Las grabaciones de las comunicaciones entre el operador de Atocha y los maquinistas exponen probables fallas en los protocolos de seguridad antes del impacto que dejó al menos 68 muertos y más de 150 heridos, entre ellos una ciudadana argentina de 29 años. Salieron a la luz los audios de las conversaciones entre el centro de control ferroviario de Atocha y los conductores de las formaciones involucradas en el trágico choque de trenes en España. Las grabaciones permiten reconstruir los minutos previos a la colisión que provocó 68 víctimas fatales y más de 150 heridos, entre los que se confirmó el fallecimiento de la argentina Ana Martina Conte Grand, de 29 años. A las 8:36, el controlador le ordenó al maquinista del AVE de Renfe (tren 2080) reiniciar el sistema LZB y retomar la marcha «al amparo del BSL», cuando se encontraba a 25 kilómetros de un tren de la empresa Iryo (tren 6076) que estaba detenido cerca de la estación de Urda, en Toledo. Pese a que los protocolos establecían que bajo esas condiciones la formación debía avanzar «a vista» a un máximo de 40 km/h y verificar que el tren precedente estuviera a más de 30 km, el operador autorizó continuar con «marcha normal» sin realizar dicha comprobación. Paralelamente, a las 8:41, la conductora de la formación Iryo reportó por radio la pérdida de transmisión y su detención completa a la entrada de Urda. Ante esto, el centro de control le dio la misma instrucción de reiniciar el sistema para seguir a velocidad normal. Minutos más tarde, a las 8:48, la maquinista advirtió nuevamente que la unidad no le permitía reajustar el LZB y que permanecía frenada frente a la señal de entrada, a lo que el operador respondió: «Vale… si tiene un problema, ahora nos llama». Apenas cinco minutos después de esa última comunicación, se produjo el devastador impacto entre ambas formaciones.
M.T.
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