{"id":1000033955,"date":"2026-08-03T19:00:15","date_gmt":"2026-08-03T22:00:15","guid":{"rendered":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/?p=1000033955"},"modified":"2026-08-03T19:00:17","modified_gmt":"2026-08-03T22:00:17","slug":"destruir-la-ciencia-es-rematar-un-patrimonio-que-pago-el-pueblo-argentino","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/?p=1000033955","title":{"rendered":"Destruir la ciencia es rematar un patrimonio que pag\u00f3 el pueblo argentino"},"content":{"rendered":"\n<p>El desfinanciamiento del sistema cient\u00edfico no constituye solamente un ajuste presupuestario. Es la destrucci\u00f3n de un capital construido durante d\u00e9cadas con recursos p\u00fablicos. Cada investigador que abandona el pa\u00eds, cada laboratorio que interrumpe su trabajo y cada proyecto que se cancela representan una transferencia de conocimiento argentino hacia las potencias y las empresas que terminar\u00e1n vendi\u00e9ndonos la tecnolog\u00eda que alguna vez estuvimos en condiciones de producir. Un sistema cient\u00edfico es el resultado de d\u00e9cadas de inversi\u00f3n, formaci\u00f3n, experiencias acumuladas, errores, aprendizajes y v\u00ednculos entre generaciones. No est\u00e1 guardado solamente en los archivos de una instituci\u00f3n ni en los equipos de un laboratorio. Est\u00e1 depositado en las personas, en los grupos de investigaci\u00f3n, en los t\u00e9cnicos especializados y en las comunidades cient\u00edficas que aprenden a trabajar juntas durante a\u00f1os. Por eso, cuando un investigador se marcha, cuando un t\u00e9cnico se jubila y no es reemplazado o cuando un equipo se desintegra porque sus integrantes ya no pueden sostenerse con sus salarios, el pa\u00eds no pierde solamente un puesto de trabajo. Pierde patrimonio. Y se trata de un patrimonio que no pertenec\u00eda al gobierno de turno. Fue construido con dinero p\u00fablico, aportado por varias generaciones de argentinos.<\/p>\n\n\n\n<p>No es un gasto: es capital acumulado<\/p>\n\n\n\n<p>La educaci\u00f3n de un cient\u00edfico comienza en la escuela p\u00fablica, contin\u00faa en las universidades nacionales y puede prolongarse durante diez, quince o veinte a\u00f1os entre carreras, doctorados, becas, especializaciones y proyectos de investigaci\u00f3n. Todo ese proceso tiene un costo. Lo pagan los trabajadores a trav\u00e9s de sus impuestos. Lo pagan quienes compran alimentos y abonan el IVA. Lo pagan las peque\u00f1as empresas, los comerciantes y los productores. Lo pagaron tambi\u00e9n generaciones anteriores que decidieron que una parte de la riqueza nacional deb\u00eda destinarse a construir universidades, laboratorios, institutos y organismos tecnol\u00f3gicos. Cuando ese cient\u00edfico, despu\u00e9s de a\u00f1os de formaci\u00f3n p\u00fablica, debe emigrar porque el Estado argentino deja de financiar su tarea, el conocimiento no desaparece. Cambia de bandera. El pa\u00eds receptor obtiene un profesional altamente calificado sin haber pagado la mayor parte de su formaci\u00f3n. Una universidad extranjera, un laboratorio internacional o una corporaci\u00f3n privada se apropia de una capacidad financiada por la sociedad argentina. Argentina paga la formaci\u00f3n. Otros pa\u00edses reciben el beneficio. Eso es una transferencia patrimonial. Una de las m\u00e1s silenciosas y menos contabilizadas de nuestra historia. No aparece como una privatizaci\u00f3n porque no hay escritura, comprador ni remate p\u00fablico. Pero el resultado es semejante: un activo que pertenec\u00eda a la sociedad argentina termina al servicio de otros intereses.<\/p>\n\n\n\n<p>Una advertencia que ya no puede ignorarse<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e1s de 2.600 integrantes de la comunidad cient\u00edfica internacional y al menos 24 premios Nobel firmaron una nueva carta en la que reclamaron al Gobierno de Javier Milei que detenga el desmantelamiento del sistema cient\u00edfico argentino y preserve las capacidades desarrolladas durante d\u00e9cadas. La cantidad de premios Nobel vari\u00f3 entre 24 y 25 en las publicaciones porque la convocatoria continuaba incorporando adhesiones. No es la primera vez que ocurre. En marzo de 2024, 68 premios Nobel ya hab\u00edan advertido que debilitar la ciencia argentina significar\u00eda comprometer su independencia econ\u00f3mica y dejar al pa\u00eds en una situaci\u00f3n de vulnerabilidad. Aquella declaraci\u00f3n sosten\u00eda que una naci\u00f3n que depende exclusivamente de las tecnolog\u00edas producidas por otros pierde capacidad para decidir su propio destino. Dos a\u00f1os despu\u00e9s, los datos demuestran que la advertencia no fue escuchada. De acuerdo con el \u00faltimo an\u00e1lisis del Grupo EPC-CIICTI, la inversi\u00f3n de la Administraci\u00f3n P\u00fablica Nacional en ciencia y tecnolog\u00eda se proyecta para 2026 en alrededor del 0,151% del Producto Bruto Interno, el nivel m\u00e1s bajo de una serie hist\u00f3rica que comienza en 1972. El presupuesto del sector se ubicar\u00eda, en t\u00e9rminos reales, un 46,5% por debajo de 2023.&nbsp;&nbsp;El CONICET, el INTI, el INTA, la Comisi\u00f3n Nacional de Energ\u00eda At\u00f3mica, la Comisi\u00f3n Nacional de Actividades Espaciales y la Agencia de Investigaci\u00f3n, Desarrollo e Innovaci\u00f3n no son nombres abstractos dentro de un organigrama estatal. Son instituciones en las que el pa\u00eds concentr\u00f3 conocimientos estrat\u00e9gicos que el mercado, por s\u00ed solo, nunca habr\u00eda desarrollado.<\/p>\n\n\n\n<p>Una decisi\u00f3n pol\u00edtica, no una fatalidad econ\u00f3mica<\/p>\n\n\n\n<p>El Gobierno intenta presentar el desfinanciamiento como una consecuencia inevitable de la b\u00fasqueda del equilibrio fiscal. Sin embargo, el deterioro de la ciencia no es un accidente contable. Es una decisi\u00f3n pol\u00edtica. La Ley 27.614 hab\u00eda establecido un sendero gradual para incrementar la inversi\u00f3n nacional en ciencia y tecnolog\u00eda. Fijaba una meta del 0,52% del PBI para 2026 y del 1% para 2032. Tambi\u00e9n dispon\u00eda que los recursos no pod\u00edan ser inferiores, en t\u00e9rminos nominales, a los del a\u00f1o anterior. El Presupuesto 2026 derog\u00f3 expresamente los art\u00edculos que conten\u00edan esas metas y garant\u00edas. No se trat\u00f3, por lo tanto, de la imposibilidad circunstancial de cumplir con una ley. Se elimin\u00f3 la obligaci\u00f3n legal de financiar progresivamente el sistema cient\u00edfico. La diferencia es sustancial. Un gobierno puede argumentar que no cuenta con recursos suficientes para alcanzar una meta. Pero cuando modifica la legislaci\u00f3n para borrar esa meta, revela que el problema no es solamente presupuestario. Lo que se abandona es una pol\u00edtica de Estado. Lo mismo ocurre con la reorganizaci\u00f3n de organismos estrat\u00e9gicos. El Decreto 655\/2026 sostiene que la Comisi\u00f3n Nacional de Energ\u00eda At\u00f3mica ten\u00eda una estructura \u201csobredimensionada\u201d de 645 unidades organizativas y ordena una reducci\u00f3n considerable de gerencias, departamentos y divisiones. El decreto se inscribe en un proceso de retracci\u00f3n presupuestaria, p\u00e9rdida de personal y debilitamiento institucional. Toda administraci\u00f3n puede revisar estructuras y eliminar funciones duplicadas. Pero una cosa es reorganizar para fortalecer y otra muy distinta es reducir hasta perder capacidades que despu\u00e9s deber\u00e1n comprarse en el extranjero.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que est\u00e1n destruyendo<\/p>\n\n\n\n<p>Argentina no parte de cero. Es uno de los pocos pa\u00edses de Am\u00e9rica Latina que desarroll\u00f3 capacidades propias en energ\u00eda nuclear, tecnolog\u00eda satelital, radares, biotecnolog\u00eda, medicina, agricultura, ingenier\u00eda y producci\u00f3n de radiois\u00f3topos. Los sat\u00e9lites SAOCOM fueron construidos con la participaci\u00f3n de la CONAE, la CNEA, VENG, INVAP y otras instituciones del sistema cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico nacional. Sus radares permiten generar informaci\u00f3n sobre humedad del suelo, inundaciones, agricultura y emergencias ambientales. La vacuna ARVAC Cecilia Grierson fue desarrollada \u00edntegramente en Argentina mediante la articulaci\u00f3n del CONICET, la Universidad Nacional de San Mart\u00edn y un laboratorio privado nacional. Fue la primera vacuna argentina contra la COVID-19 aprobada por la ANMAT. La Argentina tambi\u00e9n dise\u00f1\u00f3 y construy\u00f3 reactores nucleares de investigaci\u00f3n, export\u00f3 tecnolog\u00eda nuclear y desarroll\u00f3 proyectos como el RA-10, pensado para producir radiois\u00f3topos destinados al diagn\u00f3stico y tratamiento de enfermedades y para ampliar la capacidad nacional de investigaci\u00f3n aplicada. Nada de esto apareci\u00f3 por generaci\u00f3n espont\u00e1nea. Detr\u00e1s de cada sat\u00e9lite, reactor, vacuna o radar hubo d\u00e9cadas de inversi\u00f3n p\u00fablica. Hubo universidades gratuitas, becas, institutos, laboratorios, t\u00e9cnicos, investigadores y trabajadores del Estado. Hubo continuidad entre proyectos iniciados por diferentes gobiernos. Hubo una decisi\u00f3n nacional de ingresar en \u00e1reas tecnol\u00f3gicas que los pa\u00edses centrales no suelen transferir generosamente. Ese es el patrimonio que hoy se pone en riesgo. No se destruye solamente lo que existe. Tambi\u00e9n se clausura lo que podr\u00eda haberse desarrollado a partir de esa base.<\/p>\n\n\n\n<p>El conocimiento tambi\u00e9n es soberan\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p>Durante mucho tiempo se nos ense\u00f1\u00f3 a pensar la soberan\u00eda \u00fanicamente en t\u00e9rminos territoriales. Pero un pa\u00eds no es soberano solamente porque conserva formalmente sus fronteras. Tambi\u00e9n necesita capacidad para producir medicamentos, controlar sus comunicaciones, conocer su territorio, proteger sus recursos naturales, desarrollar energ\u00eda, garantizar su defensa y decidir qu\u00e9 tecnolog\u00edas utilizar. Una naci\u00f3n puede mantener su bandera, su himno y sus instituciones, pero depender del extranjero para producir vacunas, operar sat\u00e9lites, controlar radares, desarrollar semillas, fabricar componentes industriales o administrar sus recursos energ\u00e9ticos. Esa naci\u00f3n conservar\u00e1 la apariencia de la soberan\u00eda, pero habr\u00e1 perdido una parte sustancial de su capacidad de decisi\u00f3n. La dependencia tecnol\u00f3gica es una forma moderna de subordinaci\u00f3n. Quien controla la tecnolog\u00eda determina los costos, las condiciones de acceso, los plazos, las actualizaciones y los l\u00edmites de su utilizaci\u00f3n. Puede venderla, negarla o retirarla. Puede imponer cl\u00e1usulas, patentes y restricciones. Puede incluso recopilar informaci\u00f3n estrat\u00e9gica sobre el pa\u00eds que la utiliza. La ciencia p\u00fablica no elimina completamente esa dependencia, pero permite reducirla. Le da al Estado capacidad para comprender la tecnolog\u00eda que compra, adaptarla a sus necesidades, controlarla y, eventualmente, reemplazarla. Sin cient\u00edficos propios, el pa\u00eds ni siquiera puede evaluar con autonom\u00eda aquello que le ofrecen desde afuera.<\/p>\n\n\n\n<p>Vaca Muerta y la paradoja de la dependencia<\/p>\n\n\n\n<p>Neuqu\u00e9n deber\u00eda observar este proceso con especial preocupaci\u00f3n. Vaca Muerta puede transformar a la Argentina en un gran exportador mundial de petr\u00f3leo y gas. Pero ese salto productivo no garantiza por s\u00ed mismo la soberan\u00eda energ\u00e9tica. Podemos tener el recurso debajo de nuestro territorio y depender de empresas extranjeras para perforarlo. Podemos exportar millones de barriles y comprar en el exterior los equipos, el software, los materiales y los servicios de ingenier\u00eda. Podemos generar miles de millones de d\u00f3lares y no controlar las patentes ni el conocimiento que hace posible esa producci\u00f3n.&nbsp;&nbsp;Podemos convertirnos en potencia energ\u00e9tica y continuar siendo una colonia tecnol\u00f3gica.&nbsp;&nbsp;La explotaci\u00f3n no convencional necesita ge\u00f3logos, ingenieros, qu\u00edmicos, f\u00edsicos, especialistas en materiales, t\u00e9cnicos en metrolog\u00eda, investigadores ambientales y profesionales capaces de estudiar el agua, el suelo, las emisiones y los efectos acumulativos de la actividad. Tambi\u00e9n necesita un Estado con conocimiento suficiente para controlar a las empresas. Porque no hay regulaci\u00f3n posible cuando el regulado sabe mucho m\u00e1s que el organismo que debe regularlo. Sin ciencia p\u00fablica, la provincia queda obligada a confiar en los informes, las mediciones y los modelos elaborados por las mismas compa\u00f1\u00edas que explotan el recurso. El debilitamiento cient\u00edfico no solamente afecta la innovaci\u00f3n. Tambi\u00e9n reduce la capacidad de fiscalizaci\u00f3n ambiental, laboral e industrial.<\/p>\n\n\n\n<p>Una privatizaci\u00f3n sin compradores visibles<\/p>\n\n\n\n<p>El Gobierno afirma que pretende transferir funciones al sector privado. Pero el conocimiento estrat\u00e9gico no se privatiza de manera neutral. Las empresas investigan aquello que puede convertirse en negocio. No tienen la obligaci\u00f3n de estudiar problemas que afectan a la sociedad si no existe una rentabilidad asociada. Una compa\u00f1\u00eda petrolera puede invertir en t\u00e9cnicas para perforar m\u00e1s r\u00e1pido. Dif\u00edcilmente destine la misma cantidad de recursos a estudiar durante d\u00e9cadas los efectos acumulativos sobre el territorio si ese conocimiento puede limitar su propia actividad. Un laboratorio puede desarrollar un medicamento rentable. No necesariamente investigar\u00e1 una enfermedad poco frecuente que afecta a una poblaci\u00f3n peque\u00f1a y de bajos ingresos. El mercado produce conocimiento, pero lo orienta seg\u00fan la ganancia. El Estado debe producir tambi\u00e9n aquello que la sociedad necesita aunque no prometa una rentabilidad inmediata. Cuando se abandona esa responsabilidad, no se libera a la ciencia. Se la subordina a los intereses de quienes pueden pagarla.<\/p>\n\n\n\n<p>El da\u00f1o puede ser irreversible<\/p>\n\n\n\n<p>Los presupuestos pueden recomponerse. Los equipos humanos, no siempre. Una l\u00ednea de investigaci\u00f3n interrumpida puede perder a\u00f1os de trabajo. Un laboratorio cerrado puede dispersar a sus especialistas. Un cient\u00edfico que construye una nueva vida en otro pa\u00eds probablemente no regrese porque un futuro gobierno anuncie una ampliaci\u00f3n presupuestaria. La ciencia necesita estabilidad, continuidad y previsibilidad. No puede funcionar sometida a los cambios de humor de cada administraci\u00f3n ni depender de que sus trabajadores acepten salarios insuficientes en nombre de una vocaci\u00f3n patri\u00f3tica. Ning\u00fan pa\u00eds serio les pide a sus cient\u00edficos que subsidien con su pobreza personal las pol\u00edticas p\u00fablicas que el Estado decidi\u00f3 abandonar. Presentar el ajuste como una batalla contra los privilegios es una operaci\u00f3n discursiva. Los investigadores, becarios y t\u00e9cnicos que pierden poder adquisitivo no conforman una casta. Son trabajadores especializados cuya formaci\u00f3n fue financiada por el conjunto de la sociedad. Expulsarlos no castiga a una \u00e9lite. Empobrece a la Naci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que el pueblo pag\u00f3 debe pertenecerle al pueblo<\/p>\n\n\n\n<p>La ciencia argentina no es propiedad de un partido pol\u00edtico, de una universidad, de un organismo ni de los propios cient\u00edficos. Es patrimonio del pueblo que la financi\u00f3. El productor que pag\u00f3 impuestos ayud\u00f3 a construir los sat\u00e9lites. El trabajador que abon\u00f3 el IVA contribuy\u00f3 a formar a los investigadores. El jubilado que sostuvo durante d\u00e9cadas al Estado argentino particip\u00f3, aunque nunca haya ingresado a un laboratorio, de la creaci\u00f3n de las capacidades nucleares, m\u00e9dicas y tecnol\u00f3gicas del pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<p>Destruir ese sistema significa apropiarse de un esfuerzo colectivo y privar a las pr\u00f3ximas generaciones de sus resultados.<\/p>\n\n\n\n<p>Significa tomar una riqueza construida durante d\u00e9cadas y convertirla en ahorro fiscal de corto plazo. Significa formar cient\u00edficos para que los aprovechen otros pa\u00edses. Significa renunciar a producir tecnolog\u00eda para despu\u00e9s comprarla. Significa entregar soberan\u00eda sin necesidad de arriar la bandera.<\/p>\n\n\n\n<p>Un pa\u00eds que destruye su ciencia no se vuelve m\u00e1s eficiente. Se vuelve m\u00e1s ignorante, m\u00e1s vulnerable y m\u00e1s dependiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00e1 continuar exportando granos, minerales, petr\u00f3leo y gas. Podr\u00e1 exhibir super\u00e1vits y r\u00e9cords productivos. Pero cada vez tendr\u00e1 menos capacidad para decidir qu\u00e9 hacer con sus recursos y c\u00f3mo transformar esa riqueza en bienestar para su poblaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El desmantelamiento cient\u00edfico no es solamente un error econ\u00f3mico.<\/p>\n\n\n\n<p>Es una p\u00e9rdida patrimonial. Es una entrega tecnol\u00f3gica. Y es, por sobre todas las cosas, una forma de renunciar al futuro.<\/p>\n\n\n\n<p>A.G.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El desfinanciamiento del sistema cient\u00edfico no constituye solamente un ajuste presupuestario. Es la destrucci\u00f3n de un capital construido durante d\u00e9cadas con recursos p\u00fablicos. 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