{"id":1000033214,"date":"2026-07-08T17:39:41","date_gmt":"2026-07-08T20:39:41","guid":{"rendered":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/?p=1000033214"},"modified":"2026-07-08T17:39:43","modified_gmt":"2026-07-08T20:39:43","slug":"terremotos-en-venezuela-cifras-propias-de-una-guerra-la-gente-necesita-de-todo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/?p=1000033214","title":{"rendered":"Terremotos en Venezuela: Cifras propias de una guerra, la gente necesita de todo"},"content":{"rendered":"\n<p>Mientras la tierra se resquebrajaba bajo los embates del doble terremoto que devast\u00f3 Venezuela el 24 de junio, engullendo sin piedad casas, carreteras, edificios y vidas, en una cl\u00ednica de El Junquito, un peque\u00f1o pueblo de monta\u00f1a a treinta kil\u00f3metros de Caracas, una mujer daba a luz. A su lado estaba su hijo mayor, de 12 a\u00f1os, quien opt\u00f3 por permanecer cerca de su madre a pesar de sus repetidas advertencias de que corriera a ponerse a salvo. El beb\u00e9 naci\u00f3, con el mundo derrumb\u00e1ndose a su alrededor, pero cubierto y protegido por los brazos de su madre y los de su hermano mayor, destinado a convertirse en h\u00e9roe, justo instantes despu\u00e9s del segundo temblor, el m\u00e1s violento, de magnitud 7.5.&nbsp;&nbsp;Marcelo Garc\u00eda Dalla Costa, director de Programas Internacionales del CESVI y coordinador de la emergencia por el terremoto en Caracas, comparti\u00f3 con los medios vaticanos esta impactante imagen, capturada sin c\u00e1mara de celular : \u00abLas paredes del hospital se derrumbaban, ahora est\u00e1 gravemente da\u00f1ado y ha sido evacuado, pero ese beb\u00e9 quer\u00eda nacer. Ver que, a pesar de la destrucci\u00f3n total, la vida contin\u00faa, imp\u00e1vida, es una fuerte se\u00f1al de esperanza para el futuro, a la que debemos aferrarnos, especialmente, ahora que el cansancio empieza a hacerse notar y la adrenalina ha disminuido. La gente de aqu\u00ed es excepcional, es resiliente, realmente est\u00e1 haciendo todo lo posible para superar esta tragedia, y solo podemos apoyarlos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Contabilizando el desastre<\/p>\n\n\n\n<p>Trece d\u00edas despu\u00e9s del terremoto, la realidad pinta un panorama apocal\u00edptico. Los datos actualizados de las agencias humanitarias sobre el terreno muestran una situaci\u00f3n devastadora. La cifra oficial de fallecidos ha superado los 3.500, con m\u00e1s de 11.200 heridos hospitalizados, una cifra que ha puesto de rodillas a un sistema sanitario ya de por s\u00ed fr\u00e1gil. Sin embargo, la verdadera carrera contrarreloj se centra en los desaparecidos, cuyo n\u00famero fluct\u00faa dr\u00e1sticamente entre 38.000 y 50.000 personas de las que no se ha vuelto a tener noticia. El n\u00famero total de personas desplazadas ha superado el mill\u00f3n y medio, y seg\u00fan datos de UNICEF, al menos 680.000 ni\u00f1os necesitan ayuda urgente, obligados a dormir en refugios improvisados expuestos a las lluvias estacionales y a las constantes r\u00e9plicas. \u00abLamentablemente, las cifras a\u00fan son provisionales y, aunque ya son dram\u00e1ticas, son conservadoras\u00bb, explica Dalla Costa. \u00abLa sensaci\u00f3n es que nos enfrentamos a una cat\u00e1strofe de proporciones enormes, con cifras que sugieren m\u00e1s una guerra que un terremoto. En los barrios m\u00e1s poblados, se derrumbaron edificios de 20 pisos, convirti\u00e9ndose en una trampa para miles de residentes.\u00bb CESVI, presente en el pa\u00eds sudamericano desde hace veinte a\u00f1os, ha estado activa desde las primeras horas del desastre, brindando ayuda en la capital y en la devastada provincia costera de La Guaira. Mientras responde a nuestras preguntas, el coordinador se prepara para partir de nuevo hacia la costa: \u00abSalimos con dos camiones para distribuir kits de ayuda de emergencia, en particular, materiales para refugios, lonas de pl\u00e1stico, tiendas de campa\u00f1a, impermeables, pero tambi\u00e9n insumos m\u00e9dicos, medicinas, alimentos y agua potable.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>La lluvia y el c\u00f3lera empeoran la situaci\u00f3n<\/p>\n\n\n\n<p>El problema m\u00e1s acuciante ahora es que el asfalto, con hospitales colapsados y albergues saturados, se ha convertido en el \u00fanico lugar donde alojarse para miles de familias, muchas de ellas con ni\u00f1os muy peque\u00f1os. \u00abLa gente vive literalmente en la calle; lo han perdido todo, y no es una exageraci\u00f3n\u00bb, denuncia el director del CESVI. Esta situaci\u00f3n de absoluta vulnerabilidad se est\u00e1 convirtiendo en una grave emergencia sanitaria. \u00abComienza la temporada de lluvias y conocemos los da\u00f1os que puede causar. El agua potable es, sin duda, lo m\u00e1s importante y la principal demanda que recibimos de la poblaci\u00f3n, ya que la red de agua qued\u00f3 destruida por el terremoto\u00bb. En La Guaira, en particular, a lo largo de la costa, el calor es sofocante. Sin agua potable y con el alcantarillado destruido, el espectro de las epidemias ya es una realidad. \u00abNo hay servicios de saneamiento. Ya se han registrado casos de c\u00f3lera y estamos profundamente preocupados. Los kits de higiene son \u00fatiles, pero no son suficientes; necesitamos proporcionarles al menos un techo provisional a estas familias\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Viviendas para las v\u00edctimas del terremoto<\/p>\n\n\n\n<p>Y precisamente hoy, la presidenta interina de Venezuela, Delcy Rodr\u00edguez, garantiz\u00f3 que para fin de a\u00f1o brindar\u00e1 soluciones de vivienda a quienes perdieron sus hogares en el terremoto. El Ministerio de Vivienda y H\u00e1bitat est\u00e1 desarrollando proyectos \u00abcon la mayor celeridad posible para abordar la situaci\u00f3n\u00bb, explic\u00f3 Rodr\u00edguez durante la inauguraci\u00f3n de un comit\u00e9 para afrontar la crisis de vivienda, y agreg\u00f3 que \u00abmiles de soluciones estar\u00e1n disponibles para fin de a\u00f1o\u00bb. Sin embargo, no especific\u00f3 si se refer\u00eda a campamentos, albergues o viviendas permanentes para las familias afectadas, que, seg\u00fan estimaciones del gobierno, superan las 17.000.<\/p>\n\n\n\n<p>Preocupaci\u00f3n por los menores<\/p>\n\n\n\n<p>La herida dentro de la herida est\u00e1 representada en estas horas por las fosas comunes donde se amontonan las v\u00edctimas, sin nombres y con una sola fecha para todas ellas: 24 de junio de 2026. Aqu\u00ed y all\u00e1, algunas cruces improvisadas hechas con trozos de madera. En esta escena de destrucci\u00f3n, la atenci\u00f3n de los trabajadores humanitarios se centra en el segmento m\u00e1s vulnerable de la poblaci\u00f3n: los ni\u00f1os. Cientos de ni\u00f1os deambulan entre los escombros, muchos de ellos hu\u00e9rfanos de repente. \u00abSon ni\u00f1os traumatizados que requieren asistencia especial, no solo humanitaria sino tambi\u00e9n psicol\u00f3gica\u00bb, subraya Marcelo Garc\u00eda Dalla Costa, explicando c\u00f3mo CESVI, junto con otras ONG, trabaja activamente con psic\u00f3logos en el terreno y actividades recreativas para ayudarlos a recuperar la normalidad: \u00abEn sus ojos hay desesperaci\u00f3n, miedo; algunos a\u00fan est\u00e1n en estado de shock, vieron morir a sus madres y padres, aplastados por los escombros\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El gobierno reabre las escuelas<\/p>\n\n\n\n<p>Otro intento por restablecer la normalidad, especialmente entre ni\u00f1os y j\u00f3venes, proviene del gobierno, que el lunes 6 de julio autoriz\u00f3 la reanudaci\u00f3n de clases en las zonas menos afectadas para completar las dos \u00faltimas semanas del a\u00f1o escolar; un esfuerzo institucional para intentar avanzar y no desperdiciar todo el esfuerzo y la dedicaci\u00f3n de los estudiantes. \u00abEn las zonas afectadas, sin embargo, las escuelas se est\u00e1n utilizando actualmente como centros de acogida; tendremos que encontrar la manera de hacerlo, hallando una soluci\u00f3n tan pronto como concluyan las operaciones de socorro. Para miles de ni\u00f1os venezolanos, regresar a clases representa el primer paso para superar la grave angustia psicol\u00f3gica y la ansiedad causadas por el terremoto\u00bb. Muchas ONG est\u00e1n trabajando para instalar carpas y espacios educativos temporales junto a los escombros para garantizar la continuidad de la educaci\u00f3n. La reapertura de las escuelas no es solo un acto administrativo, sino un intento de la sociedad civil por demostrar que, a pesar de los continuos temblores de tierra, el futuro de Venezuela no puede permanecer enterrado.<\/p>\n\n\n\n<p>Los milagros del decimotercer d\u00eda<\/p>\n\n\n\n<p>La magnitud del desastre a\u00fan no est\u00e1 clara, ya que la zona afectada abarca varias regiones del pa\u00eds, algunas muy remotas y monta\u00f1osas, donde los puentes se han derrumbado y las carreteras han quedado arrasadas por deslizamientos de tierra. Venezuela es hoy un pa\u00eds sumergido en lodo y escombros. \u00abAlgunas zonas, m\u00e1s de diez d\u00edas despu\u00e9s del terremoto, a\u00fan no han recibido ayuda humanitaria\u00bb, admite el trabajador humanitario. \u00abLogramos llegar a algunas zonas monta\u00f1osas donde las carreteras se derrumbaron con nuestros propios veh\u00edculos, mientras que en otras continuamos a pie, llevando solo lo indispensable\u00bb. Sin embargo, casi dos semanas despu\u00e9s de la cat\u00e1strofe, la tierra sigue ofreciendo historias incre\u00edbles que reavivan la esperanza de los rescatistas y dan pie a las oraciones que, como record\u00f3 el \u00faltimo \u00c1ngelus del 5 de julio, el Papa tambi\u00e9n ofrece diariamente por esa amada tierra. \u00abAnoche mismo, encontraron a una madre y a su hija de un a\u00f1o. Despu\u00e9s de 13 d\u00edas, fueron rescatadas milagrosamente con vida de entre los escombros, en bastante buen estado f\u00edsico comparado con lo que hab\u00edan sufrido\u00bb, concluye Dalla Costa. Lamentablemente, estos casos son muy aislados. No siempre es posible encontrar un lugar seguro entre los escombros, ni siquiera algo de comida o agua para sobrevivir mientras se espera a los rescatistas, pero existen. Sin embargo, d\u00eda a d\u00eda, las probabilidades de encontrar personas con vida disminuyen. Por eso, muchos est\u00e1n abandonando los montones de escombros que han estado protegiendo desde el 24 de junio, esperando volver a ver a un ser querido, o al menos escuchar su voz. La ayuda de todos, incluidas las donaciones, es esencial porque la gente de aqu\u00ed lo ha perdido absolutamente todo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cecilia Seppia<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mientras la tierra se resquebrajaba bajo los embates del doble terremoto que devast\u00f3 Venezuela el 24 de junio, engullendo sin piedad casas, carreteras, edificios y vidas, en una cl\u00ednica de El Junquito, un peque\u00f1o pueblo de monta\u00f1a a treinta kil\u00f3metros de Caracas, una mujer daba a luz. 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