Médica, dirigente socialista, periodista y pionera del feminismo argentino, murió el 12 de mayo de 1986, a los 100 años. Había nacido en Londres en 1885 y fue una de las grandes impulsoras del voto femenino en el país. A 40 años de su fallecimiento sigue presente.
Alicia Moreau de Justo murió el 12 de mayo de 1986 en Buenos Aires, a los 100 años. Su vida atravesó casi todo el siglo XX y dejó una huella profunda en la historia política, social y feminista de la Argentina. Médica, dirigente del Partido Socialista, periodista, docente y militante por los derechos humanos, fue una de las voces más persistentes en la lucha por la participación política de las mujeres.
Había nacido el 11 de octubre de 1885 en Londres, Inglaterra, donde sus padres franceses se encontraban exiliados luego de la derrota de la Comuna de París. En 1890, cuando Alicia tenía cinco años, la familia llegó a la Argentina y se instaló en Buenos Aires.
En 1914 se graduó como doctora en Medicina en la Universidad de Buenos Aires, con diploma de honor y una tesis sobre la función endócrina del ovario. Se especializó en ginecología y atendió especialmente a mujeres de sectores populares, en una época en la que la presencia femenina en la universidad y en la profesión médica todavía era excepcional.
Su compromiso político y social comenzó temprano. Participó en espacios de educación popular, intervino en el Primer Congreso Femenino Internacional de 1910 y fue una de las impulsoras de organizaciones feministas que reclamaban derechos civiles y políticos para las mujeres. En 1918 fundó la Unión Feminista Nacional, que promovió la reforma del Código Civil y la campaña por el sufragio femenino.
Dentro del Partido Socialista ocupó un lugar central. Desde 1930 integró su Comité Ejecutivo y participó en la elaboración del proyecto de voto femenino presentado en 1932 por el diputado socialista Mario Bravo. La iniciativa fue aprobada en Diputados, pero rechazada en el Senado, dominado entonces por sectores conservadores.
También tuvo una intensa labor periodística e intelectual. Dirigió el diario La Vanguardia, principal órgano de difusión del socialismo argentino, y tuvo participación destacada en publicaciones como Humanidad Nueva. Entre sus obras se recuerda La mujer en la democracia, publicada por El Ateneo, donde abordó el lugar de la mujer en la vida pública y en la construcción democrática.
Aunque la sanción del voto femenino en 1947 quedó históricamente asociada al impulso político de Eva Perón y del peronismo, esa conquista tuvo detrás décadas de militancia previa. Alicia Moreau de Justo fue una de las figuras centrales de ese camino, junto a otras pioneras como Julieta Lanteri, Elvira Rawson y Cecilia Grierson.
En sus últimos años también se vinculó con la defensa de los derechos humanos. Durante la década de 1970 participó en la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos y acompañó las denuncias frente al terrorismo de Estado. Su figura quedó asociada a una idea de militancia austera, coherente y sostenida en el tiempo.
Alicia Moreau de Justo murió mientras dormía, el 12 de mayo de 1986. Su legado sigue vigente porque representa una forma de entender la democracia no solo como sistema electoral, sino como ampliación concreta de derechos, igualdad y ciudadanía.
M.T.



