el debut frente a los Elefantes marfileños.
No obstante, el DT de la Tri, el argentino Sebastián Beccacece, pidió a sus jugadores que sólo piensen en la victoria y no en la goleada: «No somos Alemania», resumió.
– Almirón, primera víctima de la ‘Ley Vini’ –
Tras el incidente ocurrido esta misma temporada en un Benfica-Real Madrid en la Champions, en la que el argentino del equipo portugués Gianluca Prestianni supuestamente lanzó un insulto racista a Vinicius, la FIFA anunció que a partir de este mundial, cualquier jugador que hablase a un rival tapándose la boca, sería expulsado.
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Y el paraguayo Miguel Almirón fue el primer futbolista en ser castigado por la llamada «Ley Vinicius»: el ex del Newcastle se tapó la boca para hablar con un rival turco y acabó expulsado en un partido que se llevaron heroicamente los sudamericanos por 1-0, resultado que eliminó a la Turquía del madridista Arda Güler.
En el vestuario, Almirón «pidió disculpas a sus compañeros por el error» reveló tras el partido el DT Gustavo Alfaro, que tiró de humor para explicar su reacción.
«Le dije que se lo dijera en guaraní. Si le manda al carajo quién le va a entender», explicó el argentino.
Brasil, que obtuvo el viernes una victoria balsámica contra Haití (3-0) que le acerca además a los cruces, está pendiente de la evolución de Raphinha, el delantero del Barcelona que tuvo que retirarse con molestias musculares antes del final de la primera parte.
A falta confirmación oficial, es muy probable que Carlo Ancelotti no pueda contar con el punta azulgrana en el último partido contra Escocia, aunque para entonces sí debería ya estar disponible Neymar, recuperado a su vez de una lesión.
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