La irrupción de la inteligencia artificial generativa (IA generativa) está transformando el mercado laboral a un ritmo sin precedentes. Un reciente estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), dependiente de Naciones Unidas, estima que el 25 % de los puestos de trabajo a nivel mundial podría verse afectado por esta tecnología. Sin embargo, el impacto no será uniforme: las mujeres corren un riesgo significativamente mayor.
El informe detalla que en los países de ingresos altos, los empleos de las mujeres tienen casi tres veces más probabilidades de ser alcanzados por la automatización que los de los hombres. La razón principal radica en la distribución ocupacional: ellas están sobrerrepresentadas en trabajos administrativos, de oficina y apoyo -como introducción de datos, programación rutinaria o formateo de documentos-, precisamente los que la IA generativa ya es capaz de ejecutar con rapidez y precisión.
Además de los datos del informe de la ONU y el Foro Económico Mundial, este gráfico ilustra dos puntos clave:
1 – Las mujeres concentran la mayor parte de los empleos administrativos en países de ingresos altos, lo que las expone más al riesgo de automatización.
2 – La probabilidad de que sus puestos se vean afectados es casi tres veces mayor que la de los hombres, lo que refleja una vulnerabilidad estructural que la IA generativa podría agravar.
En este contexto, la ONU advierte que la automatización podría acentuar desigualdades preexistentes, reduciendo oportunidades para millones de trabajadoras si no se implementan políticas correctivas.
Desde el Foro Económico Mundial, especialistas plantean que la respuesta debe ser multifacética:
- Recapacitar y reconvertir a las personas cuyos puestos están en mayor riesgo.
- Garantizar igualdad de acceso a los nuevos empleos potenciados por IA, tanto para hombres como para mujeres.
- Impulsar equidad en contratación y promoción.
- Asegurar una distribución equitativa de posiciones de liderazgo y paridad de género en el ecosistema de innovación de la IA generativa.
Para lograrlo, los expertos sugieren planes de formación masiva, incentivos para la diversidad en empresas tecnológicas y políticas públicas que prioricen la inclusión. La automatización no tiene por qué significar pérdida de empleo si se acompaña de estrategias de transición justa que contemplen las diferencias de género.
En un escenario donde la tecnología redefine las tareas humanas, el desafío será garantizar que la innovación no reproduzca -ni amplifique- las brechas que la sociedad aún no ha logrado cerrar.



