Nuevos estudios científicos advierten que el aumento sostenido de las temperaturas y los eventos climáticos extremos ya están afectando la producción mundial de café y amenazan seriamente el rendimiento del trigo en las próximas décadas. El impacto podría sentirse desde el campo hasta el bolsillo de los consumidores. El cambio climático dejó de ser una proyección lejana para convertirse en una presión concreta sobre dos de los cultivos más importantes del planeta: el café y el trigo. Dos investigaciones publicadas esta semana coinciden en una advertencia central: el aumento de las temperaturas y el clima extremo están alterando los ciclos productivos, reduciendo rendimientos y anticipando efectos económicos globales. Un análisis de Climate Central reveló que las principales regiones cafetaleras del mundo atraviesan un crecimiento sostenido de días con calor perjudicial. Entre 2021 y 2025, los 25 países que concentran casi toda la producción global registraron en promedio 47 días adicionales por año con temperaturas dañinas para el cultivo. En los cinco mayores productores —Brasil, Vietnam, Colombia, Etiopía e Indonesia— el incremento llegó a 57 días anuales por encima de los 30°C. Según explicó la vicepresidenta de ciencia de Climate Central, Kristina Dahl, el fenómeno ya impacta en toda la cadena productiva. “El cambio climático está afectando nuestro café. Más días de calor extremo pueden dañar las plantas, reducir los rendimientos y afectar la calidad. Con el tiempo, estos impactos pueden trasladarse desde las fincas hasta los consumidores, afectando el costo y la calidad de cada taza”, señaló. Las temperaturas superiores a 30°C son consideradas extremadamente perjudiciales para el café arábica —la variedad más valorada— y subóptimas para el robusta. El aumento del calor extremo ha sido señalado como uno de los factores que contribuyeron a recientes subas de precios. De hecho, el café tostado o molido registró en enero de 2026 un valor 37,4% más alto que un año antes, según datos del Índice de Precios al Consumidor de Statistics Canada. Las proyecciones indican que para 2050 hasta la mitad de las tierras actuales aptas para café podrían dejar de serlo. En paralelo, otro estudio publicado en la revista Climatic Change advierte sobre el futuro del trigo, uno de los pilares de la seguridad alimentaria mundial. Investigadores de Rothamsted Research analizaron proyecciones de 15 modelos climáticos globales en 53 regiones productoras de 33 países y concluyeron que el calor extremo durante la floración se convertirá en una amenaza creciente. Actualmente, la sequía provoca mayores pérdidas de rendimiento que el estrés térmico, pero ese equilibrio está cambiando. El estudio proyecta que las pérdidas globales por calor durante la floración del trigo aumentarán 32% para 2050 y 77% hacia 2090, mientras que el impacto de la sequía tenderá a disminuir. El profesor Mikhail Semenov, autor del estudio, explicó que la floración es una fase crítica del cultivo. “Es el momento en que la planta define el grano. Incluso pocos días de calor extremo o estrés hídrico severo pueden reducir la cantidad de granos y afectar significativamente la cosecha final”, afirmó. La investigación identifica a países clave —China, Estados Unidos, Rusia, Rumania, Turquía y Kazajistán— como especialmente vulnerables al impacto combinado del calor y la sequía en un escenario de cambio climático. Los especialistas coinciden en que se trata de un desafío compuesto: menor productividad agrícola, mayor presión sobre los precios internacionales y creciente incertidumbre para productores y consumidores. En un sistema alimentario globalizado, los efectos del clima ya no quedan confinados a las regiones productoras. Se trasladan al mercado, a los costos y, finalmente, a la vida cotidiana.


