Brasil logró avanzar el lunes a octavos de final del Mundial tras derrotar a una Japón que le hizo sufrir hasta el último minuto y desnudó sus debilidades defensivas, las que deberá corregir si no quiere volver a casa temprano.
Japón había madrugado a Brasil con tanto de Kaishu Sano a los 29 minutos, pero Casemiro igualó a los 56′ y Gabriel Martinelli le dio la victoria a la Canarinha en los descuentos (90+5′) de un partido intenso jugado en el estadio techado de Houston (Texas).
«No tengo palabras para describir la alegría que siento en mi corazón al ver a todo Brasil celebrando la clasificación (…) Estoy muy feliz por el partido de todo el equipo, que dio el máximo todo el juego», comentó Martinelli.
Los pentacampeones mundiales esperan ahora en octavos de final, el domingo en East Rutherford (Nueva Jersey) al vencedor del partido de este martes en Arlington, vecino a Dallas, entre Noruega y Costa de Marfil.
«Sabemos que no será un juego fácil, son dos grandes equipos, pero necesitamos descansar y mejorar, efectivamente» comentó el zaguero Gabriel Magalhães.
– Al ataque –
Los dirigidos por Carlo Ancelotti fueron al ataque desde el inicio pero se vieron sorprendidos por un Japón que les plantó cara, con individualidades como Ueda, Maeda, Junya Ito y Sano, autor de la apertura con un disparo desde afuera de área antes del descanso, en una nueva demostración de fragilidad defensiva brasileña.
El primer aviso del partido, no obstante, llegó con Brasil al minuto, con una jugada tejida desde el mediocampo por la derecha y que Bruno Guimarães envió a las manos de Zion Suzuki.
La línea defensiva de Brasil armaba ataque desde la mitad de campo, en jugadas que terminaban en las espaldas de la zaga rival, buscando a Vini Jr y a Rayan.
– Samuráis sacan la espada –
Japón vio espacios y Junya Ito se escapó por el centro, siendo derrumbado en la boca del área. El tiro libre cobrado por Camada pegó en la barrera.
Sería después el mediocampista del Mainz, Kaishu Sano, quien robó una bola de Danilo y se proyectó solo por el mediocampo. Casemiro no lo alcanzó y ni Marquinhos ni Magalhães salieron a enfrentarlo. La bola se fue al fondo del arco de Alisson.
Japón lograba sacar a Brasil de su esquema de ataque y le puso un torniquete al flujo de balones hacia su área. Así se fueron al descanso. Los muchachos de Ancelotti comenzaban a sentir el verdadero terror por una eliminación temprana.
– Casemiro respira –
Brasil salió activado en la segunda mitad. Endrick, aclamado por la torcida, sustituyó a Lucas Paquetá.
Pero los japoneses parecían haber hallado un canal para generar individualidades. Danilo se llevó una amarilla tras derribar a un veloz Maeda.
Brasil conseguía llegar finalmente con peligro con balones colgados y al final fue Casemiro quien pudo sacarse maldición y las críticas por su discreto desempeño en la Seleção: centro de Magalhães y el exmadrista cabeceó la pelota hacia las redes niponas.
Casemiro fue a celebrar con Neymar, que corrió desde la banca de suplentes.
«Fue un juego mental, Japón nos jugó con un bloque bajo, y nos hizo un gol (…) creo que mantuvimos la tranquilidad mental, sabía que la oportunidad iba a llegar», dijo Casemiro a la prensa.
«Cuando uno anota el gol, anotan todos, y cuando uno sufre, sufren todos», agregó.
– Martinelli héroe –
Brasil se encendió. Tras pasar el balón entre las piernas de su rival, Vini Jr. aparecía y estuvo a punto de hace el segundo con un escape por la izquierda que pegó en el palo. El Houston Stadium, pintado de verdeamerelo, enloquecía.
Japón seguía insistiendo con individuales por su banda izquierda.
Cuando las cosas parecían que se iban a la prórroga, Brasil atacó por la banda derecha. El balón cruzó el área japonesa y Martinelli apareció en el segundo palo para alargar la estadía brasileña.
«El equipo no perdió la paciencia» y «al final, las cosas salieron bien», comentó Ancelotti.
Después de ganar su quinta Copa en 2002, la única vez que Brasil superó los cuartos de final fue cuando le correspondió ser anfitriona en 2014 y quedó en cuarto lugar.
«Soy brasilero, con mucho orgullo, con mucho amor», gritaba la «torcida». Por ahora pueden seguir cantando.
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