Paramilitares vestidos de civil arremetieron violentamente en la noche del martes contra un grupo de madres, esposas y hermanas de presos políticos que hacían una vigilia frente al Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), denunciaron activistas por los derechos humanos. La vigilia era organizada por familiares y activistas que integran el «Comité de Madres en Defensa de la Verdad» y estaban apostadas en una plaza frente a la sede del Tribunal, en el centro de Caracas. «Las madres fueron atacadas con objetos contundentes y patadas» por miembros de un grupo paramilitar, denuncia la ONG Provea. Estos grupos, fuerzas de choque chavistas, son llamados «Colectivos», y están afiliados al Partido Socialista Unido de Venezuela (PSUV) y sus organizaciones. Son acusados en instancias internacionales de serias violaciones a los Derechos Humanos. «Las carpas que se habían levantado frente al TSJ fueron destrozadas y muchas manifestantes fueron víctimas de robos y otras agresiones», dice Provea. La ausencia de resguardo por parte de organismos de seguridad pudo haber propiciado este nuevo ataque a la protesta social que revictimiza a manifestantes pacíficos. Se trata «de una nueva agresión de grupos armados históricamente al servicio de la represión a la protesta popular», denuncia el activista Marino Alvarado. Las manifestantes pedían ser atendidas por la magistrada Caryslia Rodríguez, presidenta del TSJ y militante del partido de gobierno, para el que el máximo tribunal revise los casos de presos políticos. «Nuestros hijos no son delincuentes ni terroristas», coreaban las manifestantes.



