{"id":1000035550,"date":"2026-10-13T20:55:25","date_gmt":"2026-10-13T23:55:25","guid":{"rendered":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/?p=1000035550"},"modified":"2026-10-13T20:55:27","modified_gmt":"2026-10-13T23:55:27","slug":"horowicz-milei-pone-en-valor-a-toda-la-casta-politica-a-todo-el-orden-politico-que-vale-menos-que-el-todavia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/?p=1000035550","title":{"rendered":"Horowicz: \u201cMilei pone en valor a toda la casta pol\u00edtica, a todo el orden pol\u00edtico, que vale menos que \u00e9l todav\u00eda\u201d"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El soci\u00f3logo y ensayista Alejandro Horowicz traz\u00f3 un diagn\u00f3stico demoledor sobre Javier Milei y, al mismo tiempo, sobre el sistema pol\u00edtico que hizo posible su llegada a la Presidencia. Sostiene que el Presidente retrocede pero la derecha no, que el progresismo perdi\u00f3 credibilidad porque su discurso dej\u00f3 de corresponderse con las condiciones materiales de amplios sectores sociales y que el peronismo atraviesa \u201cel agotamiento de una etapa hist\u00f3rica\u201d. Su conclusi\u00f3n m\u00e1s inc\u00f3moda excede al Gobierno: para Horowicz, Milei no es solamente el problema sino tambi\u00e9n la medida de la degradaci\u00f3n de quienes fueron incapaces de ofrecer una alternativa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Milei retrocede, pero la derecha conserva su espacio<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alejandro Horowicz no interpreta el momento pol\u00edtico argentino como la sencilla historia de un gobierno que pierde apoyo y una oposici\u00f3n que espera beneficiarse de ese desgaste. Su lectura es bastante m\u00e1s severa porque ubica a Javier Milei dentro de una crisis que atraviesa al conjunto del sistema pol\u00edtico y que lleva d\u00e9cadas desarroll\u00e1ndose. El Presidente puede perder imagen, acumular rechazo e incluso comprometer sus posibilidades electorales, pero eso no significa que el espacio social e ideol\u00f3gico que lo llev\u00f3 al poder est\u00e9 retrocediendo con la misma intensidad. \u201cMilei personalmente est\u00e1 en retroceso, pero el espacio no\u201d, sostiene Horowicz al comparar el proceso argentino con el avance de las derechas en otros pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina. La diferencia entre Milei y el espacio que representa constituye una de las claves de su an\u00e1lisis. Horowicz observa que las derechas han conseguido avanzar mientras el progresismo perdi\u00f3 capacidad para transformar sus postulados en una experiencia material reconocible para buena parte de la sociedad. No atribuye esa p\u00e9rdida de influencia simplemente a una campa\u00f1a peor, a errores comunicacionales o al funcionamiento de las redes sociales. Su explicaci\u00f3n apunta directamente hacia la distancia entre las promesas y los resultados: \u201cEl progresismo tiene un discurso que no se sostiene en la pr\u00e1ctica real\u201d. La definici\u00f3n se vuelve m\u00e1s contundente cuando abandona las categor\u00edas generales y describe la experiencia concreta de quienes escucharon durante a\u00f1os determinadas promesas pol\u00edticas. \u201cSi yo te explico a vos, vienen por tus derechos, y vos trabaj\u00e1s en un Rappi. Si yo te cuento a vos que la distribuci\u00f3n del ingreso es todav\u00eda mejor que la del primer peronismo, y hay 30% de pobres. Si yo te cuento a vos que con la democracia se cura, se educa, se come, no se come, no se cura, no se educa\u201d, enumera. Para Horowicz, esa contradicci\u00f3n termin\u00f3 erosionando la eficacia de una narrativa que continu\u00f3 reivindicando derechos y conquistas mientras una porci\u00f3n importante de la poblaci\u00f3n verificaba una realidad diferente en su trabajo, sus ingresos, la educaci\u00f3n o los servicios p\u00fablicos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-embed is-type-video is-provider-youtube wp-block-embed-youtube wp-embed-aspect-16-9 wp-has-aspect-ratio\"><div class=\"wp-block-embed__wrapper\">\n<div class=\"jeg_video_container jeg_video_content\"><iframe title=\"La ADVERTENCIA de HOROWICZ: &quot;MILEI est\u00e1 EN RETROCESO y BULLRICH es el PLAN B&quot;\" width=\"500\" height=\"281\" src=\"https:\/\/www.youtube.com\/embed\/B2tO9ol3fFo?feature=oembed\" frameborder=\"0\" allow=\"accelerometer; autoplay; clipboard-write; encrypted-media; gyroscope; picture-in-picture; web-share\" referrerpolicy=\"strict-origin-when-cross-origin\" allowfullscreen><\/iframe><\/div>\n<\/div><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La distancia entre el discurso progresista y las condiciones reales<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Su conclusi\u00f3n no deja demasiado margen para las soluciones puramente discursivas: \u201cEl progresismo cree que cambiando el discurso se cambian las condiciones. Pues bien, lo que la sociedad verifica es la enorme distancia entre el discurso y las condiciones reales\u201d. Esa frase permite entender por qu\u00e9 Horowicz considera insuficiente responder al fen\u00f3meno Milei con una comunicaci\u00f3n m\u00e1s eficaz de las mismas ideas. Si el problema est\u00e1 en la experiencia material y no solamente en la percepci\u00f3n, la reconstrucci\u00f3n pol\u00edtica exige modificar esas condiciones antes que encontrar una nueva manera de describirlas. La crisis tampoco comienza, en su interpretaci\u00f3n, con La Libertad Avanza. Horowicz observa los \u00faltimos cincuenta a\u00f1os como una extensa pendiente descendente de la sociedad argentina. \u201cLo que vos ves mirando la tendencia del largo plazo, mirando en los \u00faltimos 50 a\u00f1os, ves una escalera descendente de la sociedad argentina. La ves descendente desde cualquier punto de vista, con cualquier indicador que lo mires\u201d, se\u00f1ala. Menciona la deuda externa, la relaci\u00f3n con el producto, el tama\u00f1o de la econom\u00eda y la distancia entre ricos y pobres como diferentes manifestaciones de un mismo deterioro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El hartazgo no se convierte autom\u00e1ticamente en voto opositor<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ese encuadre explica tambi\u00e9n su lectura sobre la creciente abstenci\u00f3n y la p\u00e9rdida de respaldo que sufren distintos gobiernos. Para Horowicz no existe necesariamente un movimiento pendular donde cada voto perdido por una fuerza se incorpora autom\u00e1ticamente a su adversaria. El rechazo puede conducir simplemente al alejamiento. \u201cLo que nosotros vemos es un hartazgo y un rechazo no gen\u00e9rico de la pol\u00edtica, sino de estas pol\u00edticas en curso\u201d, sostiene. E inmediatamente precisa: \u201cLa pol\u00edtica en general no existe. Existen las pol\u00edticas en concreto, las que se aplican en cada tiempo y lugar\u201d. El problema de esas pol\u00edticas, completa, es que \u201cno s\u00f3lo no resuelven, sino que agravan todos los t\u00e9rminos de la crisis\u201d. La misma l\u00f3gica aparece cuando Horowicz lleva el an\u00e1lisis hacia el escenario argentino y las posibilidades de la oposici\u00f3n. La imagen que elige es particularmente clara: \u201cYo veo peceras que no se conectan, es decir, los votos que pierde uno no son votos que gana otro\u201d. El deterioro presidencial, por lo tanto, no construye por s\u00ed mismo una mayor\u00eda opositora. \u201cCuando uno ve la ca\u00edda de popularidad de Milei, no ve un incremento en la popularidad de Axel Kicillof\u201d, observa, aunque reconoce que el gobernador bonaerense demostr\u00f3 \u201cuna cierta capacidad de retenci\u00f3n mayor que otros candidatos\u201d. Para Horowicz, adem\u00e1s, esa distinci\u00f3n obliga a observar qu\u00e9 ocurre dentro del propio espacio que acompa\u00f1\u00f3 a Milei. En ese contexto coloca a Patricia Bullrich como una posible alternativa de recambio y utiliza una definici\u00f3n deliberadamente provocadora: \u201cBullrich es el plan B, digamos, del poder real\u201d. Su hip\u00f3tesis es que una parte de ese electorado podr\u00eda buscar continuidad pol\u00edtica aun cuando Milei siguiera debilit\u00e1ndose. \u201cElla est\u00e1 midiendo o igual o mejor que el presidente, pero sobre todo no tiene exactamente, por ahora, el mismo nivel de rechazo. Vamos a ver qu\u00e9 sucede a futuro\u201d, afirma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El peronismo y \u201cel agotamiento de una etapa hist\u00f3rica\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El an\u00e1lisis adquiere otra dimensi\u00f3n cuando la entrevista se desplaza hacia el peronismo. Horowicz lleva d\u00e9cadas estudiando ese movimiento y no describe su situaci\u00f3n actual como una crisis electoral circunstancial. Cuando le plantean si atraviesa una transformaci\u00f3n, una crisis profunda o el final de una etapa, elige la \u00faltima posibilidad: \u201cYo m\u00e1s bien me inclino por la \u00faltima lectura, por el agotamiento de una etapa hist\u00f3rica\u201d. Su argumento no parte de la cantidad de gobernadores, diputados, intendentes o votos que todav\u00eda conserva el justicialismo, sino de la comparaci\u00f3n entre el movimiento nacido en 1945 y la estructura actual de la sociedad argentina. \u201cCuando uno mira el peronismo del 45 y las transformaciones que produjo en la sociedad argentina y mira la sociedad del mundo del trabajo de hoy, es como si el peronismo jam\u00e1s hubiera existido. Todo lo que sucedi\u00f3 dej\u00f3 de suceder\u201d, afirma. Y remata con una conclusi\u00f3n todav\u00eda m\u00e1s dura: \u201cUn movimiento que produjo estas transformaciones y no fue capaz de defender ninguna de ellas, es muy claro cu\u00e1l es su destino\u201d. Por eso tampoco cree que el dilema pueda resolverse con la aparici\u00f3n de una candidatura inesperada. \u201cLas sorpresas en el peronismo son pocas, pobres, y aparte la sorpresa ser\u00eda un debate pol\u00edtico\u201d, sostiene. Lo que sigue es una de las cr\u00edticas m\u00e1s directas al funcionamiento interno del movimiento: \u201cEl peronismo no discute ninguna otra cosa salvo candidaturas desde hace d\u00e9cadas\u201d. La frase desplaza nuevamente la discusi\u00f3n desde los nombres hacia el contenido: la incapacidad para discutir qu\u00e9 sociedad representa, qu\u00e9 transformaciones propone y qu\u00e9 balance realiza de sus propias derrotas aparece para Horowicz como un problema bastante m\u00e1s importante que determinar qui\u00e9n encabezar\u00e1 la pr\u00f3xima boleta presidencial. Su interpretaci\u00f3n del deterioro peronista tambi\u00e9n tiene una dimensi\u00f3n territorial y social. Horowicz se\u00f1ala las dificultades que enfrenta en C\u00f3rdoba y Santa Fe y vincula buena parte de su fortaleza bonaerense con el peso pol\u00edtico del AMBA y las estructuras municipales. Su diagn\u00f3stico vuelve a ser \u00e1spero: describe la transformaci\u00f3n de aquel \u201cpartido din\u00e1mico de la clase obrera y de capas medias\u201d en una organizaci\u00f3n crecientemente dependiente de sectores empobrecidos y aparatos territoriales. Incluso utiliza los 80 a\u00f1os del 17 de octubre para se\u00f1alar la falta de debate: pregunta cu\u00e1ntas reflexiones produjo el propio peronismo sobre un acontecimiento que considera decisivo no s\u00f3lo para su historia sino para la historia nacional.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La izquierda, la honestidad personal y el problema del poder<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero Horowicz tampoco encuentra autom\u00e1ticamente fuera del peronismo la alternativa que est\u00e1 buscando. Cuando le preguntan por Myriam Bregman, primero advierte sobre \u201cuna traslaci\u00f3n mec\u00e1nica entre imagen positiva y capacidad electoral\u201d. \u201cQue alguien tenga una imagen positiva importante no supone que traccione votos de esa manera\u201d, explica. Luego define a Bregman como \u201cla izquierda de este orden pol\u00edtico\u201d, aunque diferencia claramente esa cr\u00edtica pol\u00edtica de una valoraci\u00f3n personal: \u201cNo cabe ninguna duda de que la integridad personal de muchos de sus participantes no es igual a la del Partido Justicialista. Eso est\u00e1 claro. Y que Myriam Bregman es una persona que en lo personal es absolutamente respetable. Axel Kicillof tambi\u00e9n lo es\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cUn descompuesto corrupto como Milei\u201d<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es inmediatamente despu\u00e9s cuando Horowicz pronuncia una de las definiciones m\u00e1s duras de toda la entrevista. Su argumento parte de la idea de que la sociedad tiene capacidad para reconocer las caracter\u00edsticas personales de quienes compiten pol\u00edticamente: \u201cLa sociedad lo sabe. La sociedad sabe qui\u00e9n es un corrupto descompuesto y qui\u00e9n no. Pero no es esto lo que define como pauta el comportamiento pol\u00edtico general\u201d. Y a continuaci\u00f3n dirige esa caracterizaci\u00f3n directamente hacia el Presidente: \u201cEsperan equivocadamente que un descompuesto corrupto como Milei sea al mismo tiempo el que sea capaz de transformar esto en otra, en una direcci\u00f3n distinta a la obvia\u201d. Horowicz no presenta la afirmaci\u00f3n como un dato judicial ni como una descripci\u00f3n neutral, sino como parte de su evaluaci\u00f3n pol\u00edtica de Milei y de la expectativa que una porci\u00f3n de la sociedad deposit\u00f3 en \u00e9l. La dureza de la expresi\u00f3n se completa con una observaci\u00f3n que, para el ensayista, resulta todav\u00eda m\u00e1s significativa: \u201cEs notable, es casi milagroso, que conserve el nivel de adhesi\u00f3n que conserva\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desarme pol\u00edtico, educaci\u00f3n y degradaci\u00f3n del debate<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lo que le interesa explicar, por lo tanto, no es \u00fanicamente c\u00f3mo eval\u00faa personalmente al Presidente, sino por qu\u00e9 un dirigente al que caracteriza de ese modo todav\u00eda mantiene respaldo social. Su respuesta vuelve a situar el problema por encima de Milei: \u201cEsto nos hace pensar el nivel de desarme y despolitizaci\u00f3n que la sociedad argentina tiene para comprender sus propios problemas\u201d. Para Horowicz, esa despolitizaci\u00f3n no puede separarse del deterioro de la educaci\u00f3n ni de la desaparici\u00f3n de debates sustantivos dentro de las propias fuerzas pol\u00edticas. \u201cLa calidad de un debate pol\u00edtico depende de la calidad de la educaci\u00f3n p\u00fablica. Cuando tuvimos educaci\u00f3n p\u00fablica de calidad, tuvimos debates de calidad. Hace un rato largo que no los tenemos\u201d. La cr\u00edtica se extiende hacia los gobernadores, a quienes observa negociando con el Poder Ejecutivo muchas veces por fuera de cualquier coherencia program\u00e1tica. Horowicz vuelve a utilizar palabras particularmente duras: \u201cCuando nosotros miramos los motivos de las votaciones de los gobernadores, que son p\u00fablicos adem\u00e1s, m\u00e1s bochornosos no pueden ser\u201d. Y sintetiza su interpretaci\u00f3n en una frase que no distingue pertenencias partidarias: \u201cEl \u00fanico principio que todos ellos poseen es el de sobrevivir. M\u00e1s all\u00e1 de ese, carecen de cualquier otro principio. Todas las fuerzas pol\u00edticas, todas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La \u201cmediocridad\u201d de La Libertad Avanza<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hacia el final de la entrevista, cuando le preguntan si el pr\u00f3ximo escenario electoral estar\u00e1 definido por la econom\u00eda o por la llamada batalla cultural de La Libertad Avanza, Horowicz vuelve a endurecer su diagn\u00f3stico. \u201cLa Libertad Avanza es incapaz de dar cualquier clase de batalla en cualquier clase de terreno. El nivel de mediocridad de sus integrantes es lo peor de la casta\u201d, responde. No concede al oficialismo siquiera la existencia de una batalla cultural consistente, porque considera que buena parte de su intervenci\u00f3n p\u00fablica se redujo a trasladar al Estado el lenguaje agresivo y degradado de las redes sociales. \u201cCuando el lenguaje de las redes sociales, que es un lenguaje cloacal, se instala en el Poder Ejecutivo\u201d, se\u00f1ala, y \u201ccuando la Casa Rosada habla exactamente igual que los \u00e1grafos m\u00e1s, llamemos m\u00e1s, destruidos de este orden\u201d, lo que aparece ante sus ojos es \u201cfundamentalmente una degradaci\u00f3n general de toda la sociedad\u201d. Es all\u00ed donde Horowicz formula probablemente la conclusi\u00f3n m\u00e1s poderosa de toda la entrevista: \u201cMilei pone en valor a toda la casta pol\u00edtica, a todo el orden pol\u00edtico, que vale menos que \u00e9l todav\u00eda. Por eso, un hombre de estas caracter\u00edsticas y de capacidades tan menguadas puede arrasar electoralmente\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Milei como medida de la degradaci\u00f3n del sistema<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La frase contiene el coraz\u00f3n de su interpretaci\u00f3n. Horowicz no utiliza la supuesta mediocridad de Milei solamente para cuestionar al Presidente; la utiliza como vara para medir a quienes fueron derrotados por \u00e9l. Si alguien con las caracter\u00edsticas que le atribuye pudo imponerse electoralmente sobre radicales, peronistas, dirigentes del PRO, gobernadores y estructuras partidarias con d\u00e9cadas de historia, entonces el dato pol\u00edtico relevante no reside \u00fanicamente en Milei. Tambi\u00e9n est\u00e1 en el nivel de agotamiento del sistema que lo precedi\u00f3. Horowicz plantea esa disyuntiva sin demasiados matices: \u201cHay dos posibilidades anal\u00edticas. O estamos en presencia de un verdadero genio y nosotros no lo comprendemos, posibilidad A. O posibilidad B. Este es el nivel general de la sociedad argentina\u201d. Cuando le preguntan por cu\u00e1l se inclina, contesta: \u201cPor la segunda y de all\u00ed se sacan algunas conclusiones terribles\u201d. La principal de esas conclusiones es que la aparici\u00f3n de nuevos nombres no garantiza ninguna novedad pol\u00edtica. \u201cEn un orden de despolitizaci\u00f3n general muy, muy fuerte, se espera que alguna caripela nueva exprese alguna novedad\u201d, se\u00f1ala. La frase alcanza no s\u00f3lo al mile\u00edsmo sino tambi\u00e9n a quienes imaginan que la respuesta puede surgir simplemente mediante un candidato sin pasado pol\u00edtico o con una imagen mejor que la de los dirigentes tradicionales. La crisis, desde su perspectiva, no es de rostros sino de representaci\u00f3n, de ideas y de capacidad para transformar las condiciones que produjeron el desencanto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una crisis que excede a Milei<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El diagn\u00f3stico de Horowicz termina siendo inc\u00f3modo para todos. Milei puede estar retrocediendo, pero eso no implica que retroceda la derecha; el progresismo dif\u00edcilmente podr\u00e1 recuperarse mientras subsista la brecha entre sus promesas y las condiciones materiales; el peronismo conserva peso electoral, pero enfrenta para el ensayista \u201cel agotamiento de una etapa hist\u00f3rica\u201d; la izquierda no consigue todav\u00eda convertirse en una alternativa de poder y los gobernadores aparecen atravesados por una l\u00f3gica de supervivencia antes que por proyectos nacionales. En ese escenario, Horowicz obliga a invertir la pregunta habitual. El interrogante no es solamente cu\u00e1nto respaldo conserva Milei o qui\u00e9n puede derrotarlo. Lo decisivo es comprender por qu\u00e9 una sociedad profundamente insatisfecha pudo depositar expectativas de transformaci\u00f3n en un dirigente al que \u00e9l describe como un \u201cdescompuesto corrupto\u201d, por qu\u00e9 ese dirigente todav\u00eda mantiene adhesi\u00f3n pese al desgaste y por qu\u00e9 quienes pretenden reemplazarlo no consiguen apropiarse autom\u00e1ticamente de los votos que abandona. Por eso su definici\u00f3n final sobre Milei termina siendo, en realidad, una definici\u00f3n sobre la pol\u00edtica argentina. Cuando sostiene que el Presidente \u201cpone en valor a toda la casta pol\u00edtica\u201d porque ese orden \u201cvale menos que \u00e9l todav\u00eda\u201d, Horowicz desplaza la acusaci\u00f3n desde el individuo hacia el sistema. La pregunta que deja abierta no es simplemente si Milei puede sostenerse, sino qu\u00e9 alternativa puede emerger de una sociedad que, seg\u00fan su diagn\u00f3stico, perdi\u00f3 buena parte de sus herramientas pol\u00edticas para comprender y transformar sus propios problemas. Mientras esa respuesta no aparezca, cambiar un candidato por otro podr\u00eda modificar el resultado de una elecci\u00f3n sin modificar las condiciones que hicieron posible este presente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A.G.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El soci\u00f3logo y ensayista Alejandro Horowicz traz\u00f3 un diagn\u00f3stico demoledor sobre Javier Milei y, al mismo tiempo, sobre el sistema pol\u00edtico que hizo posible su llegada a la Presidencia. 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