{"id":1000031441,"date":"2026-05-20T20:48:09","date_gmt":"2026-05-20T23:48:09","guid":{"rendered":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/?p=1000031441"},"modified":"2026-05-20T20:48:11","modified_gmt":"2026-05-20T23:48:11","slug":"el-dia-que-intentaron-prohibir-el-mate-hernandarias-contra-el-vicio-de-los-enamorados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/?p=1000031441","title":{"rendered":"El d\u00eda que intentaron prohibir el mate: Hernandarias contra \u00abel vicio de los enamorados\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<p>Un gobernador colonial del siglo XVII libr\u00f3 una batalla perdida de antemano contra la infusi\u00f3n m\u00e1s arraigada del R\u00edo de la Plata. La historia de un bando que la historia convirti\u00f3 en an\u00e9cdota<\/p>\n\n\n\n<p>Corr\u00eda el siglo XVII y Hernando Arias de Saavedra \u2014Hernandarias para la historia\u2014 gobernaba con mano firme los extensos territorios del R\u00edo de la Plata y el Paraguay. Primer criollo en ocupar ese cargo, nacido en estas tierras, conocedor de sus gentes y sus costumbres, decidi\u00f3 sin embargo librar una de las batallas m\u00e1s extravagantes \u2014y m\u00e1s condenadas al fracaso\u2014 de la historia colonial americana: prohibir el consumo de la yerba mate. El bando fue categ\u00f3rico. La infusi\u00f3n preparada con las hojas de Ilex paraguariensis quedaba vedada por considerarla, seg\u00fan la prosa moralizante de la \u00e9poca, \u00abun vicio que favorece a los enamorados\u00bb. La acusaci\u00f3n no era menor para los est\u00e1ndares del orden colonial y cat\u00f3lico: el mate, argumentaban sus detractores, predispon\u00eda al ocio, al encuentro entre hombres y mujeres fuera del \u00e1mbito familiar, y a una suerte de sociabilidad horizontal que incomodaba tanto a las autoridades civiles como a una parte del clero.<\/p>\n\n\n\n<p>El enemigo en el calabazo<\/p>\n\n\n\n<p>Para entender la obsesi\u00f3n de Hernandarias con el mate, hay que comprender el lugar que la yerba ocupaba en la vida cotidiana del R\u00edo de la Plata colonial. Los pueblos guaran\u00edes la consum\u00edan desde tiempos inmemoriales \u2014la llamaban ka&#8217;a\u2014 y le atribu\u00edan propiedades energizantes y sagradas. Con la llegada de los conquistadores, lejos de desaparecer, la pr\u00e1ctica se extendi\u00f3 con una velocidad que escandaliz\u00f3 a m\u00e1s de un funcionario de la Corona. Los soldados la beb\u00edan en lugar de comer. Los encomenderos la exig\u00edan como tributo. Los mercaderes la traficaban. Y todo el mundo, en cada rancho, en cada plaza, en cada esquina, compart\u00eda el mismo calabazo pasado de mano en mano con una familiaridad que borraba jerarqu\u00edas. Eso, precisamente, era lo que perturbaba al orden establecido.<\/p>\n\n\n\n<p>Una prohibici\u00f3n con m\u00e1s enemigos que aliados<\/p>\n\n\n\n<p>El bando de Hernandarias no fue el primero ni el \u00faltimo intento de doblegar al mate. Los jesuitas \u2014que terminar\u00edan siendo sus mayores productores y comercializadores a trav\u00e9s de las reducciones del Paraguay\u2014 oscilaron durante d\u00e9cadas entre la condena y la tolerancia. El S\u00ednodo de Asunci\u00f3n de 1603 hab\u00eda intentado restringir su consumo entre los ind\u00edgenas con argumentos similares a los del gobernador. Pero la prohibici\u00f3n choc\u00f3 con una realidad econ\u00f3mica imposible de ignorar: la yerba mate ya era, a esa altura, uno de los principales motores comerciales de la regi\u00f3n. Prohibirla era atacar intereses de comerciantes, hacendados y hasta de sectores del propio aparato colonial. Hernandarias, parad\u00f3jicamente, termin\u00f3 siendo recordado como uno de los gobernadores m\u00e1s capaces e \u00edntegros de la era colonial. Impuls\u00f3 la ganader\u00eda, defendi\u00f3 a los pueblos originarios de los peores abusos de la encomienda y sent\u00f3 bases institucionales duraderas. Pero en la guerra contra el mate, la historia lo dej\u00f3 en el lugar del perdedor.<\/p>\n\n\n\n<p>El mate sobrevivi\u00f3 a todo<\/p>\n\n\n\n<p>La infusi\u00f3n sobrevivi\u00f3 a las prohibiciones coloniales, a los intentos de tasaci\u00f3n, a los debates eclesi\u00e1sticos y a siglos de transformaciones pol\u00edticas. Hoy es declarada patrimonio cultural en Argentina, Uruguay y Paraguay, y su consumo se extiende desde la Patagonia hasta el Caribe. En Neuqu\u00e9n, tierra de vientos y de una identidad forjada entre el desierto y la monta\u00f1a, el mate es tan omnipresente como en cualquier otro rinc\u00f3n del pa\u00eds. En los yacimientos de Vaca Muerta, donde conviven trabajadores de todas las provincias, el termo y el calabazo circulan entre turnos con la misma naturalidad de siempre. Hernandarias perdi\u00f3. El mate gan\u00f3. Y si acaso favorec\u00eda a los enamorados, eso nunca fue del todo un argumento en su contra.<\/p>\n\n\n\n<p>M.T.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un gobernador colonial del siglo XVII libr\u00f3 una batalla perdida de antemano contra la infusi\u00f3n m\u00e1s arraigada del R\u00edo de la Plata. 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