{"id":1000035090,"date":"2026-09-29T17:51:21","date_gmt":"2026-09-29T20:51:21","guid":{"rendered":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/?p=1000035090"},"modified":"2026-09-29T17:51:25","modified_gmt":"2026-09-29T20:51:25","slug":"argentina-y-la-deuda-el-problema-no-es-solo-cuanto-debemos-sino-para-que-nos-endeudamos-parte-1","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/?p=1000035090","title":{"rendered":"Argentina y la deuda: el problema no es s\u00f3lo cu\u00e1nto debemos, sino para qu\u00e9 nos endeudamos &#8211; Parte 1\u00b0"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde el final del segundo gobierno de Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner, la Argentina atraves\u00f3 un fuerte ciclo de endeudamiento externo, una reestructuraci\u00f3n con acreedores privados, sucesivos acuerdos con el Fondo Monetario Internacional y una creciente dependencia del financiamiento dom\u00e9stico. Los n\u00fameros muestran diferencias importantes entre las administraciones de Mauricio Macri, Alberto Fern\u00e1ndez y Javier Milei. Pero detr\u00e1s de las cifras aparece un interrogante m\u00e1s profundo: cu\u00e1nto de esa deuda permiti\u00f3 aumentar la capacidad productiva del pa\u00eds y cu\u00e1nto termin\u00f3 financiando desequilibrios, vencimientos y escasez de divisas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La discusi\u00f3n argentina sobre la deuda suele quedar atrapada en una pregunta aparentemente sencilla: \u00bfqu\u00e9 gobierno endeud\u00f3 m\u00e1s al pa\u00eds? La respuesta depende de qu\u00e9 deuda se mida. No es lo mismo hablar de deuda p\u00fablica nacional que de deuda externa bruta, porque esta \u00faltima incluye obligaciones con no residentes del Gobierno, el Banco Central, bancos y empresas privadas. Tampoco alcanza con observar el stock nominal: una administraci\u00f3n puede emitir deuda para cancelar vencimientos anteriores, refinanciar pasivos o modificar su composici\u00f3n sin que todo ese movimiento represente dinero nuevo disponible para gastar.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img data-recalc-dims=\"1\" fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"548\" height=\"420\" data-attachment-id=\"1000035091\" data-permalink=\"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/?attachment_id=1000035091\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/image-6.jpg?fit=548%2C420&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"548,420\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;,&quot;alt&quot;:&quot;&quot;}\" data-image-title=\"image\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/image-6.jpg?fit=300%2C230&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/image-6.jpg?fit=548%2C420&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/image-6.jpg?resize=548%2C420&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-1000035091\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/image-6.jpg?w=548&amp;ssl=1 548w, https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/image-6.jpg?resize=300%2C230&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"(max-width: 548px) 100vw, 548px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hecha esa aclaraci\u00f3n, hay un dato dif\u00edcil de soslayar. El per\u00edodo iniciado en diciembre de 2015 produjo un cambio significativo en la estructura financiera argentina. De acuerdo con una serie reproducida por el propio FMI, la deuda bruta del Gobierno Federal pas\u00f3 de US$240.700 millones en 2015 a US$323.400 millones en 2019, un incremento nominal de alrededor de US$82.700 millones. Al mismo tiempo, la deuda en manos de acreedores oficiales y privados pas\u00f3 de US$102.900 millones a US$206.500 millones. El fen\u00f3meno fue particularmente relevante porque cambi\u00f3 tambi\u00e9n qui\u00e9n le prestaba a la Argentina y bajo qu\u00e9 condiciones. En 2015 el FMI pr\u00e1cticamente no aparec\u00eda entre los acreedores del Estado argentino. Para 2019, la exposici\u00f3n con el organismo alcanzaba aproximadamente US$44.100 millones. El propio Fondo registra que, hasta julio de 2019, hab\u00eda desembolsado esa cifra como parte del acuerdo Stand-By firmado durante la administraci\u00f3n de Mauricio Macri.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Macri y el regreso al financiamiento internacional<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El gobierno de Mauricio Macri apost\u00f3 inicialmente por financiar la transici\u00f3n econ\u00f3mica mediante acceso al mercado internacional de capitales. La estrategia buscaba reducir gradualmente el d\u00e9ficit fiscal evitando un ajuste inmediato de mayor magnitud. El problema apareci\u00f3 cuando el financiamiento voluntario comenz\u00f3 a cerrarse y la Argentina recurri\u00f3 en 2018 al FMI. Los n\u00fameros muestran la magnitud del cambio. Seg\u00fan informaci\u00f3n oficial del Ministerio de Econom\u00eda, entre 2016 y 2019 la deuda denominada en moneda extranjera aument\u00f3 en m\u00e1s de US$100.000 millones. Ese proceso dej\u00f3 una consecuencia que trascendi\u00f3 al gobierno que lo gener\u00f3: una parte importante del problema financiero argentino pas\u00f3 a ser tambi\u00e9n un problema de disponibilidad de d\u00f3lares. Un Estado puede refinanciar deuda denominada en pesos dentro de su propio sistema financiero; afrontar grandes vencimientos en moneda extranjera requiere, en cambio, generar o conseguir divisas. La cuesti\u00f3n central, por lo tanto, no es solamente que aument\u00f3 la deuda, sino que una porci\u00f3n importante qued\u00f3 denominada en una moneda que la Argentina no emite.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alberto Fern\u00e1ndez: menos deuda externa nueva, pero sin resolver el problema<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Alberto Fern\u00e1ndez recibi\u00f3 una econom\u00eda sin acceso normal al mercado internacional de cr\u00e9dito y con vencimientos importantes. Su administraci\u00f3n reestructur\u00f3 en 2020 alrededor de US$65.000 millones de t\u00edtulos bajo legislaci\u00f3n extranjera y posteriormente renegoci\u00f3 el programa con el FMI. En marzo de 2022, el organismo aprob\u00f3 un nuevo acuerdo de facilidades extendidas por US$44.000 millones. Pero ser\u00eda incorrecto interpretar esos US$44.000 millones como otros US$44.000 millones completamente adicionales destinados al gasto p\u00fablico: el nuevo programa estuvo estrechamente relacionado con la refinanciaci\u00f3n de las obligaciones originadas en el acuerdo de 2018. La deuda p\u00fablica bruta, sin embargo, sigui\u00f3 aumentando nominalmente. El problema adopt\u00f3 otra forma: creci\u00f3 el peso del financiamiento en moneda local y de los instrumentos vinculados a inflaci\u00f3n o tipo de cambio, mientras continuaban las restricciones externas. Esto demuestra una caracter\u00edstica recurrente del problema argentino. Reducir el acceso al endeudamiento externo no equivale necesariamente a eliminar la necesidad de financiamiento del Estado. Si persiste el d\u00e9ficit, ese desequilibrio puede financiarse mediante deuda dom\u00e9stica, emisi\u00f3n monetaria o acumulaci\u00f3n de obligaciones. Cambia el mecanismo, pero no desaparece necesariamente el problema fiscal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Milei: super\u00e1vit fiscal, pero la deuda tampoco desaparece<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La administraci\u00f3n de Javier Milei modific\u00f3 nuevamente la estrategia. El Gobierno convirti\u00f3 al equilibrio fiscal en uno de los ejes centrales de su pol\u00edtica econ\u00f3mica y sostiene que eliminar el d\u00e9ficit constituye la condici\u00f3n necesaria para terminar con el endeudamiento originado por las necesidades corrientes del Tesoro. Los n\u00fameros fiscales muestran efectivamente un cambio. En los primeros ocho meses de 2026, el Sector P\u00fablico Nacional acumul\u00f3 un super\u00e1vit primario cercano al 1,1% del PIB y un super\u00e1vit financiero de aproximadamente 0,2%, seg\u00fan el Ministerio de Econom\u00eda. S\u00f3lo durante agosto, el Estado registr\u00f3 un super\u00e1vit financiero de $635.529 millones despu\u00e9s del pago de intereses. Pero tener super\u00e1vit fiscal no significa que el stock de deuda autom\u00e1ticamente disminuya. El Tesoro contin\u00faa refinanciando vencimientos, realizando operaciones de administraci\u00f3n de pasivos y modificando la composici\u00f3n de sus obligaciones. Adem\u00e1s, en abril de 2025 la Argentina volvi\u00f3 a celebrar un acuerdo de deuda importante con el FMI. El programa vigente contempla US$20.000 millones bajo un acuerdo de Facilidades Extendidas. En mayo de 2026, tras completar la segunda revisi\u00f3n, el Fondo habilit\u00f3 otros US$1.000 millones y se\u00f1al\u00f3 que los desembolsos acumulados bajo este programa hab\u00edan alcanzado aproximadamente US$15.800 millones. Por eso tampoco ser\u00eda correcto afirmar que durante el gobierno de Milei simplemente \u00abse pag\u00f3 deuda\u00bb o, en el extremo contrario, sumar cada colocaci\u00f3n de t\u00edtulos y cada desembolso como si todo constituyera endeudamiento neto nuevo. Para evaluar el per\u00edodo hay que observar simult\u00e1neamente el stock, las amortizaciones, los nuevos desembolsos, los intereses, los cambios de valuaci\u00f3n y qui\u00e9n posee finalmente esos pasivos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una Argentina que lleva d\u00e9cadas refinanci\u00e1ndose<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La comparaci\u00f3n hist\u00f3rica deja una conclusi\u00f3n econ\u00f3mica m\u00e1s importante que la disputa entre gobiernos. Argentina arrastra un problema estructural para generar de manera sostenida los recursos fiscales y, especialmente, las divisas necesarias para atender sus compromisos sin atravesar peri\u00f3dicamente crisis de financiamiento. La deuda puede ser una herramienta leg\u00edtima de desarrollo. Pr\u00e1cticamente todos los Estados y las grandes empresas del mundo se endeudan. El problema aparece cuando la deuda no contribuye a ampliar suficientemente la capacidad futura de generar ingresos. Un pa\u00eds que toma US$10.000 millones para financiar infraestructura capaz de aumentar exportaciones, productividad o generaci\u00f3n de energ\u00eda queda con una deuda, pero tambi\u00e9n con un activo que puede contribuir a pagarla. Si esos mismos d\u00f3lares se utilizan para cubrir d\u00e9ficits persistentes, financiar salida de capitales, sostener desequilibrios cambiarios o simplemente cancelar obligaciones anteriores, el resultado econ\u00f3mico es diferente. \u00c9se es uno de los puntos centrales para analizar la experiencia argentina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vaca Muerta cambia parte de la ecuaci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Existe, sin embargo, una diferencia relevante respecto de otros momentos de la historia reciente. Argentina est\u00e1 aumentando su capacidad estructural de generaci\u00f3n de d\u00f3lares mediante energ\u00eda, miner\u00eda y otros sectores exportadores. Vaca Muerta, los oleoductos de evacuaci\u00f3n, los proyectos vinculados al GNL, el crecimiento minero y el complejo agroindustrial ofrecen una posibilidad que durante buena parte de las crisis anteriores era considerablemente menor: aumentar persistentemente la oferta de divisas provenientes de la producci\u00f3n. Esto no resuelve autom\u00e1ticamente el problema de la deuda. Pero modifica una variable fundamental: la capacidad potencial de pago. El verdadero desaf\u00edo consiste en transformar esa disponibilidad de recursos naturales en exportaciones, infraestructura, inversi\u00f3n, empleo y reservas internacionales. Si los d\u00f3lares adicionales simplemente compensan nuevas salidas de capital o nuevas obligaciones externas, la restricci\u00f3n reaparecer\u00e1 bajo otra forma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El FMI sigue sentado a la mesa<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La relaci\u00f3n con el Fondo constituye quiz\u00e1s la expresi\u00f3n m\u00e1s visible de esa restricci\u00f3n. El organismo no s\u00f3lo contin\u00faa siendo uno de los principales acreedores externos del Estado argentino sino que mantiene una participaci\u00f3n relevante sobre la pol\u00edtica econ\u00f3mica mediante las revisiones del programa. El calendario contin\u00faa. Al 31 de agosto de 2026, el FMI registraba obligaciones argentinas por aproximadamente DEG 1.470 millones entre septiembre y diciembre de este a\u00f1o, incluyendo amortizaciones, cargos e intereses. (IMF) Esto ayuda a explicar por qu\u00e9 reservas, resultado fiscal, pol\u00edtica cambiaria y acceso al mercado internacional siguen siendo variables centrales incluso cuando las cuentas p\u00fablicas muestran super\u00e1vit.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El debate pol\u00edtico que los n\u00fameros no deber\u00edan ocultar<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada administraci\u00f3n puede construir un relato parcialmente cierto sobre la deuda. El kirchnerismo puede se\u00f1alar el fuerte endeudamiento externo ocurrido durante la presidencia de Macri y el regreso al FMI. El macrismo puede argumentar que recibi\u00f3 un d\u00e9ficit fiscal elevado y utiliz\u00f3 deuda para financiar una transici\u00f3n gradual. La administraci\u00f3n de Alberto Fern\u00e1ndez puede destacar la reestructuraci\u00f3n de los bonos privados y que el acuerdo de 2022 refinanci\u00f3 obligaciones anteriores. El gobierno de Milei puede mostrar el super\u00e1vit fiscal como evidencia de que dej\u00f3 de financiar gasto corriente mediante d\u00e9ficit. Todos esos elementos pueden formar parte de una explicaci\u00f3n. Ninguno, aislado, alcanza para describir el problema completo. La Argentina necesita responder preguntas m\u00e1s inc\u00f3modas: cu\u00e1nto debe, en qu\u00e9 moneda, a qui\u00e9n, a qu\u00e9 tasa, cu\u00e1ndo vence, qu\u00e9 activos gener\u00f3 con ese endeudamiento y de d\u00f3nde saldr\u00e1n los recursos para pagarlo. El Ministerio de Econom\u00eda contin\u00faa publicando mensualmente la evoluci\u00f3n y composici\u00f3n de la deuda p\u00fablica; la serie oficial disponible ya llega hasta agosto de 2026. La discusi\u00f3n sobre qui\u00e9n endeud\u00f3 m\u00e1s puede servir para determinar responsabilidades hist\u00f3ricas. Pero la pregunta econ\u00f3mica decisiva es otra: qu\u00e9 capacidad productiva construy\u00f3 la Argentina a cambio de las obligaciones que acumul\u00f3. Despu\u00e9s de d\u00e9cadas de defaults, reestructuraciones, controles cambiarios, acuerdos con organismos internacionales y refinanciaciones permanentes, la deuda argentina no puede analizarse exclusivamente como un n\u00famero contable. Es tambi\u00e9n una manifestaci\u00f3n de una econom\u00eda que reiteradamente tuvo dificultades para compatibilizar el nivel de gasto, la recaudaci\u00f3n, el ahorro dom\u00e9stico, la inversi\u00f3n y la generaci\u00f3n de divisas. El pa\u00eds tiene hoy una oportunidad distinta por el crecimiento de sus exportaciones energ\u00e9ticas y el potencial minero. Pero esa oportunidad no elimina la restricci\u00f3n: simplemente ofrece mejores herramientas para enfrentarla. Porque el verdadero desendeudamiento no consiste \u00fanicamente en reducir una cifra en una planilla. Consiste en lograr que la econom\u00eda, las exportaciones y la capacidad fiscal crezcan m\u00e1s r\u00e1pido que las obligaciones que el pa\u00eds debe afrontar. Cuando eso ocurre, la deuda puede convertirse en una herramienta financiera. Cuando no ocurre, termina convirti\u00e9ndose, una vez m\u00e1s, en un condicionante de la pol\u00edtica econ\u00f3mica argentina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A.G.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde el final del segundo gobierno de Cristina Fern\u00e1ndez de Kirchner, la Argentina atraves\u00f3 un fuerte ciclo de endeudamiento externo, una reestructuraci\u00f3n con acreedores privados, sucesivos acuerdos con el Fondo Monetario Internacional y una creciente dependencia del financiamiento dom\u00e9stico. Los n\u00fameros muestran diferencias importantes entre las administraciones de Mauricio Macri, Alberto Fern\u00e1ndez y Javier Milei. 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