Los ataques rusos contra infraestructuras energéticas y una empresa en Ucrania dejaron al menos 13 muertos, mientras Kiev denunció este miércoles restricciones al uso de Starlink y expresó preocupación por la continuidad del apoyo de Washington frente a Moscú. Un asesor del presidente ucraniano afirmó que durante la noche se restringió, sin previo aviso, el funcionamiento de algunas terminales de Starlink, la red satelital utilizada para las comunicaciones en el frente y para interceptar drones. Las restricciones al servicio de internet satelital de la empresa estadounidense SpaceX, propiedad de Elon Musk, «privan» a Kiev de medios para defenderse de los drones rusos propulsados por motores a reacción, empleados de manera intensiva desde el verano boreal, denunció el asesor Serguii Beskrestnov. Algunos drones están equipados con antenas Starlink, lo que les permite ampliar su alcance y evitar las interferencias electrónicas, ya que permanecen conectados a internet y pueden ser dirigidos hasta sus objetivos. Según fuentes del Ministerio de Defensa ucraniano, la limitación de velocidad impuesta a las terminales denominadas «en movimiento» dificulta especialmente las misiones con drones, en particular las que utilizan interceptores y las operaciones de ataque a media distancia. Los bombardeos rusos de la noche dejaron al menos cuatro muertos en Kiev, dos en la región de Dnipropetrovsk, en el centro-este del país, y otro en la región de Zaporiyia, en el sur, según las autoridades. Durante el día, un ataque con drones causó al menos seis muertos en Lutsk, en el oeste de Ucrania, donde fue alcanzado un establecimiento mayorista. Además de Starlink, Ucrania depende de los servicios de inteligencia militar occidentales, especialmente estadounidenses, para detectar ataques rusos y seleccionar objetivos para sus propias operaciones. El reciente aumento de las tensiones entre el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, y su homólogo estadounidense, Donald Trump, quien se pronunció a favor de un nuevo líder para Ucrania, alimentó en Kiev el temor a una reducción de ese apoyo. Por segundo día consecutivo, las autoridades ucranianas denunciaron la falta de alertas previas sobre ataques rusos. El martes por la noche, un misil ruso impactó contra una central térmica de Kiev sin que, según Zelenski, Ucrania recibiera «ninguna advertencia previa de parte de sus socios». «Nuestros sistemas detectaron esos misiles cuando ya estaban prácticamente llegando a Kiev», afirmó el mandatario, quien calificó la central atacada como una «instalación energética clave» de la capital. «No solo destruyen nuestras infraestructuras energéticas, sino que Ucrania ni siquiera recibe alertas previas sobre los lanzamientos de misiles balísticos», lamentó Zelenski. Un alto funcionario ucraniano afirmó este miércoles que Washington amenazó con suspender el intercambio de información de inteligencia con Kiev si Ucrania no detenía sus ataques contra las refinerías rusas. «Ya hubo dos casos en los que los estadounidenses no proporcionaron alertas sobre lanzamientos de misiles balísticos rusos (…) Y, además, restringieron la velocidad de Starlink», señaló el funcionario, quien llegó a considerar que Estados Unidos «ayuda a Rusia por alguna razón». El Kremlin, por su parte, afirmó este miércoles que sigue «de cerca» cualquier señal de un cambio de actitud de Washington. Sin embargo, un funcionario estadounidense aseguró a la prensa que «Estados Unidos no ha cambiado su política de intercambio de información de inteligencia» con Ucrania. La Unión Europea indicó que no dispone de información que confirme que Estados Unidos haya interrumpido el intercambio de inteligencia militar con Kiev. Tras los ataques nocturnos, Zelenski denunció en la red social X los «ataques selectivos con misiles balísticos rusos dirigidos específicamente contra las infraestructuras energéticas» y destacó el «ostentoso desprecio» del Kremlin por la tregua anunciada sorpresivamente el domingo por Trump. Según el presidente ucraniano, unas 600.000 personas quedaron sin electricidad. El Ministerio de Defensa ruso informó, por su parte, que durante la noche del martes al miércoles atacó centrales térmicas en Kiev y sus alrededores, así como en la región de Járkov, porque, según Moscú, eran instalaciones «utilizadas en beneficio del complejo militar-industrial» de las Fuerzas Armadas ucranianas. La noche anterior, los habitantes de Kiev habían escuchado explosiones provocadas por ataques rusos antes de que se activara la alerta antiaérea, una secuencia poco habitual. Zelenski ya había denunciado entonces que Ucrania no recibió advertencias de sus socios occidentales. Funcionarios ucranianos atribuyeron el martes esa situación al empleo por parte del ejército ruso de misiles difíciles de detectar o a posibles «problemas técnicos». En paralelo, Rusia anunció este miércoles que derribó durante la noche 902 drones ucranianos, de los cuales 180 fueron neutralizados cerca de Moscú. Sberbank, el mayor banco ruso, informó que su centro de datos en la región de Sarátov, en la zona del Volga, fue atacado con drones, aunque sus operaciones no se vieron afectadas.
Matias Herrera
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