La alta representante de Política Exterior de los Veintisiete convoca a una reunión extraordinaria de ministros para abordar la ofensiva de EEUU e Israel contra Irán
El episodio se originó el martes en una rueda de prensa en el Despacho Oval, donde Trump cargó contra España por no autorizar el uso de las bases de Rota y Morón para la operación contra Irán, y por no comprometerse a destinar el 5% del PIB al gasto en defensa. Merz, en esa comparecencia, se limitó a secundar al mandatario estadounidense: indicó que España era el único país que no había aceptado ese objetivo fijado por la OTAN y aseguró que estaba intentando «convencer» al Gobierno español.
Un día después, el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, trasladó la «sorpresa» del Ejecutivo por la actitud del canciller alemán y sostuvo que dirigentes anteriores como Angela Merkel u Olaf Scholz no habrían actuado del mismo modo. El cruce de declaraciones añade un componente político europeo a un debate que, en origen, gira en torno a la seguridad y al reparto de compromisos dentro de la alianza transatlántica.
El encuentro, que se celebra apenas cinco días después de la última cita, incluye la participación del secretario general y representantes del Consejo de Cooperación del Golfo (CCG), Jassim Mohammed Al-Budaiwi, en un intento de seguir de cerca la evolución sobre el terreno y coordinar posiciones con los países de la región, incluidos Arabia Saudí, Baréin, Kuwait, Omán, Qatar y Emiratos Árabes Unidos.
Además, Kallas advirtió de que Teherán «está intentando exportar la guerra a tantos países como pueda» y aseguró que los ministros de Exteriores de la UE y sus socios del Golfo están abordando qué pueden hacer «juntos» para romper el ciclo de violencia, en una señal de que Bruselas busca coordinar una respuesta con los aliados regionales ante el repunte de la tensión.



