{"id":1000030417,"date":"2026-04-20T19:12:48","date_gmt":"2026-04-20T22:12:48","guid":{"rendered":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/?p=1000030417"},"modified":"2026-04-20T19:12:50","modified_gmt":"2026-04-20T22:12:50","slug":"brasil-entre-certezas-fragiles-y-un-futuro-abierto","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/?p=1000030417","title":{"rendered":"Brasil: entre certezas fr\u00e1giles y un futuro abierto"},"content":{"rendered":"\n<p>El escenario internacional vuelve a poner a Brasil en el centro de las tensiones globales, en un contexto marcado por disputas de poder, redefiniciones estrat\u00e9gicas y una creciente incertidumbre sobre el rumbo de las econom\u00edas emergentes. En este marco, el an\u00e1lisis propone una mirada cr\u00edtica sobre las decisiones pol\u00edticas, econ\u00f3micas y diplom\u00e1ticas del gigante sudamericano, y su capacidad real de sostener autonom\u00eda en un mundo cada vez m\u00e1s fragmentado. A continuaci\u00f3n, reproducimos de manera completa el art\u00edculo:<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cBrasil: lo m\u00e1s seguro es que qui\u00e9n sabe\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Con esta frase no se ganan batallas, pero se esquivan compromisos con absoluta elegancia (El T\u00e1bano Economista)<\/p>\n\n\n\n<p>El gobierno de Lula adopt\u00f3 una l\u00ednea de condena a los ataques de Estados Unidos e Israel contra Ir\u00e1n, calific\u00f3 la justificaci\u00f3n del programa nuclear iran\u00ed como \u201cmentira\u201d, la compar\u00f3 con las armas de destrucci\u00f3n masiva de Irak. La tradici\u00f3n de no intervenci\u00f3n y autonom\u00eda estrat\u00e9gica frente a Occidente es venerable, pero hoy se parece m\u00e1s una consigna que una estrategia. La ambig\u00fcedad no es accidental, es un principio deliberado, el \u201cno alineamiento activo\u201d o la equidistancia entre grandes potencias. El problema es que la equidistancia, cuando se practica desde la debilidad, no es equilibrio, es irrelevancia. Pero no nos quedemos en Ir\u00e1n, porque el verdadero terremoto ocurri\u00f3 m\u00e1s cerca, en el Atl\u00e1ntico Sur, y tiene fecha, 26 de marzo de 2026. Ese d\u00eda, los cancilleres Mauro Vieira e Yvette Cooper firmaron la Asociaci\u00f3n Estrat\u00e9gica Brasil-Reino Unido 2026-2030, una semana antes de la conmemoraci\u00f3n de la toma de Malvinas. El timing no es un error de agenda, es una declaraci\u00f3n de principios. Mientras Argentina se preparaba para recordar la humillaci\u00f3n de 1982, Brasil abrazaba militarmente a la potencia ocupante. El acuerdo se estructura en cinco pilares, pero el \u00fanico que importa para esta historia es el de Seguridad y Defensa. Porque lo que viene no es un tratado de libre comercio de bolsillo. Hablamos de ejercicios militares conjuntos, desarrollo de doctrina de defensa compartida, cooperaci\u00f3n en ciberseguridad, espacio y tecnolog\u00eda militar avanzada. Y, como cereza del pastel, el apoyo expl\u00edcito de Londres al sue\u00f1o brasile\u00f1o de un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU. El Reino Unido, que desde 1982 le niega a Argentina cualquier componente para aviaci\u00f3n o sistemas de defensa, ahora le abre las puertas de su tecnolog\u00eda a Brasil. Y no es cualquier tecnolog\u00eda: estamos hablando del programa de submarinos de propulsi\u00f3n nuclear (SN-BR), ese viejo anhelo de la marina brasile\u00f1a que convertir\u00e1 a Brasilia en la \u00fanica potencia con capacidad at\u00f3mica sumergible en la regi\u00f3n. \u00bfEl equilibrio de poder en el Atl\u00e1ntico Sur? Hecho trizas.<\/p>\n\n\n\n<p>Para los militares, una asociaci\u00f3n con el Reino Unido no es vista como un ataque a Argentina, sino como un movimiento estrat\u00e9gico. Sirve como un \u00fatil contrapeso tanto a la influencia de Estados Unidos en la regi\u00f3n como a la de China, el mayor socio comercial de Brasil. Lula no opera en el vac\u00edo. Enfrenta una fuerte presi\u00f3n pol\u00edtica interna que influye en sus decisiones internacionales. La pol\u00edtica exterior brasile\u00f1a es un campo de batalla entre la izquierda de Lula, que prioriza al Sur Global, y una derecha atlantista que aboga por alinearse con Occidente. Este disenso debilita la capacidad de Brasil para presentar un frente unificado. La propia debilidad del Mercosur empuja a Brasil a buscar acuerdos por separado. El bloque sufre por la falta de voluntad de sus miembros para ceder soberan\u00eda, un bajo nivel de institucionalidad y profundas diferencias ideol\u00f3gicas entre sus l\u00edderes. La propuesta de Brasil de recortar dr\u00e1sticamente el fondo de convergencia del Mercosur y la decisi\u00f3n de Lula de no asistir a la firma del acuerdo con la UE son solo algunos s\u00edntomas de la falta de cohesi\u00f3n. Tradicionalmente, Brasil y el Mercosur actuaban como escudo diplom\u00e1tico de Argentina frente al Reino Unido. Esa solidaridad, que nunca fue perfecta, pero al menos exist\u00eda, se ha roto. Al fortalecer lazos militares con la potencia que ocupa las Malvinas, Brasil deja de ser un mediador neutral para convertirse en un socio estrat\u00e9gico del ocupante. Londres aplica la vieja receta del \u201cdivide y reinar\u00e1s\u201d con una maestr\u00eda digna de mejor causa, a\u00edsla el reclamo argentino como una disputa bilateral menor, mientras integra militarmente al gigante sudamericano. Los patrullajes y ejercicios conjuntos que contempla el acuerdo podr\u00edan legitimar, en la pr\u00e1ctica, la presencia brit\u00e1nica en aguas que Argentina considera propias. El cerco no es solo militar, es pol\u00edtico, y se completa con los acercamientos de Uruguay y Chile al Reino Unido. Argentina, sola, mirando c\u00f3mo se desmorona el \u00fanico apoyo regional que le quedaba. Pero no cometamos el error de atribuirle esto a una traici\u00f3n de Lula. El presidente brasile\u00f1o no es Bolsonaro; no va a regalar la soberan\u00eda por un selfie con Trump. Su movimiento es m\u00e1s complejo y, en cierto modo, m\u00e1s peligroso, es el resultado de una ecuaci\u00f3n geopol\u00edtica impulsada por tres factores. Primero, la aspiraci\u00f3n hist\u00f3rica de las \u00e9lites militares brasile\u00f1as, ese verdadero \u201cpartido militar\u201d con agenda propia que lleva a\u00f1os impulsando el Programa de Desarrollo de Submarinos (PROSUB), iniciado por el propio Lula en 2008. Para los militares, asociarse con el Reino Unido no es un ataque a Argentina, es un movimiento estrat\u00e9gico para contrapesar a Estados Unidos y, sobre todo, a China. Segundo, la necesidad de equilibrar el poder de las dos grandes potencias que se disputan el continente. Tercero, y aqu\u00ed entramos en el terreno de lo pat\u00e9tico, el colapso de las relaciones personales con el presidente argentino. Porque si Lula ha tirado por la borda d\u00e9cadas de solidaridad regional, Javier Milei ha hecho todo lo posible para que esa decisi\u00f3n sea f\u00e1cil. El soci\u00f3pata de Milei no entiende de geopol\u00edtica, entiende de espect\u00e1culo. Su hostilidad hacia Lula es visceral, y la ha convertido en pol\u00edtica de Estado. El episodio en que Brasil dej\u00f3 de representar los intereses argentinos en Venezuela, despu\u00e9s de que Milei publicara una foto de Lula abrazado a Maduro, es solo la punta del iceberg. Cuando dos presidentes se detestan al punto de boicotear cumbres enteras para no verse las caras, el Mercosur se convierte en una farsa. Y el Reino Unido, que no es tonto, ha sabido aprovechar esta grieta como un ladr\u00f3n que encuentra una ventana abierta. La paradoja es exquisita. Lula, el gran defensor del Sur Global, prioriza su proyecto de potencia mundial por encima de su propio patio trasero. Milei, el anarcocapitalista que dice odiar el Estado, abraza a Estados Unidos como si fuera un sat\u00e9lite m\u00e1s de la Casa Blanca. Uno busca un asiento en el Consejo de Seguridad de la ONU; el otro quiere ser el sheriff de Occidente en el Cono Sur. Y en el medio, Sudam\u00e9rica se desangra como bloque. Los espacios de integraci\u00f3n que Brasil ayud\u00f3 a crear, UNASUR, CELAC, est\u00e1n muertos. El propio Lula ha reconocido que la CELAC est\u00e1 \u201cpr\u00e1cticamente dejando de existir\u201d. El \u201cconsenso de Brasilia\u201d, que alguna vez unific\u00f3 a la regi\u00f3n, se ha roto en mil pedazos, y cada pa\u00eds navega por su cuenta, unos mirando a Pek\u00edn, otros a Washington, unos pocos a Bruselas. El resultado es un continente que ha perdido la br\u00fajula, un mosaico de alianzas bilaterales donde la voz de Brasilia ya no resuena con la fuerza de anta\u00f1o. Brasil, es hoy, un l\u00edder sin seguidores. Su poder\u00edo econ\u00f3mico y demogr\u00e1fico es incuestionable, pero no ha sabido traducirlo en influencia real. La intervenci\u00f3n de Estados Unidos en Venezuela fue el mayor golpe a sus aspiraciones: Brasil, por cercan\u00eda y por peso, deber\u00eda haber sido el principal actor, pero su reacci\u00f3n se redujo a una condena tibia que lo dej\u00f3 como un simple espectador. Los analistas ya se\u00f1alan a Brasil, junto a Cuba, como uno de los grandes perdedores de la reorganizaci\u00f3n geopol\u00edtica orquestada por la Casa Blanca. Y mientras Lula se enreda en su propia ret\u00f3rica de autonom\u00eda estrat\u00e9gica \u2014que en la pr\u00e1ctica es un distanciamiento de Washington, pero tambi\u00e9n una tibieza imperdonable con los vecinos\u2014, Milei acelera en direcci\u00f3n contraria, firmando acuerdos bilaterales con Estados Unidos que violan las normas del Mercosur y que debilitan a\u00fan m\u00e1s el poder de negociaci\u00f3n colectivo. Lo que est\u00e1 en juego no es un simple desacuerdo comercial. Es la disoluci\u00f3n del eje geopol\u00edtico que por d\u00e9cadas le otorg\u00f3 a Sudam\u00e9rica capacidad de negociaci\u00f3n frente a las grandes potencias. El poder sudamericano como proyecto colectivo se est\u00e1 fragmentando en dos visiones antag\u00f3nicas e irreconciliables: la de Lula, que subordina la regi\u00f3n a sus ambiciones globales, y la de Milei, que la subordina a su alineamiento incondicional con Occidente. Ambas, curiosamente, coinciden en un punto: ninguna pone a Sudam\u00e9rica en el centro. Una la usa como trampol\u00edn, la otra la vende como moneda de cambio. Y mientras tanto, el Reino Unido patrulla el Atl\u00e1ntico Sur, China compra tierras raras, Estados Unidos impone aranceles y la Uni\u00f3n Europea firma acuerdos por separado. Sudam\u00e9rica, aquella que alguna vez so\u00f1\u00f3 con ser un polo aut\u00f3nomo en un mundo multipolar, se ha convertido en un campo de batalla donde otros deciden y nosotros pagamos los costos. La pregunta no es si el poder sudamericano se est\u00e1 diluyendo \u2014ya lo est\u00e1 haciendo\u2014, sino qu\u00e9 nuevo orden emerger\u00e1 de sus cenizas. \u00bfUna Sudam\u00e9rica reconfigurada bajo liderazgo brasile\u00f1o? Imposible, porque Brasil ya no tiene seguidores. \u00bfUn espacio de influencia compartida entre potencias externas? Eso ya est\u00e1 ocurriendo. \u00bfO simplemente un vac\u00edo de poder donde cada pa\u00eds navegue por su cuenta en un mundo de gigantes? Esa es la opci\u00f3n m\u00e1s probable, y tambi\u00e9n la m\u00e1s triste. Lo peor de todo es que no hab\u00eda necesidad. Brasil y Argentina, juntos, suman el 60% del PIB sudamericano, controlan los principales recursos estrat\u00e9gicos del continente y comparten una frontera de miles de kil\u00f3metros. Si lograran articular una pol\u00edtica com\u00fan, nadie, ni Estados Unidos ni China ni el Reino Unido, podr\u00eda ignorarlos. Pero prefieren el espect\u00e1culo de la discordia. Lula, atrapado entre sus militares y su ret\u00f3rica de izquierda, no se atreve a dar el paso de una verdadera integraci\u00f3n. Milei, convencido de que su destino est\u00e1 en Washington, quema los puentes con su principal socio comercial. Y en medio, los pueblos sudamericanos miran c\u00f3mo se desmorona la \u00fanica herramienta que ten\u00edan para no ser siempre los que pierden.<\/p>\n\n\n\n<p>Al final, el t\u00edtulo de este texto resume con cruel precisi\u00f3n la tragedia de estos a\u00f1os: \u201cLo m\u00e1s seguro es que qui\u00e9n sabe\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Lula no sabe si quiere ser l\u00edder regional o potencia global. Milei no sabe si quiere gobernar Argentina o ser el gerente de Estados Unidos en el Cono Sur. Y Sudam\u00e9rica, entretanto, se queda sin saber qu\u00e9 hacer con su destino. Mientras tanto, el mundo sigue girando.<\/p>\n\n\n\n<p>Alejandro Marc\u00f3 del Pont<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El escenario internacional vuelve a poner a Brasil en el centro de las tensiones globales, en un contexto marcado por disputas de poder, redefiniciones estrat\u00e9gicas y una creciente incertidumbre sobre el rumbo de las econom\u00edas emergentes. 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