«Todo lo que me pasó en la vida fue un milagro», afirma Lula tras ganar un cuarto mandato en Brasil, desafiando a la derecha bolsonarista y al desgaste de los años. Este emblemático líder de izquierda se adentra aún más en la historia, destacando su resiliencia y capacidad de reinvención en un contexto político polarizado.
Durante su agotadora campaña, el agotamiento era evidente en su rostro y voz, más ronca que nunca en este domingo triunfal. Con su sombrero panamá, el cabello gris y la barba encanecida, Lula, quien cumplirá 81 años este martes, parece cargar el peso del tiempo. Sin embargo, asegura sentirse en mejor forma que nunca, mostrando videos que ilustran su vitalidad y una rutina de ejercicios.
Esta evolución también lo llevó a convertirse en el «rey del selfi», una estrategia adoptada después de que su rival conservador, Flávio Bolsonaro, liderara la primera vuelta. Lula entendió que ante una derecha dominante en redes sociales, era crucial modernizarse.

Trayectoria Épica y Retos del Pasado
Durante la campaña, Lula se enfocó en su «trayectoria épica», como lo describe su exministro Fernando Haddad. Nació el 27 de octubre de 1945 en una familia pobre de Pernambuco y, tras escapar del hambre, se convirtió en líder sindicalista durante la dictadura militar. Después de tres intentos fallidos, llegó a la presidencia en 2003, reelegido en 2006 con una popularidad impulsada por programas sociales y el auge de las materias primas.
A pesar de su éxito, su vínculo con gobiernos autoritarios, como el de Hugo Chávez, le ha creado detractores. Lula es también recordado por sus 580 días de cárcel por corrupción, una condena que fue anulada, pero que todavía resuena en el discurso de la derecha.
Enfrentando Desafíos
Lula se arriesga a librar otra batalla por la democracia frente a la extrema derecha, sin haberse preparado un heredero político. Acompañado casi siempre por su esposa, Rosangela da Silva, enfrenta críticas por su presencia constante en la campaña. A pesar de un regreso poco contundente, su lugar en la historia está más asegurado que nunca, siendo el único presidente democráticamente elegido que ha gobernado el país más grande de América Latina por tanto tiempo.

En una entrevista con medios extranjeros en 2024, Lula afirmó con confianza: «No hay nadie en este país con más experiencia como presidente que yo.» Su longevidad política y su capacidad de adaptación continúan forjando su legado en un Brasil en constante cambio.
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