{"id":1000026457,"date":"2025-12-27T19:50:33","date_gmt":"2025-12-27T22:50:33","guid":{"rendered":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/?p=1000026457"},"modified":"2025-12-27T19:50:35","modified_gmt":"2025-12-27T22:50:35","slug":"el-plan-condor-la-operacion-de-terror-de-estado-en-el-cono-sur-que-no-debemos-olvidar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/?p=1000026457","title":{"rendered":"El Plan C\u00f3ndor: la operaci\u00f3n de terror de Estado en el Cono Sur que no debemos olvidar"},"content":{"rendered":"\n<p>El Plan C\u00f3ndor, tambi\u00e9n conocido como Operaci\u00f3n C\u00f3ndor, fue una campa\u00f1a clandestina de represi\u00f3n pol\u00edtica y terrorismo de Estado coordinada entre varias dictaduras militares de Am\u00e9rica del Sur durante la d\u00e9cada de 1970.<\/p>\n\n\n\n<p>Iniciada formalmente en noviembre de 1975, esta alianza represiva involucr\u00f3 a los reg\u00edmenes autoritarios de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Brasil, con apoyo log\u00edstico y financiero de Estados Unidos. Su objetivo era perseguir, capturar y eliminar a opositores pol\u00edticos \u2013principalmente militantes de izquierda, peronistas, sindicalistas, estudiantes, periodistas y guerrilleros\u2013 m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras nacionales, mediante operaciones de inteligencia conjunta, secuestros, torturas, desapariciones forzadas y asesinatos selectivos. La coordinaci\u00f3n represiva del Plan C\u00f3ndor dej\u00f3 un saldo tr\u00e1gico de decenas de miles de v\u00edctimas: seg\u00fan documentos desclasificados y los \u00abArchivos del Terror\u00bb descubiertos en Paraguay, se estima que alrededor de 50.000 personas fueron asesinadas, 30.000 desaparecidas y 400.000 encarceladas en el marco de esta campa\u00f1a regional de exterminio.<\/p>\n\n\n\n<p>Or\u00edgenes y mentores de la conspiraci\u00f3n represiva<\/p>\n\n\n\n<p>El Plan C\u00f3ndor no surgi\u00f3 de la nada, sino que fue la culminaci\u00f3n de una estrategia regional gestada al calor de la Guerra Fr\u00eda y la doctrina anticomunista de Seguridad Nacional promovida en las fuerzas armadas latinoamericanas. Sus principales arquitectos fueron los propios dictadores del Cono Sur \u2013entre ellos el general Augusto Pinochet (Chile), el general Jorge Rafael Videla (Argentina), el general Hugo Banzer (Bolivia), el general Alfredo Stroessner (Paraguay), el general Ernesto Geisel (Brasil) y el presidente Juan Mar\u00eda Bordaberry (Uruguay), entre otros\u2013, guiados y alentados por aliados en Washington. De hecho, la injerencia estadounidense fue clave: archivos desclasificados de la CIA revelan que en 1975 el jefe de la polic\u00eda secreta chilena DINA, coronel Manuel Contreras, fue invitado durante 15 d\u00edas al cuartel general de la CIA en Langley, tras lo cual aparece mencionado como el \u00abcreador\u00bb de la Operaci\u00f3n C\u00f3ndor. El periodista Christopher Hitchens lleg\u00f3 a apuntar al entonces secretario de Estado Henry Kissinger como uno de los ide\u00f3logos que dieron luz verde a esta coordinaci\u00f3n represiva. En efecto, Kissinger aval\u00f3 expl\u00edcitamente la \u00abguerra sucia\u00bb de la junta militar argentina en 1976, transmitiendo a los generales que Estados Unidos era su aliado en la lucha contra el \u00absubversivismo\u00bb.&nbsp;&nbsp;Fue Pinochet y su servicio de inteligencia (DINA) quienes tomaron la iniciativa organizativa: el 25 de noviembre de 1975 \u2013d\u00eda del 60\u00b0 cumplea\u00f1os de Pinochet\u2013 Contreras convoc\u00f3 en Santiago de Chile a altos mandos de inteligencia de Argentina, Uruguay, Paraguay y Bolivia para una reuni\u00f3n secreta. Seg\u00fan el acta confidencial, la misi\u00f3n era \u00abestablecer algo similar a la Interpol, pero dedicado a la subversi\u00f3n\u00bb. Durante tres d\u00edas de deliberaciones en la Academia de Guerra de Chile, los delegados acordaron formar un \u00absistema de colaboraci\u00f3n\u00bb internacional para \u00abidentificar, localizar, rastrear, capturar y liquidar\u00bb a los opositores izquierdistas de sus reg\u00edmenes en cualquier lugar donde se escondieran. Al clausurar la conferencia, el 28 de noviembre de 1975, un oficial uruguayo propuso bautizar la nueva organizaci\u00f3n con el nombre del ave nacional de Chile, el c\u00f3ndor andino \u2013idea que fue aprobada por unanimidad. As\u00ed naci\u00f3 formalmente el \u00abSistema C\u00f3ndor\u00bb, consolidando una alianza clandestina que hasta entonces se ven\u00eda gestando mediante pactos bilaterales informales o \u00abacuerdos de caballeros\u00bb. Contreras, descrito por un informante como \u00abel hombre que origin\u00f3 todo el concepto del C\u00f3ndor y fue el catalizador para su puesta en marcha\u00bb, invit\u00f3 personalmente a sus hom\u00f3logos de la regi\u00f3n al c\u00f3nclave inaugural de Santiago. Chile tambi\u00e9n alberg\u00f3 la segunda reuni\u00f3n de la red, el 31 de mayo de 1976, donde se cre\u00f3 una estructura especializada para asesinatos internacionales, con nombre en clave \u00abTeseo\u00bb, destinada a eliminar enemigos en terceros pa\u00edses fuera de Sudam\u00e9rica. Desde el principio, la colaboraci\u00f3n estadounidense fue tangible: no solo brind\u00f3 respaldo pol\u00edtico, entrenamiento e inteligencia, sino tambi\u00e9n recursos t\u00e9cnicos. Por ejemplo, la CIA provey\u00f3 a C\u00f3ndor computadoras para montar una base de datos compartida con informaci\u00f3n sobre miles de sospechosos pol\u00edticos, as\u00ed como un sistema de comunicaciones cifrado conocido como \u00abCondortel\u00bb, cuya estaci\u00f3n central operaba desde una instalaci\u00f3n norteamericana en la Zona del Canal de Panam\u00e1. En otras palabras, Washington facilit\u00f3 la infraestructura para que las polic\u00edas secretas del Cono Sur actuaran como un consorcio represivo transnacional.<\/p>\n\n\n\n<p>C\u00f3mo se implement\u00f3 la Operaci\u00f3n C\u00f3ndor<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez sellada la alianza, el Plan C\u00f3ndor funcion\u00f3 como una red de represi\u00f3n transnacional altamente coordinada. Las agencias de inteligencia de las dictaduras participantes \u2013DINA en Chile, SIDE en Argentina, DINARP en Paraguay, Departamento de Orden Pol\u00edtico en Uruguay, etc.\u2013 establecieron canales permanentes de comunicaci\u00f3n e intercambio de informaci\u00f3n sobre exiliados, militantes y opositores. En 1976, con la llegada al poder de la junta de Videla en Argentina, Buenos Aires se convirti\u00f3 en el centro operativo m\u00e1s activo de C\u00f3ndor: se traslad\u00f3 all\u00ed la divisi\u00f3n de mando y control de la red (denominada en clave \u00abCondoreje\u00bb) y desde la capital argentina oper\u00f3 un equipo especial de agentes provenientes de varios pa\u00edses. Este escuadr\u00f3n internacional \u2013adscrito a la subdirecci\u00f3n Teseo\u2013 mont\u00f3 base en Buenos Aires para planificar y ejecutar misiones de \u00abmuerte\u00bb m\u00e1s all\u00e1 del Cono Sur. Cada pa\u00eds miembro aportaba recursos humanos, materiales y log\u00edsticos para las operaciones conjuntas. Por ejemplo, era com\u00fan que agentes de una dictadura ingresaran clandestinamente a otro pa\u00eds vecino para secuestrar a refugiados pol\u00edticos y trasladarlos de regreso a su pa\u00eds de origen \u2013o a un tercer pa\u00eds\u2013 donde ser\u00edan interrogados bajo tortura o eliminados. Tambi\u00e9n compart\u00edan bancos de datos de sospechosos e incluso emit\u00edan documentos de identidad falsos para que los comandos represivos pudieran circular con distintas nacionalidades. Un cable diplom\u00e1tico estadounidense de 1978 confirm\u00f3 que los jefes de inteligencia sudamericanos \u00abse manten\u00edan en contacto unos con otros a trav\u00e9s de una instalaci\u00f3n de EE.UU. en la Zona del Canal de Panam\u00e1&#8230; empleada para coordinar informaci\u00f3n de inteligencia\u00bb. As\u00ed, informaci\u00f3n, prisioneros y equipos de agentes flu\u00edan de un pa\u00eds a otro bajo la sombrilla de C\u00f3ndor, diluyendo fronteras a la hora de aplastar la disidencia. La estructura operativa de C\u00f3ndor contemplaba varias fases. Primero, la creaci\u00f3n de una base centralizada de inteligencia sobre personas y organizaciones consideradas \u00absubversivas\u00bb. En una segunda fase, se lanzaron operativos coordinados dentro de Sudam\u00e9rica: por ejemplo, fuerzas conjuntas de pa\u00edses vecinos actuaban en Argentina \u2013el pa\u00eds con m\u00e1s exiliados de la regi\u00f3n\u2013 para capturar all\u00ed a militantes uruguayos, chilenos o bolivianos refugiados. La fase final (denominada \u00abC\u00f3ndor III\u00bb) extendi\u00f3 la represi\u00f3n fuera de la regi\u00f3n, enviando escuadrones de la muerte a Europa y otros continentes para perseguir a opositores exiliados. Esta \u00faltima fase, extremadamente secreta, inclu\u00eda planes para asesinar incluso en Francia, Portugal, Estados Unidos o M\u00e9xico, y fue la m\u00e1s delicada porque sus acciones terroristas internacionales resultaban dif\u00edciles de encubrir. De hecho, algunos atentados cometidos en territorio extranjero generaron esc\u00e1ndalos que expusieron parcialmente la existencia de esta conspiraci\u00f3n, provocando cierta reticencia en sectores de Estados Unidos y otros pa\u00edses occidentales que hasta entonces hab\u00edan tolerado (o apoyado) la represi\u00f3n mientras se mantuviera puertas adentro de Sudam\u00e9rica. El per\u00edodo de mayor actividad de C\u00f3ndor se dio entre 1976 y 1978, cuando las dictaduras del Cono Sur actuaban en bloque y con m\u00e1xima violencia. En esos a\u00f1os se ejecutaron cientos de operaciones transfronterizas. Sin embargo, hacia fines de la d\u00e9cada los v\u00ednculos se debilitaron debido a cambios pol\u00edticos y rivalidades internas: por ejemplo, en 1978 Argentina y Chile estuvieron al borde de un enfrentamiento b\u00e9lico por el conflicto del Canal de Beagle, lo que enfri\u00f3 temporalmente la cooperaci\u00f3n entre ambos ej\u00e9rcitos. A inicios de los a\u00f1os 80, muchas de las dictaduras comenzaron a enfrentar crisis internas y presi\u00f3n internacional por sus violaciones a los derechos humanos, reduciendo gradualmente las operaciones conjuntas. No existe un \u00abacta de defunci\u00f3n\u00bb formal del Plan C\u00f3ndor, pero la evidencia documental indica que dej\u00f3 de funcionar activamente hacia 1980-1982, coincidiendo con la ca\u00edda o transici\u00f3n de varios reg\u00edmenes militares a gobiernos democr\u00e1ticos.<\/p>\n\n\n\n<p>Acciones del Plan C\u00f3ndor: terrorismo de Estado internacional<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n se enumeran algunas de las principales acciones y modus operandi llevados a cabo bajo el Plan C\u00f3ndor, ilustrando el alcance de esta alianza criminal: Asesinatos pol\u00edticos en el exterior: La coordinaci\u00f3n C\u00f3ndor posibilit\u00f3 la eliminaci\u00f3n de figuras opositoras emblem\u00e1ticas fuera de sus pa\u00edses. Un caso paradigm\u00e1tico fue el atentado con coche-bomba que mat\u00f3 en Washington D.C. al ex canciller chileno Orlando Letelier el 21 de septiembre de 1976. Agentes de la DINA chilena \u2013con apoyo de mercenarios cubano-estadounidenses\u2013 detonaron la bomba que acab\u00f3 con la vida de Letelier y de su asistente Ronni Moffitt, en pleno coraz\u00f3n de la capital estadounidense. Este acto terrorista internacional, claramente parte de C\u00f3ndor seg\u00fan la propia CIA, provoc\u00f3 condena mundial. Otro ejemplo anterior fue el asesinato del general chileno Carlos Prats (exiliado en Buenos Aires) mediante una bomba colocada por agentes de Pinochet en 1974, as\u00ed como el atentado fallido contra el l\u00edder dem\u00f3crata-cristiano Bernardo Leighton en Roma en 1975, donde colaboraron neofascistas italianos reclutados por la DINA. Estos cr\u00edmenes evidencian c\u00f3mo C\u00f3ndor export\u00f3 el terrorismo de Estado m\u00e1s all\u00e1 de Latinoam\u00e9rica, atacando a disidentes en Estados Unidos y Europa sin reparos. Secuestros y desapariciones transfronterizas: La operaci\u00f3n conjunta se tradujo en innumerables operativos de secuestro de refugiados pol\u00edticos que hab\u00edan huido a pa\u00edses vecinos. Por ejemplo, en Buenos Aires \u2013epicentro de refugiados del Cono Sur\u2013 actuaban comandos mixtos argentino-uruguayos que en 1976 secuestraron y asesinaron a destacados pol\u00edticos uruguayos exiliados: los ex legisladores Zelmar Michelini y H\u00e9ctor Guti\u00e9rrez Ruiz, cuyos cuerpos aparecieron baleados en la capital argentina. Del mismo modo, decenas de militantes de izquierda chilena, uruguaya, paraguaya y boliviana fueron capturados en Argentina durante 1976-77, mantenidos en c\u00e1rceles clandestinas (como el centro Automotores Orletti en Buenos Aires, que ofici\u00f3 de base de C\u00f3ndor) y luego trasladados ilegalmente a sus pa\u00edses de origen para ser desaparecidos. Automotores Orletti, por ejemplo, funcion\u00f3 como \u00abtaller\u00bb del C\u00f3ndor donde operativos extranjeros (incluyendo agentes del r\u00e9gimen uruguayo y hasta anticastristas cubanos como Luis Posada Carriles) torturaban a detenidos de distintas nacionalidades. En una operaci\u00f3n conjunta en 1980, agentes de seguridad de Per\u00fa colaboraron con militares argentinos para secuestrar en Lima a un grupo de militantes montoneros argentinos exiliados, quienes luego desaparecieron. Estos casos reflejan un patr\u00f3n sistem\u00e1tico: nadie que fuera considerado \u00absubversivo\u00bb estaba a salvo, aunque cruzara la frontera, pues las polic\u00edas secretas actuaban de manera integrada para perseguirlos. Tortura sistem\u00e1tica y centros clandestinos compartidos: La tortura fue una herramienta central del Plan C\u00f3ndor, empleada no solo en cada pa\u00eds sino tambi\u00e9n de forma coordinada. Las v\u00edctimas eran a menudo intercambiadas entre reg\u00edmenes: por ejemplo, un detenido chileno pod\u00eda ser interrogado bajo tortura por oficiales argentinos, o viceversa, dependiendo de d\u00f3nde se lo capturara. Existieron centros clandestinos de detenci\u00f3n que alojaron prisioneros de diversos pa\u00edses en operaciones combinadas. En Automotores Orletti (Argentina), conocido como \u00abel taller asesino del C\u00f3ndor\u00bb, estuvieron cautivos no solo argentinos sino tambi\u00e9n uruguayos, chilenos, paraguayos y hasta dos j\u00f3venes diplom\u00e1ticos cubanos secuestrados en Buenos Aires en 1976, quienes terminaron asesinados por agentes de la red C\u00f3ndor. En Villa Grimaldi (Chile) o en el Departamento de Investigaciones de Paraguay hubo tambi\u00e9n presencia de interrogadores de pa\u00edses vecinos cuando el caso lo requer\u00eda. La coordinaci\u00f3n permit\u00eda estandarizar m\u00e9todos de tortura, con intercambios de \u00abexpertos\u00bb en t\u00e9cnicas represivas. De hecho, algunos militares brasile\u00f1os y chilenos entrenaron a colegas argentinos en m\u00e9todos de tortura psicol\u00f3gica y f\u00edsica. Esta estandarizaci\u00f3n del horror aseguraba que la \u00abinformaci\u00f3n\u00bb extra\u00edda bajo tormentos en un pa\u00eds alimentara las operaciones represivas en otro. Desaparici\u00f3n forzada y robo de beb\u00e9s: El Plan C\u00f3ndor fue esencialmente una maquinaria de desaparici\u00f3n forzada a escala regional. Miles de detenidos fueron ejecutados en secreto y sus cuerpos hechos desaparecer \u2013arrojados al mar o enterrados en fosas comunes\u2013 para borrar evidencia. Entre los cr\u00edmenes coordinados figur\u00f3 tambi\u00e9n la apropiaci\u00f3n de menores: hijos de detenidos-desaparecidos que nac\u00edan en cautiverio o ni\u00f1os peque\u00f1os secuestrados con sus padres fueron entregados ilegalmente en adopci\u00f3n a familias del r\u00e9gimen. Por ejemplo, en el marco de C\u00f3ndor, al menos 200 ni\u00f1os nacidos de prisioneras pol\u00edticas fueron robados en Argentina, Uruguay y Chile, privando a las familias de dos generaciones a la vez. Un caso representativo es el de Mariana Zaffaroni: hija de una pareja de militantes uruguayos detenidos bajo C\u00f3ndor en Buenos Aires (1976), fue apropiada por un agente de inteligencia argentino y criada con identidad falsa hasta que en 1998 se logr\u00f3 su restituci\u00f3n a la familia leg\u00edtima. Estas pr\u00e1cticas de terrorismo de Estado dejaron secuelas que perduran d\u00e9cadas despu\u00e9s, con abuelas a\u00fan buscando a sus nietos apropiados. Campa\u00f1as de desinformaci\u00f3n y encubrimiento: Las dictaduras del C\u00f3ndor no solo coordinaban la represi\u00f3n f\u00edsica, sino tambi\u00e9n la guerra psicol\u00f3gica y propagand\u00edstica para encubrir sus cr\u00edmenes. En 1975, poco antes de formalizarse C\u00f3ndor, Chile y Argentina montaron la llamada Operaci\u00f3n Colombo: un montaje comunicacional para ocultar la desaparici\u00f3n de 119 opositores chilenos, publicando en medios extranjeros falsas noticias que atribu\u00edan sus muertes a supuestos ajustes de cuentas entre guerrilleros. Esta campa\u00f1a de desinformaci\u00f3n internacional, orquestada en conjunto, busc\u00f3 minar la credibilidad de las denuncias de familiares sobre desaparecidos. De igual modo, los reg\u00edmenes intercambiaban listas negras y difund\u00edan informaci\u00f3n falsa para justificar asesinatos present\u00e1ndolos como \u00abenfrentamientos\u00bb o para estigmatizar a exiliados en el exterior como terroristas peligrosos. La complicidad medi\u00e1tica de algunos peri\u00f3dicos fue parte de la estrategia C\u00f3ndor para sembrar confusi\u00f3n y negar sistem\u00e1ticamente las violaciones a los derechos humanos. No obstante, con el tiempo la verdad aflor\u00f3: hallazgos como los Archivos del Terror en 1992 revelaron con documentos internos la magnitud de la asociaci\u00f3n il\u00edcita que uni\u00f3 a estas dictaduras para desaparecer personas.<\/p>\n\n\n\n<p>Consecuencias y legado del Plan C\u00f3ndor<\/p>\n\n\n\n<p>Las acciones del Plan C\u00f3ndor dejaron cicatrices profundas en el tejido social y pol\u00edtico de Sudam\u00e9rica, as\u00ed como importantes repercusiones internacionales. Entre las principales consecuencias y legados de esta campa\u00f1a de terror de Estado, cabe destacar: Magnitud de las violaciones a los derechos humanos: El saldo humanitario del Plan C\u00f3ndor se cuenta en decenas de miles de vidas truncadas y comunidades enteras diezmadas. Se calcula que, combinando todos los pa\u00edses involucrados, entre 60.000 y 80.000 personas fueron asesinadas o desaparecidas por motivos pol\u00edticos durante aquellos a\u00f1os, y cientos de miles sufrieron prisi\u00f3n y tortura. Esta represi\u00f3n sistem\u00e1tica ha sido calificada jur\u00eddicamente como cr\u00edmenes de lesa humanidad, por su car\u00e1cter generalizado y planificado desde el Estado. La sociedad civil qued\u00f3 marcada por el miedo, el silencio y el exilio masivo: miles de ciudadanos debieron huir al extranjero para salvar sus vidas, generando una di\u00e1spora de exiliados pol\u00edticos latinoamericanos en Europa, M\u00e9xico, Venezuela y otros destinos. En paralelo, en el interior de los pa\u00edses las familias de desaparecidos vivieron a\u00f1os de angustia e incertidumbre sin noticias de sus seres queridos, y hasta el d\u00eda de hoy numerosas v\u00edctimas contin\u00faan desaparecidas, sin que se conozca el destino final de sus cuerpos. Desarticulaci\u00f3n de la oposici\u00f3n y atraso democr\u00e1tico: En lo pol\u00edtico, C\u00f3ndor logr\u00f3 en el corto plazo desmantelar a sangre y fuego a gran parte de la oposici\u00f3n organizada en el Cono Sur. Partidos pol\u00edticos, sindicatos, movimientos estudiantiles y guerrillas de izquierda fueron diezmados; sus l\u00edderes, encarcelados, asesinados o empujados al exilio. Esta \u00abpacificaci\u00f3n\u00bb forzada consolid\u00f3 por varios a\u00f1os el poder de las dictaduras militares, que impusieron proyectos econ\u00f3micos neoliberales y modelos sociales autoritarios sin resistencia interna significativa. A largo plazo, el costo fue una enorme regresi\u00f3n democr\u00e1tica y p\u00e9rdida de capital humano: se elimin\u00f3 a toda una generaci\u00f3n de dirigentes sociales e intelectuales progresistas, retrasando las luchas por la justicia social y la democracia. La censura y el terror clausuraron el debate p\u00fablico, destruyendo la confianza en las instituciones. Reci\u00e9n con el retorno a la democracia \u2013iniciado en 1983 en Argentina y seguido por los dem\u00e1s pa\u00edses durante los 80\u2013 pudo la sociedad comenzar a reconstruir sus tejidos pol\u00edticos, aunque bajo el peso de la herencia traum\u00e1tica que dej\u00f3 la dictadura. Impunidad inicial y lucha por la justicia: Tras la restauraci\u00f3n democr\u00e1tica, muchos de los responsables de los cr\u00edmenes de C\u00f3ndor evadieron la justicia durante d\u00e9cadas gracias a leyes de amnist\u00eda, pactos de silencio y falta de voluntad pol\u00edtica. Sin embargo, la tenaz lucha de los organismos de derechos humanos y familiares de v\u00edctimas mantuvo viva la exigencia de verdad y justicia. Organizaciones como las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo en Argentina, familiares de detenidos desaparecidos en Chile, Uruguay y otros pa\u00edses, impulsaron investigaciones y mantuvieron viva la memoria de los cr\u00edmenes. Con el tiempo, y especialmente a partir de los a\u00f1os 2000, se reabrieron causas judiciales contra ex represores. Se han logrado hist\u00f3ricos juicios: en Argentina, el Juicio al Plan C\u00f3ndor culmin\u00f3 en 2016 con varias condenas para antiguos jerarcas (incluyendo al ex dictador Reynaldo Bignone) por asociaci\u00f3n il\u00edcita para secuestros y desapariciones transnacionales. En Italia, tribunales condenaron en ausencia a varios militares sudamericanos por el asesinato de ciudadanos italianos en el marco de C\u00f3ndor. La Corte Interamericana de Derechos Humanos tambi\u00e9n sent\u00f3 jurisprudencia responsabilizando a Estados por estos delitos coordinados. Si bien la justicia lleg\u00f3 tarde y a\u00fan incompleta, estos procesos establecieron la verdad hist\u00f3rica de la Operaci\u00f3n C\u00f3ndor en sede judicial, reconoci\u00e9ndola como un plan sistem\u00e1tico de exterminio. Memoria y conciencia hist\u00f3rica: Un legado trascendental de la \u00e9poca de C\u00f3ndor es la consolidaci\u00f3n en nuestras sociedades de una fuerte conciencia en favor de la memoria, la verdad y la no repetici\u00f3n. Con el retorno de la democracia, emergi\u00f3 la necesidad de recordar para aprender del horror vivido. En Argentina, por ejemplo, se conform\u00f3 la Comisi\u00f3n Nacional sobre la Desaparici\u00f3n de Personas (CONADEP) que en 1984 public\u00f3 el informe \u00abNunca M\u00e1s\u00bb, documentando los cr\u00edmenes de la dictadura. Similarmente, en Chile, la Comisi\u00f3n Rettig y luego la Comisi\u00f3n Valech sacaron a la luz miles de casos de violaciones a derechos humanos. Se han establecido d\u00edas de conmemoraci\u00f3n (cada 24 de marzo es el D\u00eda de la Memoria en Argentina) y sitios de memoria en antiguos centros de detenci\u00f3n, para educar a las nuevas generaciones. Hoy existen museos de la memoria, parques y archivos abiertos al p\u00fablico en varios pa\u00edses. Todo este esfuerzo de memoria hist\u00f3rica ha tenido un efecto pedag\u00f3gico: las mayor\u00edas sociales en el Cono Sur han abrazado el consenso del \u00abNunca M\u00e1s\u00bb, entendiendo que la democracia y el respeto a los derechos humanos son bienes supremos que no pueden volver a ser avasallados por ning\u00fan r\u00e9gimen autoritario.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca M\u00e1s: La importancia de que las nuevas generaciones conozcan esta historia<\/p>\n\n\n\n<p>A medio siglo de aquellos sucesos, el Plan C\u00f3ndor sigue siendo un s\u00edmbolo estremecedor de hasta d\u00f3nde puede llegar el autoritarismo cuando se amalgama con ideolog\u00edas de extrema derecha y contrainsurgencia. En estos tiempos en que resurgen en el mundo \u2013y tambi\u00e9n en Argentina\u2013 corrientes negacionistas o \u00abderechas nost\u00e1lgicas\u00bb que relativizan los cr\u00edmenes de las dictaduras, resulta imprescindible que los j\u00f3venes conozcan de qu\u00e9 hablamos al referirnos a fascismo, represi\u00f3n y ausencia de democracia. La evidencia hist\u00f3rica es abrumadora e indesmentible: las atrocidades coordinadas cometidas bajo C\u00f3ndor nunca podr\u00e1n negarse, encubrirse ni justificarse. Pretender minimizar aquel terror estatal es no solo una ofensa a las v\u00edctimas, sino un peligroso paso hacia su potencial repetici\u00f3n. Es fundamental transmitir a las nuevas generaciones c\u00f3mo viv\u00eda la sociedad bajo esas dictaduras fascistas: el clima de miedo permanente, la supresi\u00f3n total de las libertades civiles, el estado omnipotente decidiendo sobre la vida y la muerte de las personas. Como relata una sobreviviente de la represi\u00f3n en Argentina, la madrugada del 24 de marzo de 1976 (cuando se instal\u00f3 la Junta Militar) \u00abse perdieron todas las garant\u00edas&#8230; Se disolvi\u00f3 el Congreso, se cerraron los sindicatos, los partidos pol\u00edticos&#8230; esa madrugada comenzaron los secuestros. Entraron a las casas y se llevaron a hombres, mujeres y ni\u00f1os a los centros clandestinos de detenci\u00f3n\u00bb. En pocas horas el pa\u00eds pas\u00f3 de una fr\u00e1gil democracia a un r\u00e9gimen de terror, sin Constituci\u00f3n ni justicia independiente, donde nadie pod\u00eda expresar ideas opositoras so pena de convertirse en \u00abdesaparecido\u00bb. Esa es la oscuridad a la que lleva el fascismo: un estado policiaco sin l\u00edmites, que se arroga el derecho de aniquilar al que piensa diferente. Por ello, conocer la historia del Plan C\u00f3ndor y de las dictaduras del Cono Sur no es un mero ejercicio acad\u00e9mico, sino un deber c\u00edvico y \u00e9tico. La memoria hist\u00f3rica act\u00faa como un freno social frente a los cantos de sirena autoritarios. Recordar el Nunca M\u00e1s \u2013el compromiso colectivo de que nunca m\u00e1s permitiremos un r\u00e9gimen de terrorismo de Estado\u2013 es vital para fortalecer la democracia en el presente. Las generaciones que no vivieron esos a\u00f1os oscuros deben entender que detr\u00e1s de slogans de \u00abmano dura\u00bb o de nostalgias por \u00aborden y seguridad\u00bb absoluta, puede esconderse el germen de la violencia de Estado y la p\u00e9rdida de las libertades fundamentales. En la Argentina actual, donde algunas voces de extrema derecha reivindican abiertamente la dictadura o proponen \u00absoluciones\u00bb autoritarias a los problemas, la ense\u00f1anza de lo ocurrido con el Plan C\u00f3ndor adquiere renovada importancia. Saber que en nombre de la seguridad nacional se cometieron secuestros de beb\u00e9s, se tortur\u00f3 a adolescentes, se asesin\u00f3 a periodistas y se elimin\u00f3 la independencia judicial, ayuda a desenmascarar el verdadero rostro del fascismo criollo. Como sociedad, debemos mantenernos vigilantes: el avance de ideolog\u00edas intolerantes y violentas solo puede prosperar si el olvido gana terreno. Al contrario, una ciudadan\u00eda informada y consciente de su pasado dif\u00edcilmente entregar\u00e1 su libertad a quienes promueven el odio y la represi\u00f3n. El Plan C\u00f3ndor representa uno de los cap\u00edtulos m\u00e1s tr\u00e1gicos y oprobiosos de nuestra historia reciente, pero su estudio nos deja tambi\u00e9n una ense\u00f1anza esperanzadora: incluso tras el horror, los pueblos del Cono Sur supieron reconstruir la democracia y luchar por la justicia. Honremos esa lucha contando la verdad a las nuevas generaciones. Solo preservando la memoria de lo ocurrido \u2013nombrando a las v\u00edctimas, juzgando a los culpables, difundiendo los documentos que probaron la conspiraci\u00f3n\u2013 podremos inmunizar a la sociedad contra los fantasmas del autoritarismo. En tiempos de confusi\u00f3n y discursos extremistas, recordar el Plan C\u00f3ndor es recordar por qu\u00e9 la democracia, con todos sus desaf\u00edos, siempre ser\u00e1 infinitamente preferible a la pesadilla dictatorial que nuestros abuelos y padres padecieron. Nunca m\u00e1s c\u00f3ndores sobrevolando nuestra libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>A.G.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Plan C\u00f3ndor, tambi\u00e9n conocido como Operaci\u00f3n C\u00f3ndor, fue una campa\u00f1a clandestina de represi\u00f3n pol\u00edtica y terrorismo de Estado coordinada entre varias dictaduras militares de Am\u00e9rica del Sur durante la d\u00e9cada de 1970. Iniciada formalmente en noviembre de 1975, esta alianza represiva involucr\u00f3 a los reg\u00edmenes autoritarios de Argentina, Chile, Uruguay, Paraguay, Bolivia y Brasil, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1000026458,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"jnews-multi-image_gallery":[],"jnews_single_post":{"format":"standard"},"jnews_primary_category":[],"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[270],"tags":[268],"class_list":{"0":"post-1000026457","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-america-latina","8":"tag-america-latina"},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/zzzddffghguu.png?fit=536%2C357&ssl=1","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1000026457","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1000026457"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1000026457\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1000026459,"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1000026457\/revisions\/1000026459"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1000026458"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1000026457"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1000026457"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1000026457"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}