{"id":1000034784,"date":"2026-09-14T20:11:14","date_gmt":"2026-09-14T23:11:14","guid":{"rendered":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/?p=1000034784"},"modified":"2026-09-14T20:11:15","modified_gmt":"2026-09-14T23:11:15","slug":"pensamiento-o-barbarie-la-batalla-politica-que-revela-pisa","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/?p=1000034784","title":{"rendered":"Pensamiento o barbarie: la batalla pol\u00edtica que revela PISA"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El derrumbe que exponen las pruebas PISA no explica por s\u00ed solo el crecimiento de la extrema derecha, pero revela una sociedad con menos herramientas para resistir la manipulaci\u00f3n. Cuando el poder convierte la ignorancia, la simplificaci\u00f3n y el desprecio por el otro en instrumentos pol\u00edticos, comprender, dudar y preguntar se transforman en actos de rebeld\u00eda. Los \u00faltimos resultados de las pruebas PISA deber\u00edan provocar algo m\u00e1s profundo que la habitual discusi\u00f3n sobre escuelas, docentes, presupuestos o m\u00e9todos de ense\u00f1anza. En la Argentina, apenas el 24% de los estudiantes de 15 a\u00f1os alcanz\u00f3 el nivel m\u00ednimo esperado en matem\u00e1tica, el 40% lo consigui\u00f3 en lectura y el 41% en ciencias. Dicho de una manera mucho m\u00e1s inc\u00f3moda: el 76% no pudo resolver satisfactoriamente problemas matem\u00e1ticos elementales; el 60% tuvo dificultades para comprender y analizar un texto de complejidad moderada, y el 59% no alcanz\u00f3 el nivel b\u00e1sico necesario para interpretar fen\u00f3menos cient\u00edficos y determinar, incluso en casos sencillos, si una conclusi\u00f3n es v\u00e1lida a partir de los datos disponibles. Los resultados de 2025 fueron inferiores a los de 2022 en las tres \u00e1reas evaluadas y tambi\u00e9n quedaron por debajo de los registros de 2018. La Organizaci\u00f3n para la Cooperaci\u00f3n y el Desarrollo Econ\u00f3micos advirti\u00f3, adem\u00e1s, que la distancia entre los estudiantes con mejores y peores desempe\u00f1os se ampli\u00f3 en matem\u00e1tica y ciencias. No solamente se deterior\u00f3 el aprendizaje: tambi\u00e9n aument\u00f3 la desigualdad en el acceso a las herramientas necesarias para comprender el mundo.&nbsp;&nbsp;Conviene evitar una conclusi\u00f3n tan sencilla como equivocada: obtener malos resultados en PISA no convierte autom\u00e1ticamente a una persona en votante de extrema derecha. Una evaluaci\u00f3n educativa tampoco mide sensibilidad, solidaridad, valores democr\u00e1ticos ni calidad humana. Personas altamente instruidas acompa\u00f1aron dictaduras, justificaron guerras y dise\u00f1aron sistemas de exterminio. La historia est\u00e1 llena de barbaries concebidas y administradas por hombres educados. Pero ser\u00eda igualmente irresponsable negar la relaci\u00f3n entre el deterioro de las capacidades cr\u00edticas de una sociedad y su vulnerabilidad frente a los discursos autoritarios. PISA no eval\u00faa la ideolog\u00eda de los adolescentes. Examina, entre otras cosas, su capacidad para comprender textos, resolver problemas, comparar alternativas, utilizar evidencias y aplicar conocimientos a situaciones de la vida real. Esas capacidades tambi\u00e9n forman parte de la infraestructura intelectual de una democracia. Una ciudadan\u00eda que tiene dificultades para identificar la idea central de un texto queda m\u00e1s expuesta a aceptar una frase fuera de contexto. Una poblaci\u00f3n con pocas herramientas para interpretar estad\u00edsticas puede ser enga\u00f1ada m\u00e1s f\u00e1cilmente con n\u00fameros falsos o porcentajes manipulados. Quien no aprendi\u00f3 a distinguir una afirmaci\u00f3n de una evidencia tendr\u00e1 mayores dificultades para reconocer una operaci\u00f3n pol\u00edtica. Y cuando comprender una realidad compleja se vuelve dif\u00edcil, la explicaci\u00f3n m\u00e1s simple \u2014aunque sea falsa\u2014 adquiere una enorme ventaja. Ah\u00ed aparece la extrema derecha con su producto pol\u00edtico predilecto: la reducci\u00f3n brutal de la realidad. Todo se transforma en una batalla entre buenos y malos, patriotas y traidores, gente de bien y delincuentes, productivos y par\u00e1sitos. La pobreza deja de ser el resultado de relaciones econ\u00f3micas y decisiones pol\u00edticas para convertirse en un defecto moral del pobre. El inmigrante pasa a ser una amenaza. El cient\u00edfico, un privilegiado. El docente, un adoctrinador. El periodista que pregunta, un enemigo. El adversario pol\u00edtico ya no est\u00e1 equivocado: es una rata, una basura, alguien a quien se debe expulsar simb\u00f3licamente del espacio p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es pensamiento pol\u00edtico. Es una regresi\u00f3n del lenguaje hasta convertirlo en gru\u00f1ido tribal.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El bestialismo no consiste solamente en insultar. Consiste en despojar al otro de su condici\u00f3n humana para que cualquier violencia posterior parezca aceptable. Primero se lo reduce a una etiqueta: \u201ccasta\u201d, \u201czurdo\u201d, \u201cplanero\u201d, \u201cnegro\u201d, \u201cinmigrante\u201d, \u201cfeminazi\u201d o \u201cdegenerado\u201d. Despu\u00e9s se lo presenta como una carga, una enfermedad o un peligro. Finalmente, su sufrimiento deja de importar. El ajuste sobre los jubilados se convierte en una necesidad t\u00e9cnica; el abandono de una persona con discapacidad, en ahorro fiscal; la represi\u00f3n, en orden; y la crueldad, en una supuesta demostraci\u00f3n de coraje.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La degradaci\u00f3n educativa no crea por s\u00ed sola ese discurso, pero debilita las defensas sociales necesarias para enfrentarlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La extrema derecha contempor\u00e1nea comprendi\u00f3 que no necesita demostrar: le alcanza con impactar. No necesita explicar: necesita se\u00f1alar un culpable. No busca ciudadanos que eval\u00faen pol\u00edticas p\u00fablicas, sino audiencias que reaccionen emocionalmente. Las redes sociales completaron el dispositivo al premiar la indignaci\u00f3n, la velocidad y el conflicto. Un argumento requiere tiempo; un insulto, siete segundos. Una explicaci\u00f3n econ\u00f3mica necesita contexto; una mentira puede resumirse en una imagen. La duda razonada pierde frente a la certeza estridente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En ese escenario, pensar se convierte en un acto de rebeld\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pensar es negarse a aceptar que todo problema tiene una sola causa y un \u00fanico culpable. Es pedir pruebas cuando el poder exige fe. Es buscar contexto cuando el algoritmo ofrece furia. Es formular una pregunta despu\u00e9s de que el l\u00edder ha ordenado obedecer. Es reconocer humanidad en aquella persona que la propaganda intenta transformar en enemigo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pensar es rebelarse contra la orden de odiar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esto no sucede solamente en la Argentina. Las derechas radicalizadas crecieron en sociedades golpeadas por la desigualdad, la precarizaci\u00f3n laboral, el miedo al descenso social y la p\u00e9rdida de confianza en las instituciones. La educaci\u00f3n es una variable importante, pero no la \u00fanica. Tambi\u00e9n intervienen el empobrecimiento, la frustraci\u00f3n con democracias que prometieron derechos y administraron exclusiones, el resentimiento contra las \u00e9lites y la incapacidad de los partidos tradicionales para ofrecer una expectativa de futuro. El autoritarismo no avanza porque millones de personas se hayan vuelto repentinamente fascistas. Avanza porque consigue convertir dolores reales en odios dirigidos. Toma una frustraci\u00f3n leg\u00edtima y le asigna un enemigo conveniente. Le dice al trabajador precarizado que su problema no es la concentraci\u00f3n de la riqueza, sino otro pobre; al peque\u00f1o comerciante, que sus dificultades no provienen de una econom\u00eda recesiva, sino \u00fanicamente de los impuestos; al joven sin futuro, que la culpa es del feminismo, de la universidad p\u00fablica, de la pol\u00edtica o de alg\u00fan colectivo vulnerable.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es una pedagog\u00eda de la crueldad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La historia del fascismo europeo obliga, sin embargo, a evitar otro reduccionismo. Alemania e Italia no eran sociedades analfabetas cuando avanzaron Hitler y Mussolini. Contaban con universidades, cient\u00edficos, escritores y sistemas educativos desarrollados. La instrucci\u00f3n t\u00e9cnica no impidi\u00f3 la barbarie porque educar no es solamente transmitir conocimientos. Tambi\u00e9n es formar conciencia hist\u00f3rica, responsabilidad colectiva, capacidad de convivencia y l\u00edmites \u00e9ticos frente al poder. Se puede saber mucha matem\u00e1tica y obedecer a un criminal. Se puede leer perfectamente y elegir \u00fanicamente los textos que confirman los propios prejuicios. Se puede poseer una formaci\u00f3n cient\u00edfica y ponerla al servicio de la destrucci\u00f3n. Por eso, el desaf\u00edo no consiste simplemente en elevar un puntaje internacional, sino en reconstruir una educaci\u00f3n que ense\u00f1e a pensar y, al mismo tiempo, a reconocer al otro como un semejante. En la Argentina, la crisis educativa es anterior al actual gobierno y atraviesa administraciones de diferentes signos pol\u00edticos. Ser\u00eda intelectualmente deshonesto atribu\u00edrsela a una sola fuerza. Pero tambi\u00e9n ser\u00eda ingenuo ignorar que el deterioro educativo beneficia a quienes gobiernan mediante la simplificaci\u00f3n, el enfrentamiento y la mentira. Una sociedad entrenada para repetir antes que para comprender es m\u00e1s f\u00e1cil de manipular. Por eso no resulta casual que las fuerzas autoritarias desconf\u00eden de las universidades, ataquen a los investigadores, desacrediten a los docentes y presenten a la cultura como un gasto in\u00fatil. El conocimiento introduce matices; el autoritarismo necesita certezas. La ciencia exige pruebas; el fanatismo exige obediencia. La historia conserva la memoria; el poder sin l\u00edmites necesita olvido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Defender la educaci\u00f3n p\u00fablica no es, entonces, una consigna sectorial ni una reivindicaci\u00f3n rom\u00e1ntica. Es una pol\u00edtica de defensa democr\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La escuela es uno de los pocos lugares donde un ni\u00f1o puede descubrir que el mundo no comenz\u00f3 con su propia experiencia, que una afirmaci\u00f3n debe demostrarse, que los problemas admiten m\u00e1s de una perspectiva y que quien piensa distinto no es necesariamente un enemigo. Cuando esa instituci\u00f3n se debilita, su lugar puede ser ocupado por el algoritmo, el influencer, el predicador pol\u00edtico o el empresario de la indignaci\u00f3n. El dato m\u00e1s preocupante de PISA no es solamente que tantos j\u00f3venes no puedan resolver una operaci\u00f3n o comprender adecuadamente un texto. Es que estamos naturalizando la construcci\u00f3n de una sociedad en la cual se castiga la duda, se ridiculiza el conocimiento y se celebra la ignorancia como si fuera autenticidad popular. La extrema derecha no invent\u00f3 esa fragilidad, pero aprendi\u00f3 a explotarla. Convierte la falta de informaci\u00f3n en identidad, la brutalidad en franqueza y la incapacidad para comprender al otro en una supuesta virtud moral. No libera a las personas de una \u00e9lite intelectual: las desarma frente a quienes pretenden dominarlas mediante el miedo y el resentimiento. La democracia necesita ciudadanos capaces de soportar la complejidad, revisar sus convicciones y reconocer humanidad incluso en quien piensa diferente. Cuando esas capacidades se pierden, la pol\u00edtica se vuelve binaria, el adversario se convierte en enemigo y la crueldad empieza a confundirse con valent\u00eda. La decadencia educativa no conduce inevitablemente al fascismo. Pero una sociedad que pierde la capacidad de leer, relacionar, dudar y verificar queda peligrosamente indefensa frente a quienes ofrecen odio en lugar de respuestas. Frente a ese avance, pensar es mucho m\u00e1s que una capacidad intelectual. Es una forma de resistencia. Preguntar es desobedecer. Comprender es recuperar la libertad. Reconocer al otro como ser humano es impedir que la pol\u00edtica se convierta definitivamente en barbarie. Cuando la ignorancia se organiza como fuerza pol\u00edtica y el odio se ofrece como identidad colectiva, pensar deja de ser solamente un derecho: se convierte en un acto de rebeli\u00f3n.Martin Herrero<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El derrumbe que exponen las pruebas PISA no explica por s\u00ed solo el crecimiento de la extrema derecha, pero revela una sociedad con menos herramientas para resistir la manipulaci\u00f3n. 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