{"id":1000028440,"date":"2026-03-01T10:00:47","date_gmt":"2026-03-01T13:00:47","guid":{"rendered":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/?p=1000028440"},"modified":"2026-03-01T10:00:50","modified_gmt":"2026-03-01T13:00:50","slug":"mpn-el-partido-que-se-perdio-a-si-mismo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/?p=1000028440","title":{"rendered":"MPN: El partido que se perdi\u00f3 a s\u00ed mismo"},"content":{"rendered":"\n<p>Tres liderazgos \u2014Felipe Sapag, Jorge Sobisch y Jorge Sapag\u2014 tres modelos de partido y una derrota que obliga al MPN a preguntarse, por primera vez en seis d\u00e9cadas, para qu\u00e9 existe.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img data-recalc-dims=\"1\" fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"720\" height=\"303\" data-attachment-id=\"1000028441\" data-permalink=\"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/?attachment_id=1000028441\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image.jpeg?fit=720%2C303&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"720,303\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"image\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image.jpeg?fit=300%2C126&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image.jpeg?fit=720%2C303&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image.jpeg?resize=720%2C303&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-1000028441\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image.jpeg?w=720&amp;ssl=1 720w, https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image.jpeg?resize=300%2C126&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"(max-width: 720px) 100vw, 720px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>El 16 de abril de 2023 ocurri\u00f3 algo que durante d\u00e9cadas pareci\u00f3 imposible: el Movimiento Popular Neuquino perdi\u00f3 una elecci\u00f3n provincial. No la perdi\u00f3 ante una oposici\u00f3n forjada desde afuera. La perdi\u00f3 ante Rolando Figueroa, un hombre que hab\u00eda sido diputado nacional y vicegobernador por el propio MPN antes de abandonarlo para construir el frente Neuquinizate.<\/p>\n\n\n\n<p>Apenas tres puntos separaron a los candidatos, pero el resultado fue definitivo en su significado: por primera vez desde 1961, Neuqu\u00e9n tendr\u00e1 un gobernador que no surgi\u00f3 del partido que la fund\u00f3 como provincia.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese dato \u2014que el verdugo fuera un hijo disidente y no un enemigo externo\u2014 es la clave interpretativa de todo lo que vino despu\u00e9s. No hubo una fuerza nueva que derrotara al MPN: el MPN se derrot\u00f3 a s\u00ed mismo. O m\u00e1s precisamente: se derrot\u00f3 la versi\u00f3n del MPN que hab\u00eda olvidado por qu\u00e9 exist\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Para entender c\u00f3mo se llega a ese punto, hay que recorrer la historia del partido a trav\u00e9s de sus tres grandes momentos de liderazgo. Tres figuras, tres concepciones radicalmente distintas de qu\u00e9 debe ser un partido pol\u00edtico provincial: Felipe Sapag, el fundador que construy\u00f3 un Estado donde no hab\u00eda nada. Jorge Sobisch, el gerente que quiso modernizar a cualquier precio. Y Jorge Sapag, el tecn\u00f3crata que naveg\u00f3 el boom de Vaca Muerta sin lograr transformarlo en renovaci\u00f3n pol\u00edtica. Tres modelos que dejaron huellas distintas. Y tres lecciones que el partido necesita leer bien si quiere volver.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" width=\"724\" height=\"268\" data-attachment-id=\"1000028442\" data-permalink=\"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/?attachment_id=1000028442\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image-1.jpeg?fit=724%2C268&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"724,268\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"image\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image-1.jpeg?fit=300%2C111&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image-1.jpeg?fit=724%2C268&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image-1.jpeg?resize=724%2C268&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-1000028442\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image-1.jpeg?w=724&amp;ssl=1 724w, https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image-1.jpeg?resize=300%2C111&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"(max-width: 724px) 100vw, 724px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>FELIPE SAPAG: CUANDO EL PARTIDO ERA UNA PROMESA DE PROVINCIA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Felipe Sapag gobern\u00f3 Neuqu\u00e9n en cinco oportunidades distintas a lo largo de m\u00e1s de tres d\u00e9cadas. Nacido en 1917 en Zapala, de ascendencia libanesa, comenz\u00f3 su carrera pol\u00edtica como concejal e intendente de Cutral C\u00f3 bajo el peronismo, antes de que la Provincia de Neuqu\u00e9n siquiera existiera como entidad pol\u00edtica aut\u00f3noma. Cuando la proscripci\u00f3n peronista de 1955 y la creaci\u00f3n de la nueva provincia abrieron un vac\u00edo de representaci\u00f3n, Felipe y sus hermanos Elias y Amado Sapag respondieron con una apuesta audaz: fundar un partido propio que no dependiera de Buenos Aires ni de Per\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El MPN naci\u00f3 as\u00ed con una paradoja en su ADN: era un peronismo sin Per\u00f3n, o m\u00e1s exactamente, un peronismo que se negaba a disolverse en el partido nacional para convertirse en identidad neuquina propia. Esa paradoja fundacional \u2014ser a la vez parte de una tradici\u00f3n y ruptura con ella\u2014 definir\u00eda al partido durante d\u00e9cadas.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abDurante setenta a\u00f1os los neuquinos han sido extranjeros en la propia patria, sin derecho c\u00edvico ni representantes en el Congreso. Hoy comienza una nueva historia.\u00bb \u2014 Felipe Sapag, discurso de asunci\u00f3n, 1963.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Lo que Sapag hizo entre 1963 y los noventa no fue simplemente ganar elecciones: fue construir una provincia. La fundaci\u00f3n de la Universidad del Neuqu\u00e9n en 1964 \u2014que el obispo local pronostic\u00f3 ser\u00eda \u00abuna escuela de comunistas\u00bb\u2014, la creaci\u00f3n del COPADE, del Banco Provincia y del Parque Industrial, la expropiaci\u00f3n de tierras para familias pobres, la entrega de m\u00e1s de medio mill\u00f3n de hect\u00e1reas a comunidades originarias. No era un programa de gobierno: era un proyecto de sociedad.<\/p>\n\n\n\n<p>El estilo de Sapag era el del caudillo popular de base territorial \u2014no el demagogo, sino el que conoce el nombre de cada vecino del interior m\u00e1s rec\u00f3ndito, que construye lealtades desde la presencia f\u00edsica y afectiva. Seg\u00fan distintos testimonios, recordaba por nombre los problemas de ciudadanos de los valles m\u00e1s alejados. Era una pol\u00edtica de proximidad que descansaba en una convicci\u00f3n simple: el Estado debe llegar donde el mercado no llega ni llegar\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>El federalismo como programa<\/p>\n\n\n\n<p>El sapagismo articul\u00f3 tres ejes que se reforzaban mutuamente. El primero era el federalismo militante: la convicci\u00f3n de que Buenos Aires saqueaba las riquezas patag\u00f3nicas y que la pol\u00edtica neuquina deb\u00eda ser, ante todo, una pol\u00edtica de defensa de los recursos propios. Cuando en 1973 Per\u00f3n le orden\u00f3 disolver el MPN y reincorporarse al PJ nacional, Sapag respondi\u00f3 con la frase que se volvi\u00f3 emblema: \u00ablos neuquinos nos hemos puesto los pantalones largos\u00bb. Neuqu\u00e9n fue la \u00fanica provincia donde un partido provincial derrot\u00f3 al PJ en aquellas elecciones.<\/p>\n\n\n\n<p>El segundo eje era el desarrollismo social: la renta del petr\u00f3leo deb\u00eda transformarse en infraestructura, educaci\u00f3n, salud y vivienda para todos. El tercero era la construcci\u00f3n de una identidad neuquina: el partido como proyecto civilizatorio de una provincia nueva que deb\u00eda forjarse su propia historia. En su \u00faltimo gobierno, en 1997, Sapag ya advert\u00eda: el crecimiento basado \u00fanicamente en la renta petrolera tiene un l\u00edmite. Era una advertencia que sus sucesores no siempre escucharon.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el punto de vista organizacional, el sapagismo fundacional represent\u00f3 lo que podr\u00edamos llamar una hegemon\u00eda inclusiva: una red compleja de lealtades territoriales que articulaba figuras de primer nivel (los propios Sapag), de segundo nivel (intendentes, dirigentes sindicales, empresarios locales) y de base (militantes barriales, maestros, vecinalistas). El MPN siempre tuvo corrientes internas y disputas, pero se dirim\u00edan dentro del partido. La legitimidad no descansaba solo en el carisma del l\u00edder: descansaba en hospitales construidos, escuelas abiertas, rutas trazadas y tierras reconocidas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img data-recalc-dims=\"1\" decoding=\"async\" width=\"695\" height=\"360\" data-attachment-id=\"1000028443\" data-permalink=\"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/?attachment_id=1000028443\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image.jpg?fit=695%2C360&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"695,360\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"image\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image.jpg?fit=300%2C155&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image.jpg?fit=695%2C360&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image.jpg?resize=695%2C360&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-1000028443\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image.jpg?w=695&amp;ssl=1 695w, https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image.jpg?resize=300%2C155&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"(max-width: 695px) 100vw, 695px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>JORGE SOBISCH: EL GERENTE QUE ROMPI\u00d3 EL CONTRATO SOCIAL<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Jorge Sobisch irrumpi\u00f3 en la conducci\u00f3n del MPN en 1991 luego de un duro enfrentamiento con los caudillos del partido. No era un Sapag: no ven\u00eda de la familia fundadora, no ten\u00eda el carisma popular del viejo caudillo. Era un hombre de empresa \u2014fundador de una empresa gr\u00e1fica\u2014, de perfil t\u00e9cnico-gerencial, que miraba el Estado con ojos de administrador antes que de transformador social. Gobern\u00f3 en tres mandatos (1991-1995, 1999-2003, 2003-2007) y represent\u00f3 el intento m\u00e1s sostenido de reconvertir al MPN hacia posiciones neoconservadoras.<\/p>\n\n\n\n<p>El sobischismo adopt\u00f3 el vocabulario de los a\u00f1os noventa: eficiencia, modernizaci\u00f3n, competencia, apertura. Sus propios detractores dentro del partido \u2014incluido Felipe Sapag\u2014 lo acusaron de haber adoptado \u00abun modelo neoliberal, autoritario y sin di\u00e1logo\u00bb. La acusaci\u00f3n era justa en lo esencial. Hubo resultados positivos en infraestructura, pero tambi\u00e9n una concentraci\u00f3n creciente del poder que debilit\u00f3 las instituciones provinciales, un uso de la publicidad oficial como arma contra medios cr\u00edticos y denuncias por intentos de soborno a legisladores para garantizar qu\u00f3rum en la designaci\u00f3n de jueces.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fuentealba: la bala que rompi\u00f3 todo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pero ning\u00fan hecho marc\u00f3 al sobischismo con la intensidad del asesinato del docente Carlos Fuentealba, el 4 de abril de 2007. Fuentealba era maestro, padre de familia, un ciudadano que ejerc\u00eda el derecho constitucional a la protesta en una ruta neuquina. Muri\u00f3 por un disparo de un efectivo policial durante el desalojo de una manifestaci\u00f3n gremial que el propio gobernador hab\u00eda ordenado.<\/p>\n\n\n\n<p>El caso no fue solo una tragedia humana de primera magnitud: fue el punto de quiebre de una promesa hist\u00f3rica. El sapagismo hab\u00eda construido durante d\u00e9cadas la imagen de un partido popular, protector de los m\u00e1s d\u00e9biles, defensor de los trabajadores. Esa imagen \u2014que era tambi\u00e9n parte del contrato entre el MPN y la sociedad neuquina\u2014 se rompi\u00f3 irreparablemente en aquella ruta. El MPN sobischista no era ya el partido que hab\u00eda llevado la educaci\u00f3n al interior profundo; era el partido que le disparaba a un maestro.<\/p>\n\n\n\n<p><em>El MPN sobischista no era ya el partido que hab\u00eda llevado la educaci\u00f3n al interior profundo. Era el partido que le disparaba a un maestro en una ruta.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>La causa Temux: dinero p\u00fablico, impunidad y redes de protecci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Pero el caso Fuentealba no fue el \u00fanico esc\u00e1ndalo del per\u00edodo. En paralelo, la opini\u00f3n p\u00fablica neuquina fue conociendo los detalles de lo que se llamar\u00eda la \u00abcausa Temux\u00bb: una estafa de proporciones contra el Banco de la Provincia del Neuqu\u00e9n (BPN) perpetrada entre 2002 y 2004, durante el segundo mandato de Sobisch. Funcionarios del banco y empresarios del grupo Temux \u2014una comercializadora de carnes vinculada a la cuota Hilton\u2014 maniobr\u00f3 para extraer del erario provincial m\u00e1s de veinte millones de d\u00f3lares en operaciones que el Banco Central calific\u00f3 luego como irrecuperables.<\/p>\n\n\n\n<p>El caso tard\u00f3 una d\u00e9cada en llegar a juicio. En 2015 se dictaron condenas con penas de ejecuci\u00f3n condicional. El Tribunal Superior de Justicia termin\u00f3 sobreseyendo a los principales condenados por vencimiento de plazos procesales, generando una percepci\u00f3n social de impunidad que persiste hasta hoy. En diciembre de 2025, durante la lectura del veredicto por otra causa vinculada al MPN \u2014los planes sociales truchos\u2014, el juez Juan Manuel Kees invoc\u00f3 expl\u00edcitamente a Temux al sostener que el caso \u00abse explica m\u00e1s por razones pol\u00edticas que jur\u00eddicas\u00bb y que en aquellos a\u00f1os \u00abexist\u00edan condiciones estructurales que favorec\u00edan la impunidad\u00bb. La alusi\u00f3n era una cr\u00edtica directa al sistema pol\u00edtico-judicial que el sobischismo hab\u00eda edificado: una red en la que la designaci\u00f3n de jueces, la conducci\u00f3n del Ministerio P\u00fablico y la log\u00edstica legislativa funcionaban como escudo del poder ejecutivo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La herencia institucional del sobischismo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Desde el punto de vista organizacional, Sobisch represent\u00f3 el liderazgo plebiscitario llevado a su extremo: el partido como veh\u00edculo personal del conductor, que subordina las instancias institucionales a su figura. Nunca logr\u00f3 construir una mayor\u00eda interna duradera dentro del MPN: gan\u00f3 las internas de 1991, 1999 y 2003, pero perdi\u00f3 siempre que los Sapag presentaron candidatos fuertes. Al final de su trayectoria, ya fuera del partido, reconoci\u00f3 que \u00abla dirigencia del MPN conduc\u00eda el partido alejada de la gente\u00bb \u2014una cr\u00edtica que tambi\u00e9n pod\u00eda aplicarse perfectamente a su propio gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p>La herencia del sobischismo fue una tensi\u00f3n no resuelta que el MPN cargar\u00eda por d\u00e9cadas: entre la l\u00f3gica del partido-m\u00e1quina eficiente orientado al mercado y la tradici\u00f3n sapagista de partido-movimiento con base territorial y compromiso social.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img data-recalc-dims=\"1\" loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"750\" height=\"302\" data-attachment-id=\"1000028444\" data-permalink=\"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/?attachment_id=1000028444\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image-1.jpg?fit=750%2C302&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"750,302\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"image\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image-1.jpg?fit=300%2C121&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image-1.jpg?fit=750%2C302&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image-1.jpg?resize=750%2C302&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-1000028444\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image-1.jpg?w=750&amp;ssl=1 750w, https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2026\/03\/image-1.jpg?resize=300%2C121&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"(max-width: 750px) 100vw, 750px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><strong>JORGE SAPAG: EL BOOM DE VACA MUERTA Y LA ILUSI\u00d3N DE LA ABUNDANCIA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Jorge Sapag, sobrino de Felipe e hijo de Elias, asumi\u00f3 la gobernaci\u00f3n en 2007 en condiciones dif\u00edciles. La muerte de Fuentealba hab\u00eda manchado la imagen del MPN; la sociedad neuquina ven\u00eda de ocho a\u00f1os de liderazgo sobischista con fracturas profundas. Su sola llegada al poder cumpl\u00eda una funci\u00f3n simb\u00f3lica: el retorno del apellido hist\u00f3rico como se\u00f1al de que el partido recordaba de d\u00f3nde ven\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero Jorge Sapag fue mucho m\u00e1s que un apellido. Sus dos mandatos (2007-2015) estuvieron definidos por un hecho de trascendencia hist\u00f3rica: el desarrollo del fracking y el descubrimiento y puesta en valor de Vaca Muerta. Antes de asumir, Sapag viaj\u00f3 a Canad\u00e1 para interiorizarse sobre la estimulaci\u00f3n hidr\u00e1ulica. All\u00ed comenz\u00f3 el proceso de renegociaci\u00f3n de concesiones y atracci\u00f3n de inversi\u00f3n que transformar\u00eda a Neuqu\u00e9n, en poco m\u00e1s de una d\u00e9cada, en uno de los yacimientos no convencionales m\u00e1s importantes del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>En lo social, su gobierno intent\u00f3 reconstruir la relaci\u00f3n del Estado provincial con los trabajadores y los sindicatos, herida por el caso Fuentealba. Se autolimit\u00f3 la facultad del gobernador para designar jueces del Tribunal Superior \u2014un reconocimiento impl\u00edcito de que la concentraci\u00f3n de poder judicial hab\u00eda sido uno de los pecados del sobischismo. Se increment\u00f3 la participaci\u00f3n provincial en la renta hidrocarbur\u00edfera del 12% al 18%.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El \u00e9xito econ\u00f3mico que no alcanz\u00f3<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El modelo de Jorge Sapag puede caracterizarse como tecnocracia progresista con base social: gesti\u00f3n t\u00e9cnicamente competente en lo energ\u00e9tico combinada con pol\u00edticas sociales que intentaban preservar los equilibrios redistributivos del sapagismo fundacional. Era, en cierto sentido, una s\u00edntesis virtuosa: tomaba del sobischismo la orientaci\u00f3n a la eficiencia y recuperaba del sapagismo el compromiso con el Estado como instrumento de desarrollo.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, su punto m\u00e1s vulnerable fue la gesti\u00f3n del poder interno. La elecci\u00f3n de Omar Guti\u00e9rrez como sucesor en 2015 y, m\u00e1s tarde, la decisi\u00f3n de imponer a Marcos Koopmann \u2014un candidato percibido como d\u00e9bil y sin proyecto propio\u2014 en lugar de habilitar la competencia interna que el MPN hist\u00f3ricamente hab\u00eda practicado, dejaron al partido sin el regenerativo que todo organismo pol\u00edtico vivo necesita.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La gran paradoja del MPN es que gobern\u00f3 el mayor boom econ\u00f3mico de su historia y perdi\u00f3 la elecci\u00f3n de todos modos. La riqueza lleg\u00f3 al Estado. No lleg\u00f3 con la misma intensidad a todos los neuquinos.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>El MPN en esta etapa se fue transformando en lo que los polit\u00f3logos denominan partido de gobierno por excelencia: una organizaci\u00f3n cuya raz\u00f3n de ser es la administraci\u00f3n del Estado, y que pierde vitalidad cuando pierde el acceso a los recursos estatales. Los intendentes del interior que terminaron alineados con Figueroa luego de la derrota no lo hicieron por convicci\u00f3n ideol\u00f3gica: lo hicieron porque el tesoro provincial estaba ahora en otras manos. El partido hab\u00eda confundido la lealtad al Estado con la lealtad al partido.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abNo hubo una convocatoria para definir c\u00f3mo el partido se iba a reorganizar de cara al 16 de abril de 2023. Hubo ausencia de debate org\u00e1nico\u00bb, reconoci\u00f3 el diputado Llancafilo con una franqueza poco com\u00fan en la pol\u00edtica neuquina. Esa frase es, quiz\u00e1s, el diagn\u00f3stico m\u00e1s preciso de lo que fall\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>TRES MODELOS, UNA MISMA PREGUNTA SIN RESPONDER<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los tres liderazgos examinados no representan simplemente diferencias de estilo o temperamento. Representan concepciones radicalmente distintas del partido pol\u00edtico como instituci\u00f3n, del v\u00ednculo entre el Estado y la sociedad, y de la funci\u00f3n que debe cumplir el MPN en la vida neuquina.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Felipe Sapag<\/strong>&nbsp;encarn\u00f3 el modelo del partido-movimiento con vocaci\u00f3n transformadora: el MPN como proyecto de provincia, donde la acumulaci\u00f3n electoral era un medio y no un fin. Su legitimidad descansaba en realizaciones concretas \u2014universidades, hospitales, viviendas, tierra para las comunidades\u2014 y en una relaci\u00f3n directa y afectiva entre el liderazgo y la sociedad. Su debilidad estructural fue la dependencia del carisma fundador y la tendencia a la concentraci\u00f3n familiar del poder.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Jorge Sobisch<\/strong>&nbsp;encarn\u00f3 el modelo del partido-m\u00e1quina orientado al mercado: eficiencia, modernizaci\u00f3n, reducci\u00f3n del Estado. Su legitimidad promet\u00eda una gesti\u00f3n t\u00e9cnicamente superior en lugar de un proyecto de transformaci\u00f3n social. Su fracaso fue doble: rompi\u00f3 con las bases populares que hab\u00edan construido la identidad sapagista, y la concentraci\u00f3n plebiscitaria del poder debilit\u00f3 las instituciones e incentiv\u00f3 el abuso de autoridad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Jorge Sapag<\/strong>&nbsp;encarn\u00f3 el modelo del partido de gobierno con gesti\u00f3n tecnocr\u00e1tica: competente en lo energ\u00e9tico, moderado en lo social, institucionalista en las formas. Posicion\u00f3 a Neuqu\u00e9n en el mapa energ\u00e9tico mundial. Pero el partido fue vaci\u00e1ndose de contenido militante hasta convertirse en una m\u00e1quina de administraci\u00f3n estatal que depend\u00eda del acceso al poder para mantener su cohesi\u00f3n. Cuando perdi\u00f3 el poder, la m\u00e1quina se desmembr\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La pregunta que el MPN debe responder hoy no es cu\u00e1ndo va a recuperar el gobierno. Es para qu\u00e9. Un partido sin respuesta sustantiva a esa pregunta puede ganar por inercia. No puede construir hegemon\u00eda duradera.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>EL NEUQU\u00c9N DE 2026: ESCENARIO NUEVO, PARTIDO VIEJO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El Neuqu\u00e9n en el que el MPN debe reconstruirse es radicalmente distinto al de cualquier etapa anterior. Vaca Muerta no es ya una promesa: es la realidad que motoriza la econom\u00eda provincial y la coloca en el centro de la agenda energ\u00e9tica argentina y global. Las proyecciones indican crecimiento sostenido hasta al menos 2032. Pero ese crecimiento convive con desigualdades profundas: A\u00f1elo y su \u00e1rea de influencia concentran la riqueza del subsuelo, mientras vastas zonas del interior neuquino \u2014los departamentos del norte, los crianceros de la meseta, las comunidades mapuches del sur\u2014 ven ese boom desde la distancia.<\/p>\n\n\n\n<p>La provincia que quintupic\u00f3 su poblaci\u00f3n bajo el sapagismo tiene hoy una capital que supera los 350.000 habitantes, ciudades sat\u00e9lite en expansi\u00f3n, y una demanda habitacional, de servicios y de infraestructura que el Estado no ha podido satisfacer al ritmo de la riqueza producida. Mientras tanto, el gobierno de Javier Milei ha disuelto la Secretar\u00eda de Vivienda y desfinanciado programas nacionales, avanzando en una l\u00f3gica que puede afectar a Neuqu\u00e9n de maneras todav\u00eda no del todo calibradas.<\/p>\n\n\n\n<p>La escena pol\u00edtica est\u00e1 dominada por Figueroa, que construy\u00f3 una alianza ampl\u00edsima incorporando a dirigentes del MPN, radicales, peronistas, macristas y libertarios. El MPN, como organizaci\u00f3n, ocupa una posici\u00f3n paradojal: parte de sus cuadros se integraron al oficialismo provincial, otra parte mantiene la oposici\u00f3n desde la lista Azul conducida por Jorge Sapag, y otra fracci\u00f3n orbita en torno al referente sindical Marcelo Rucci. El intendente Mariano Gaido, quien aparec\u00eda como un hombre llamado a liderar la resurrecci\u00f3n del partido que le di\u00f3 todo, se ha apartado de la vida org\u00e1nica del MPN y consolid\u00f3 su propio espacio pol\u00edtico, Primero Neuqu\u00e9n. En el escenario actual parece funcionar sincronizado con el gobernador Rolando Figueroa \u2014quien buscar\u00e1 su reelecci\u00f3n en 2027\u2014 y no aparece entre los interesados en la revitalizaci\u00f3n partidaria del hist\u00f3rico movimiento provincial.<\/p>\n\n\n\n<p>La derrota de 2023 no fue producto de una \u00fanica causa. Los propios dirigentes del MPN se\u00f1alaron varias: ausencia de debate org\u00e1nico, desconexi\u00f3n de la dirigencia con las necesidades de la gente, incapacidad para renovar cuadros y el error estrat\u00e9gico de haberle cerrado las puertas a Figueroa dentro del partido. Pero el diagn\u00f3stico de fondo es m\u00e1s severo: el MPN se fue vaciando de contenido program\u00e1tico e ideol\u00f3gico. En los a\u00f1os de Vaca Muerta, gobernar era f\u00e1cil porque los recursos flu\u00edan. La abundancia material sustituy\u00f3 al debate pol\u00edtico. El partido perdi\u00f3 la costumbre de preguntarse para qu\u00e9 exist\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>EL MODELO PARA LA RECONSTRUCCI\u00d3N: NI PUREZA NI ECLECTICISMO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La pregunta de cu\u00e1l de los tres modelos es el \u00abadecuado\u00bb para la coyuntura actual no admite una respuesta simple. Ninguno puede replicarse tal cual: el contexto social, econ\u00f3mico e institucional de Neuqu\u00e9n en 2026 es radicalmente distinto al de 1963, al de 1991 o al de 2007. Pero s\u00ed es posible extraer de cada experiencia los elementos virtuosos y construir una s\u00edntesis que responda a los desaf\u00edos del presente.<\/p>\n\n\n\n<p>Del sapagismo fundacional hay que recuperar la dimensi\u00f3n comunitaria y transformadora: la idea de que el partido existe para construir una provincia m\u00e1s justa, no solo para administrarla. En concreto, eso significa formular un programa claro de redistribuci\u00f3n de la renta de Vaca Muerta hacia el interior provincial, la vivienda, la infraestructura y la diversificaci\u00f3n econ\u00f3mica. La advertencia de Felipe Sapag en 1997 \u2014el crecimiento basado en la renta petrolera tiene un l\u00edmite temporal\u2014 es hoy m\u00e1s urgente que nunca, cuando la transici\u00f3n energ\u00e9tica global pone un horizonte al modelo extractivo neuquino.<\/p>\n\n\n\n<p>Del sobischismo hay una sola lecci\u00f3n genuinamente rescatable: la orientaci\u00f3n hacia la eficiencia y la competencia t\u00e9cnica en la gesti\u00f3n. Pero esa eficiencia debe estar al servicio de un proyecto social, no del mercado como fin en s\u00ed mismo. El sobischismo demostr\u00f3 que un partido sin horizonte de justicia social pierde su base popular y termina siendo capturable por los intereses m\u00e1s concentrados.<\/p>\n\n\n\n<p>Del modelo de Jorge Sapag hay que conservar la competencia t\u00e9cnica en materia energ\u00e9tica \u2014un activo que ning\u00fan otro partido provincial ni nacional posee en igual medida\u2014 y la apuesta por la renovaci\u00f3n generacional que su gesti\u00f3n inici\u00f3 sin completar.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La relaci\u00f3n con Figueroa: oposici\u00f3n inteligente<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El MPN enfrenta la trampa cl\u00e1sica de la oposici\u00f3n: si se subordina a Figueroa \u2014como ya est\u00e1n haciendo varios de sus cuadros\u2014 pierde su identidad y su raz\u00f3n de ser como partido diferenciado. Si se opone de manera frontal e indiscriminada, arriesga quedar fuera del marco colaborativo que la ciudadan\u00eda neuquina valora, especialmente en un contexto donde la confrontaci\u00f3n con el gobierno nacional requiere cierta unidad provincial.<\/p>\n\n\n\n<p>La salida inteligente es la oposici\u00f3n constructiva selectiva: acompa\u00f1ar al gobierno provincial en la defensa de los recursos y del federalismo frente a Buenos Aires, pero diferenciarse con claridad en las pol\u00edticas de distribuci\u00f3n interna. Ser m\u00e1s sapagistas que Figueroa en materia social. M\u00e1s exigentes en la transparencia. M\u00e1s presentes en los territorios que el oficialismo no atiende. Y construir cuadros propios con un proyecto propio para 2027.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>LA PREGUNTA DE 1963 SIGUE SIN RESPUESTA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El MPN tiene una ventaja que ning\u00fan otro partido de la Argentina puede reclamar: ha gobernado ininterrumpidamente durante seis d\u00e9cadas una de las provincias m\u00e1s complejas y ricas del pa\u00eds. Ha demostrado capacidad para reinventarse \u2014del sapagismo al sobischismo y de vuelta al sapagismo\u2014 sin destruirse. Esa resiliencia no es azarosa: viene de una arraigada identidad territorial y de una tradici\u00f3n de construcci\u00f3n estatal que dej\u00f3 huellas visibles en la vida cotidiana de los neuquinos.<\/p>\n\n\n\n<p>La derrota de 2023 no es el fin del MPN. Puede ser el comienzo de su renovaci\u00f3n m\u00e1s profunda, si la dirigencia tiene la lucidez de entender que el partido no perdi\u00f3 porque apareci\u00f3 una oposici\u00f3n invencible, sino porque perdi\u00f3 el contacto con su propio sentido de ser. La s\u00edntesis que hoy se necesita no es elegir entre Felipe, Sobisch y Jorge Sapag: es comprender qu\u00e9 aport\u00f3 cada uno, qu\u00e9 error cometi\u00f3 cada uno, y dise\u00f1ar a partir de esas lecciones un partido capaz de hablar al neuquino del siglo XXI.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese neuquino trabaja en un yacimiento de shale o en una aula del interior. Vive en un barrio de la capital o cr\u00eda animales en la meseta. Habla el espa\u00f1ol de los migrantes llegados del norte o el mapudungun de sus abuelos. Es una sociedad m\u00e1s compleja, m\u00e1s urbana, m\u00e1s conectada y m\u00e1s exigente que la de 1963. El partido que pueda representarla genuinamente \u2014con competencia t\u00e9cnica y arraigo popular, con proyecto social y eficiencia de gesti\u00f3n\u2014 ser\u00e1 el partido que vuelva a ganarse su confianza.<\/p>\n\n\n\n<p><em>La pregunta que Felipe Sapag hac\u00eda en 1963 sigue siendo la pregunta fundante: \u00bfpara qu\u00e9 existe este partido? Si el MPN no tiene hoy una respuesta convincente, ning\u00fan l\u00edder \u2014por m\u00e1s carism\u00e1tico que sea\u2014 podr\u00e1 devolverle la vitalidad que necesita.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>La historia del MPN es tambi\u00e9n la historia de una provincia que aprendi\u00f3 a gobernarse a s\u00ed misma. No es poca cosa. Y es, quiz\u00e1s, la mejor br\u00fajula para orientar su camino de regreso.<\/p>\n\n\n\n<p>A.G.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Tres liderazgos \u2014Felipe Sapag, Jorge Sobisch y Jorge Sapag\u2014 tres modelos de partido y una derrota que obliga al MPN a preguntarse, por primera vez en seis d\u00e9cadas, para qu\u00e9 existe. El 16 de abril de 2023 ocurri\u00f3 algo que durante d\u00e9cadas pareci\u00f3 imposible: el Movimiento Popular Neuquino perdi\u00f3 una elecci\u00f3n provincial. 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