La quinta edición de Conectando Vaca Muerta volvió a mostrar el pulso real de la industria energética en Neuquén: un entramado productivo en expansión, donde las grandes operadoras conviven con un universo creciente de pymes que buscan posicionarse en la cadena de valor. En diálogo con Desafío Energético, Lucas Albanesi destacó que el evento superó las expectativas tanto en convocatoria como en resultados, con más de 1.000 asistentes y una dinámica que este año se extendió a toda la jornada. La ampliación horaria no fue un dato menor. Permitió mayor volumen de reuniones, mejor organización del networking y, sobre todo, más oportunidades concretas de vinculación entre empresas. La herramienta central fue el sistema de reuniones uno a uno, coordinadas mediante una aplicación que facilitó encuentros de 15 minutos entre proveedores y potenciales clientes. Uno de los puntos más relevantes fue la participación de 22 grandes empresas —entre operadoras, compañías de servicios y firmas de logística— que pusieron a disposición sus áreas de compras y abastecimiento. Entre ellas, referentes del sector como YPF, Shell, Pan American Energy y Tecpetrol, junto a nuevos jugadores que comienzan a posicionarse en la formación. El dato de fondo, sin embargo, no está solo en las grandes compañías, sino en el protagonismo del llamado tercer y cuarto anillo: pymes regionales y empresas proveedoras que representan la base operativa de Vaca Muerta. Según Albanesi, la mayoría de las firmas participantes pertenecen a este segmento, que además concentra buena parte de la generación de empleo en la región. En paralelo, el evento también funcionó como espacio de discusión sobre los desafíos que enfrenta la industria. A través de paneles y charlas, se abordaron temas como las perspectivas del sector para los próximos meses, el impacto de nuevas normativas —como el régimen de promoción de inversiones provincial— y el avance de tecnologías como la inteligencia artificial aplicada a las operaciones. Otro aspecto que comenzó a ganar peso es la posibilidad de articulación entre empresas locales y compañías de otras provincias. La complementariedad en capacidades productivas aparece como una de las claves para escalar en competitividad dentro de un mercado cada vez más exigente. Con un equipo de más de 50 personas detrás de la organización, Conectando Vaca Muerta ratificó su lugar como una herramienta concreta para generar negocios, acortar distancias en la cadena de valor y, sobre todo, evidenciar que el crecimiento de la industria no depende únicamente de las grandes inversiones, sino también de la capacidad del entramado productivo para integrarse y evolucionar.
Adrian Giannetti



