{"id":1000035245,"date":"2026-10-05T17:40:46","date_gmt":"2026-10-05T20:40:46","guid":{"rendered":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/?p=1000035245"},"modified":"2026-10-05T17:40:47","modified_gmt":"2026-10-05T20:40:47","slug":"la-politica-del-agotamiento-cuando-la-ultraderecha-convierte-el-caos-en-poder","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/?p=1000035245","title":{"rendered":"La pol\u00edtica del agotamiento: cuando la ultraderecha convierte el caos en poder"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El crecimiento de las derechas radicales en Am\u00e9rica Latina no puede explicarse solamente por la crisis econ\u00f3mica, la inseguridad o el hartazgo con la pol\u00edtica tradicional. El fen\u00f3meno se despliega sobre sociedades frustradas, instituciones desacreditadas, sistemas educativos con dificultades, h\u00e1bitos culturales transformados por las redes sociales y un espacio p\u00fablico crecientemente administrado por corporaciones globales. A ese escenario se agregan intereses geopol\u00edticos, redes pol\u00edticas y religiosas transnacionales y una estrategia comunicacional que comprendi\u00f3 algo decisivo de nuestro tiempo: ya no siempre resulta necesario imponer una verdad; muchas veces alcanza con destruir la posibilidad de ponernos de acuerdo acerca de qu\u00e9 es verdadero. Algo est\u00e1 cambiando profundamente en Am\u00e9rica Latina y ser\u00eda demasiado sencillo describirlo diciendo que la regi\u00f3n simplemente \u201cgir\u00f3 a la derecha\u201d. Las sociedades no giran como una perilla ni los procesos pol\u00edticos pueden explicarse mediante movimientos tan mec\u00e1nicos. Detr\u00e1s del crecimiento de las nuevas derechas existen inflaci\u00f3n, inseguridad, corrupci\u00f3n, trabajos precarios, miedo al descenso social, Estados que cuestan mucho y frecuentemente responden poco, partidos que fueron perdiendo capacidad de representaci\u00f3n y una sensaci\u00f3n de frustraci\u00f3n acumulada que atraviesa clases sociales, generaciones y territorios. Negar esas razones ser\u00eda la manera m\u00e1s eficaz de no comprender lo que est\u00e1 ocurriendo. Pero reducir todo a ellas tampoco alcanza, porque ese malestar circula hoy por un ecosistema cultural, tecnol\u00f3gico y pol\u00edtico radicalmente distinto del que conocieron nuestras democracias cuando recuperaron sus instituciones en las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo pasado. Conviene establecer una diferencia desde el comienzo. No toda derecha es ultraderecha, como tampoco todo gobierno conservador es autoritario. La derecha democr\u00e1tica forma parte leg\u00edtima de cualquier sociedad plural, tanto como la izquierda, la socialdemocracia, el liberalismo o el progresismo. El problema comienza en otra parte: cuando el adversario deja de ser alguien con quien se disputa una elecci\u00f3n y se convierte en un enemigo moralmente ileg\u00edtimo; cuando las instituciones dejan de ser controles necesarios para transformarse, en el discurso, en obst\u00e1culos que deben removerse; cuando el Congreso, los jueces, las universidades, los sindicatos, los periodistas, los cient\u00edficos o los organismos t\u00e9cnicos son presentados como piezas de una misma conspiraci\u00f3n que impedir\u00eda que una supuesta voluntad popular pudiera expresarse sin interferencias. All\u00ed la discusi\u00f3n deja de ser solamente entre izquierda y derecha y empieza a girar alrededor de algo m\u00e1s elemental: cu\u00e1les son los l\u00edmites del poder en una democracia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abINUNDAR LA ZONA\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese punto la figura de Steve Bannon resulta especialmente \u00fatil, no porque haya que imaginarlo dirigiendo desde una habitaci\u00f3n secreta todos los movimientos conservadores del continente, sino porque expres\u00f3 con una franqueza excepcional una l\u00f3gica comunicacional que posteriormente apareci\u00f3 en diferentes experiencias pol\u00edticas. Bannon explic\u00f3 en una entrevista con Courier que la estrategia consist\u00eda en \u201cinundar la zona\u201d: colocar todos los d\u00edas varios temas, controversias y decisiones simult\u00e1neas sobre la mesa para obligar a la prensa y a los adversarios a perseguir alguna de ellas mientras el resto avanzaba. En su propio relato, aquello que desde afuera pod\u00eda parecer simplemente caos pose\u00eda una racionalidad pol\u00edtica. La innovaci\u00f3n no consiste \u00fanicamente en mentir. La propaganda minti\u00f3 siempre. El cambio es m\u00e1s profundo: se trata de producir tal cantidad de declaraciones, pol\u00e9micas, acusaciones, provocaciones y enemigos que la sociedad termine agotada antes de poder determinar qu\u00e9 ocurri\u00f3 realmente. Una afirmaci\u00f3n puede dominar la conversaci\u00f3n durante unas horas; cuando periodistas, especialistas o instituciones consiguen verificarla, contextualizarla o desmentirla, la atenci\u00f3n ya se desplaz\u00f3 hacia otro asunto. Aparece entonces una nueva denuncia, un insulto, un conflicto diplom\u00e1tico, una batalla cultural o una teor\u00eda conspirativa que ocupa el lugar anterior. La falsedad deja de necesitar una larga vida. Le alcanza con sobrevivir el tiempo suficiente para condicionar la agenda. La consecuencia de ese mecanismo es mucho m\u00e1s seria que una acumulaci\u00f3n de noticias falsas. Cuando todos los d\u00edas existe un esc\u00e1ndalo extraordinario, el propio concepto de esc\u00e1ndalo se desgasta; cuando permanentemente alguien denuncia una conspiraci\u00f3n, la palabra conspiraci\u00f3n termina perdiendo significado; cuando cada adversario es presentado como una amenaza existencial, la pol\u00edtica abandona lentamente la discusi\u00f3n sobre intereses y pol\u00edticas p\u00fablicas para convertirse en una confrontaci\u00f3n entre identidades irreconciliables. El cansancio termina cumpliendo una funci\u00f3n pol\u00edtica. La persona ya no pregunta qu\u00e9 ocurri\u00f3 sino para qu\u00e9 molestarse en averiguarlo. Si todos mienten, si todos manipulan y si cada medio posee su propia realidad, entonces el individuo vuelve a aquello que le resulta m\u00e1s seguro: su identidad, su comunidad, el dirigente en quien ya confiaba y la informaci\u00f3n que confirma aquello que previamente quer\u00eda creer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">UNA SOCIEDAD CON DIFICULTADES PARA COMPRENDER, INTERPRETAR Y SIN PENSAMIENTO CR\u00cdTICO<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es all\u00ed donde la transformaci\u00f3n tecnol\u00f3gica se conecta con un problema educativo y cultural que suele discutirse con demasiada superficialidad. No tendr\u00eda sentido afirmar que nuestras sociedades se han vuelto \u201cmenos inteligentes\u201d.&nbsp; S\u00ed existen, en cambio, dificultades importantes en comprensi\u00f3n lectora, interpretaci\u00f3n de informaci\u00f3n compleja y pensamiento cr\u00edtico. En PISA 2022, apenas el 45% de los estudiantes argentinos de 15 a\u00f1os alcanz\u00f3 al menos el nivel b\u00e1sico de competencia en lectura, frente a un promedio del 74% entre los pa\u00edses de la OCDE; solamente un 1% logr\u00f3 los niveles superiores, que implican comprender textos extensos, trabajar con conceptos abstractos y distinguir hechos de opiniones mediante indicios que no siempre aparecen de manera expl\u00edcita. La democracia exige mucho m\u00e1s que saber leer palabras: requiere comprender argumentos, reconocer contradicciones, comparar fuentes, interpretar estad\u00edsticas y aceptar que algunos problemas no caben en un eslogan. Si una parte creciente de la conversaci\u00f3n pol\u00edtica se desarrolla en formatos dise\u00f1ados para durar segundos, la ventaja comienza a desplazarse hacia quien consigue simplificar m\u00e1s, provocar m\u00e1s r\u00e1pido y despertar una emoci\u00f3n inmediata. Un libro obliga a permanecer dentro de una idea; una red social invita permanentemente a abandonarla para buscar la siguiente. El primero necesita concentraci\u00f3n. La segunda compite por nuestra atenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">REDES SOCIALES; NI DEMONIZAR NI IDEAIZAR<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto no significa demonizar internet ni idealizar un pasado en el que supuestamente todos le\u00edan grandes obras y participaban de debates sofisticados. Esa sociedad nunca existi\u00f3. Las plataformas digitales democratizaron conocimientos, permitieron que millones de personas produjeran contenidos y ampliaron voces que antes dif\u00edcilmente pod\u00edan acceder al espacio p\u00fablico. El problema aparece en el modelo de atenci\u00f3n sobre el cual funcionan buena parte de esas plataformas. Aquello que indigna, asusta, divide o sorprende puede resultar extraordinariamente eficaz para conseguir interacci\u00f3n. El algoritmo no necesita compartir una ideolog\u00eda: le alcanza con descubrir qu\u00e9 emociones mantienen a una persona frente a una pantalla. Y una pol\u00edtica basada en el conflicto permanente encuentra all\u00ed una infraestructura excepcional. Por eso resulta insuficiente analizar la actual radicalizaci\u00f3n pol\u00edtica como si fuera exclusivamente una batalla de ideas. Tambi\u00e9n existe una disputa por la arquitectura dentro de la cual esas ideas circulan. Buena parte de la conversaci\u00f3n p\u00fablica latinoamericana transcurre hoy en espacios administrados por empresas extranjeras que deciden mediante sistemas privados qu\u00e9 informaci\u00f3n se recomienda, qu\u00e9 publicidad pol\u00edtica puede segmentarse, qu\u00e9 comportamientos son sancionados y qu\u00e9 contenidos reciben mayor visibilidad. No es necesario imaginar ejecutivos conspirando deliberadamente para favorecer una determinada corriente pol\u00edtica. El problema es m\u00e1s estructural: una porci\u00f3n fundamental de la plaza p\u00fablica contempor\u00e1nea pertenece a corporaciones cuya l\u00f3gica principal no es democr\u00e1tica sino comercial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">LA INFLUENCIA DE ACTORES EXTERNOS<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">All\u00ed se conecta otra dimensi\u00f3n que Am\u00e9rica Latina conoce demasiado bien: la influencia de actores externos. Durante el siglo XX esa influencia adopt\u00f3 formas brutales y ampliamente documentadas. En el presente puede asumir modalidades mucho menos visibles: manipulaci\u00f3n informativa, consultoras pol\u00edticas, empresas especializadas en datos, redes ideol\u00f3gicas, fundaciones, actores econ\u00f3micos transnacionales y campa\u00f1as digitales capaces de cruzar fronteras en cuesti\u00f3n de segundos. International IDEA identifica precisamente la interferencia extranjera, la desinformaci\u00f3n y la manipulaci\u00f3n digital entre los desaf\u00edos actuales para la integridad electoral, aunque tambi\u00e9n advierte que muchas de estas pr\u00e1cticas pueden ser impulsadas por actores dom\u00e9sticos. La diferencia no es menor: influencia, presi\u00f3n, cooperaci\u00f3n internacional e interferencia clandestina no son sin\u00f3nimos. Argentina ofrece una imagen interesante de esas zonas grises. Durante la investigaci\u00f3n del Parlamento brit\u00e1nico sobre Cambridge Analytica, Brittany Kaiser, exdirectiva de la empresa, declar\u00f3 que hab\u00eda tenido conocimiento de propuestas pol\u00edticas realizadas en Argentina y afirm\u00f3 que una de ellas hab\u00eda sido dirigida al entonces presidente. Pero tambi\u00e9n aclar\u00f3 expresamente que no cre\u00eda que finalmente se hubiera realizado trabajo electoral. El episodio no demuestra que Cambridge Analytica haya decidido una elecci\u00f3n argentina y presentarlo de esa forma ser\u00eda distorsionar la evidencia. S\u00ed demuestra algo m\u00e1s modesto y, a la vez, significativo: empresas extranjeras especializadas en datos, segmentaci\u00f3n y comunicaci\u00f3n pol\u00edtica ya exploraban hace a\u00f1os el escenario electoral argentino. Colombia permite observar c\u00f3mo esa transformaci\u00f3n termin\u00f3 ingresando directamente a las preocupaciones institucionales. La Misi\u00f3n de Observaci\u00f3n Electoral de la Uni\u00f3n Europea concluy\u00f3 en 2026 que las redes sociales se consolidaron como el principal escenario de campa\u00f1a y recomend\u00f3 reforzar la transparencia sobre publicidad y financiaci\u00f3n pol\u00edtica. Durante la elecci\u00f3n tambi\u00e9n constat\u00f3 circulaci\u00f3n de im\u00e1genes, audios y videos falsos generados mediante inteligencia artificial, aunque al mismo tiempo calific\u00f3 el proceso electoral como transparente y bien organizado. Esa combinaci\u00f3n es importante: reconocer riesgos informativos no obliga a concluir que una elecci\u00f3n sea ileg\u00edtima. Precisamente la diferencia entre ambas afirmaciones constituye uno de los desaf\u00edos que la pol\u00edtica de la posverdad tiende permanentemente a borrar. En Per\u00fa y Ecuador la dimensi\u00f3n externa aparece adem\u00e1s vinculada a la competencia por recursos naturales estrat\u00e9gicos. El cobre, el oro y otros minerales indispensables para la transici\u00f3n energ\u00e9tica y las nuevas tecnolog\u00edas atraen capitales estadounidenses, chinos, canadienses y europeos. En Per\u00fa, empresas de China y Estados Unidos compiten actualmente por proyectos de cobre en un contexto internacional de creciente disputa por minerales cr\u00edticos. Ecuador, por su parte, recibe importantes inversiones extranjeras en miner\u00eda y enfrenta simult\u00e1neamente debates ambientales, regulatorios y comunitarios asociados a esos proyectos. Nada de eso demuestra por s\u00ed mismo interferencia electoral ni permite afirmar que una potencia \u201ccontrole\u201d una democracia. Pero s\u00ed recuerda algo que Am\u00e9rica Latina aprendi\u00f3 hace tiempo: las decisiones pol\u00edticas nacionales se toman dentro de relaciones econ\u00f3micas y geopol\u00edticas profundamente asim\u00e9tricas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">EL CRECIMIENTO POL\u00cdTICO DE LAS IGLESIAS EVANG\u00c9LICAS Y PENTECOSTALES<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan el censo de 2022 difundido por el instituto oficial de estad\u00edsticas brasile\u00f1o, los evang\u00e9licos ya representaban el 26,9% de la poblaci\u00f3n, frente a un 56,7% de cat\u00f3licos. No existe una \u00fanica \u201ciglesia evang\u00e9lica\u201d, ni millones de creyentes act\u00faan como un bloque pol\u00edtico homog\u00e9neo. Reducirlos a una maquinaria electoral ser\u00eda tan impreciso como ignorar su creciente capacidad de organizaci\u00f3n. Diferentes iglesias construyeron medios, liderazgos y estructuras pol\u00edticas capaces de intervenir sobre debates relacionados con educaci\u00f3n, familia, aborto, seguridad y derechos civiles. Aqu\u00ed aparece una de las cuestiones m\u00e1s delicadas. Desde hace d\u00e9cadas circula en Am\u00e9rica Latina la sospecha de que la expansi\u00f3n de determinadas iglesias evang\u00e9licas habr\u00eda sido financiada o impulsada por servicios de inteligencia de Estados Unidos. Lo que puede documentarse es algo diferente. En 1969 Richard Nixon orden\u00f3 que la CIA elaborara un estudio pa\u00eds por pa\u00eds sobre la Iglesia en Am\u00e9rica Latina, incluyendo expresamente el papel de grupos no cat\u00f3licos, misioneros extranjeros y tendencias pol\u00edticas dentro de las comunidades religiosas. El inter\u00e9s estrat\u00e9gico de Washington por la dimensi\u00f3n religiosa regional est\u00e1, por lo tanto, documentado en archivos oficiales estadounidenses. Lo que no aparece con el mismo grado de evidencia p\u00fablica es una prueba que permita afirmar que las actuales iglesias evang\u00e9licas latinoamericanas se encuentran dirigidas o financiadas sistem\u00e1ticamente por la inteligencia estadounidense. Esa diferencia no debilita el argumento. Lo hace m\u00e1s serio. En una discusi\u00f3n sobre posverdad, transformar una sospecha en certeza sin evidencia suficiente ser\u00eda reproducir exactamente el mecanismo que se intenta cuestionar. Cuando todas estas piezas se observan juntas comienza a aparecer un cuadro bastante m\u00e1s complejo que el de un simple \u201cavance de la derecha\u201d. Existen sociedades frustradas con el funcionamiento concreto de sus democracias, dificultades educativas, formas de lectura cada vez m\u00e1s fragmentarias, plataformas globales que organizan una parte decisiva de la conversaci\u00f3n p\u00fablica, organizaciones pol\u00edticas y religiosas que atraviesan fronteras, corporaciones con intereses econ\u00f3micos concretos sobre recursos estrat\u00e9gicos y potencias que compiten por influencia en una regi\u00f3n hist\u00f3ricamente atravesada por esas disputas. Aun as\u00ed, responsabilizar exclusivamente a algoritmos, iglesias, corporaciones o potencias extranjeras ser\u00eda otro modo de no entender el fen\u00f3meno. Las nuevas derechas no inventaron el miedo a la inseguridad, el deterioro de los salarios, la corrupci\u00f3n, las dificultades para acceder a vivienda, la precarizaci\u00f3n laboral ni la sensaci\u00f3n de que buena parte de la pol\u00edtica habla un idioma diferente al de la vida cotidiana. Encontraron esas frustraciones. Y muchas veces consiguieron interpretarlas mejor que quienes supon\u00edan representar a esos sectores sociales. Quien trabaja diez horas y contin\u00faa siendo pobre no necesita que le expliquen \u00fanicamente que fue v\u00edctima de un algoritmo. Quien teme que sus hijos sufran un delito no dejar\u00e1 de sentir miedo porque alguien le muestre una estad\u00edstica general. Quien pas\u00f3 a\u00f1os esperando una respuesta de una oficina p\u00fablica probablemente no recupere su confianza en el Estado mediante un discurso sobre las virtudes abstractas de las instituciones. Las democracias se defienden con principios, pero tambi\u00e9n necesitan funcionar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">LA RESPONSABILIDAD INCOMODA DEL PERIODISMO<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y existe una responsabilidad igualmente inc\u00f3moda para el periodismo. La l\u00f3gica de Bannon funciona porque conoce nuestros reflejos. Un presidente, un candidato o un dirigente lanza una provocaci\u00f3n y todos corremos detr\u00e1s: portales, radios, televisi\u00f3n, redes, analistas y panelistas multiplican durante horas aquello que supuestamente pretenden discutir. Cuando aparece el contexto o la rectificaci\u00f3n, la frase original ya lleg\u00f3 a millones de personas. Quiz\u00e1s por eso el periodismo de este tiempo deba incorporar una pregunta adicional a la cl\u00e1sica verificaci\u00f3n de verdadero o falso: \u00bfpor qu\u00e9 quieren que hoy estemos hablando de esto? Y, todav\u00eda m\u00e1s importante, \u00bfqu\u00e9 decisiones est\u00e1n avanzando mientras todos hablamos de esto? La pol\u00edtica del agotamiento no consiste s\u00f3lo en producir noticias falsas. Su mayor eficacia aparece cuando consigue deteriorar la capacidad de una sociedad para jerarquizar los hechos. Si cada d\u00eda es hist\u00f3rico, ninguno termina si\u00e9ndolo. Si todos son corruptos, la corrupci\u00f3n pierde capacidad de producir rechazo. Si cada periodista es un militante, deja de importar qui\u00e9n demuestra algo con documentos. Si todos los jueces responden a intereses pol\u00edticos, las sentencias pasan a valer \u00fanicamente cuando favorecen a nuestro sector. De ese modo se destruye lentamente uno de los presupuestos m\u00e1s elementales de la democracia: la existencia de una realidad com\u00fan sobre la cual podemos estar profundamente en desacuerdo. Am\u00e9rica Latina conoce demasiado bien los autoritarismos surgidos desde tradiciones ideol\u00f3gicas diferentes como para adjudicar el fen\u00f3meno exclusivamente a un sector pol\u00edtico. El deterioro institucional no cambia de naturaleza seg\u00fan la bandera de quien lo produce. Por eso la pregunta central no deber\u00eda ser solamente si gobierna la izquierda o la derecha, sino qu\u00e9 ocurre con los l\u00edmites al poder, la independencia institucional, la posibilidad de criticar al gobierno y la existencia de reglas que contin\u00faen vigentes cuando quienes gobiernan podr\u00edan beneficiarse de ignorarlas. Tal vez all\u00ed se encuentre el verdadero alcance de aquella expresi\u00f3n de Bannon. \u201cInundar la zona\u201d no significa \u00fanicamente llenar los medios de noticias. Significa imponer una velocidad que vuelva imposible la reflexi\u00f3n, obligar a la sociedad a reaccionar antes de comprender y convertir el cansancio en una forma de desmovilizaci\u00f3n. En una \u00e9poca de pantallas permanentes, algoritmos opacos, deterioro de la comprensi\u00f3n lectora, crisis de representaci\u00f3n y conflictos geopol\u00edticos que atraviesan fronteras, esa estrategia encuentra condiciones que ninguna maquinaria de propaganda del siglo XX hubiera podido imaginar. El problema, entonces, no se resolver\u00e1 prohibiendo redes sociales, desconfiando de toda religi\u00f3n, culpando a las potencias extranjeras de nuestras propias frustraciones ni imaginando que cada persona que vota distinto ha sido manipulada. Tampoco alcanzar\u00e1 con una acumulaci\u00f3n infinita de desmentidos. La cuesti\u00f3n es bastante m\u00e1s dif\u00edcil: reconstruir instituciones que funcionen, educaci\u00f3n capaz de formar ciudadanos que comprendan antes de reaccionar, medios que recuperen credibilidad mediante rigor, Estados que aprendan a ejercer soberan\u00eda tambi\u00e9n sobre el espacio digital y sistemas pol\u00edticos capaces de ofrecer algo m\u00e1s que identidades enfrentadas. Porque una democracia puede sobrevivir a gobiernos de derecha y de izquierda, a crisis econ\u00f3micas, a protestas, a derrotas electorales y a discusiones culturales profundas. Para eso fue creada. Lo que dif\u00edcilmente puede soportar durante demasiado tiempo es una sociedad en la que cada grupo posea sus propios hechos, donde la verdad dependa de qui\u00e9n habla y donde todo l\u00edmite institucional sea interpretado como una conspiraci\u00f3n. Cuando eso ocurre, las elecciones pueden continuar celebr\u00e1ndose, los parlamentos pueden permanecer abiertos y los tribunales seguir dictando sentencias. La escenograf\u00eda democr\u00e1tica permanece. Lo que empieza a erosionarse, lentamente y casi sin que se advierta, es aquello que le da verdadero sentido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A.G.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El crecimiento de las derechas radicales en Am\u00e9rica Latina no puede explicarse solamente por la crisis econ\u00f3mica, la inseguridad o el hartazgo con la pol\u00edtica tradicional. El fen\u00f3meno se despliega sobre sociedades frustradas, instituciones desacreditadas, sistemas educativos con dificultades, h\u00e1bitos culturales transformados por las redes sociales y un espacio p\u00fablico crecientemente administrado por corporaciones globales. [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1000035246,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","advanced_seo_description":"","jetpack_seo_html_title":"","jetpack_seo_noindex":false,"jetpack_post_was_ever_published":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"jnews-multi-image_gallery":[],"jnews_single_post":{"format":"standard"},"jnews_primary_category":[],"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[388],"tags":[389],"class_list":["post-1000035245","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","category-editorial","tag-editorial"],"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/ZGF.jpg?fit=1448%2C1086&ssl=1","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack-related-posts":[],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1000035245","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1000035245"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1000035245\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1000035247,"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1000035245\/revisions\/1000035247"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1000035246"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1000035245"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1000035245"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1000035245"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}