{"id":1000025265,"date":"2025-11-13T07:59:24","date_gmt":"2025-11-13T10:59:24","guid":{"rendered":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/?p=1000025265"},"modified":"2025-11-13T07:59:25","modified_gmt":"2025-11-13T10:59:25","slug":"argentina-y-la-doctrina-del-shock-cuando-el-caos-se-convierte-en-politica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/?p=1000025265","title":{"rendered":"Argentina y la doctrina del shock: cuando el caos se convierte en pol\u00edtica"},"content":{"rendered":"\n<p>Naomi Klein explic\u00f3 en La doctrina del shock que los poderes econ\u00f3micos y pol\u00edticos suelen aprovechar las crisis \u2014reales o provocadas\u2014 para imponer cambios que en condiciones normales ser\u00edan inaceptables. Hoy, su advertencia parece resonar con fuerza en una Argentina que atraviesa ajustes profundos, con la promesa de una \u201creconstrucci\u00f3n\u201d que podr\u00eda costar derechos y bienestar a las mayor\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img data-recalc-dims=\"1\" fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"573\" height=\"295\" data-attachment-id=\"1000025266\" data-permalink=\"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/?attachment_id=1000025266\" data-orig-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-1.jpg?fit=573%2C295&amp;ssl=1\" data-orig-size=\"573,295\" data-comments-opened=\"0\" data-image-meta=\"{&quot;aperture&quot;:&quot;0&quot;,&quot;credit&quot;:&quot;&quot;,&quot;camera&quot;:&quot;&quot;,&quot;caption&quot;:&quot;&quot;,&quot;created_timestamp&quot;:&quot;0&quot;,&quot;copyright&quot;:&quot;&quot;,&quot;focal_length&quot;:&quot;0&quot;,&quot;iso&quot;:&quot;0&quot;,&quot;shutter_speed&quot;:&quot;0&quot;,&quot;title&quot;:&quot;&quot;,&quot;orientation&quot;:&quot;0&quot;}\" data-image-title=\"image\" data-image-description=\"\" data-image-caption=\"\" data-medium-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-1.jpg?fit=300%2C154&amp;ssl=1\" data-large-file=\"https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-1.jpg?fit=573%2C295&amp;ssl=1\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-1.jpg?resize=573%2C295&#038;ssl=1\" alt=\"\" class=\"wp-image-1000025266\" srcset=\"https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-1.jpg?w=573&amp;ssl=1 573w, https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-1.jpg?resize=300%2C154&amp;ssl=1 300w\" sizes=\"(max-width: 573px) 100vw, 573px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>En su libro La doctrina del shock, la periodista y ensayista canadiense Naomi Klein expone una idea inquietante: los grandes cambios econ\u00f3micos que benefician a las \u00e9lites no necesitan consenso, sino crisis. El m\u00e9todo es tan simple como brutal: primero se desorganiza la vida cotidiana, se genera miedo, incertidumbre y cansancio social; luego, mientras la poblaci\u00f3n est\u00e1 ocupada en sobrevivir, se aplican reformas estructurales que reconfiguran el Estado, el trabajo y la distribuci\u00f3n de la riqueza. Klein lo llam\u00f3 \u201ccapitalismo del desastre\u201d, y su advertencia es tan vigente que podr\u00eda describir lo que hoy vive la Argentina.<\/p>\n\n\n\n<p>El shock como m\u00e9todo de gobierno<\/p>\n\n\n\n<p>En palabras simples, la \u201cdoctrina del shock\u201d se basa en crear o aprovechar un escenario dram\u00e1tico \u2014una crisis econ\u00f3mica, un conflicto pol\u00edtico, una hiperinflaci\u00f3n o un colapso institucional\u2014 para justificar medidas que recortan derechos y debilitan los mecanismos de control democr\u00e1tico. En esos momentos, se instala la idea de que \u201cno hay alternativa\u201d, que \u201chay que hacer sacrificios\u201d o que \u201cel pa\u00eds debe tocar fondo para salir adelante\u201d. El shock no siempre es una bomba: a veces es una seguidilla de sobresaltos. Tarifazos, despidos, recortes presupuestarios, degradaci\u00f3n de servicios p\u00fablicos, p\u00e9rdida del valor del salario. Cada golpe busca insensibilizar a la sociedad, hacer que lo que ayer parec\u00eda inaceptable hoy parezca inevitable. En ese contexto, la pol\u00edtica se vuelve un laboratorio donde se experimenta con la paciencia de la gente. Se promete libertad econ\u00f3mica, pero se entrega poder a unos pocos; se habla de eficiencia, pero se destruyen los instrumentos de regulaci\u00f3n; se invoca el m\u00e9rito, pero se castiga la fragilidad social.<\/p>\n\n\n\n<p>El espejo chileno<\/p>\n\n\n\n<p>Naomi Klein us\u00f3 el caso de Chile como ejemplo: despu\u00e9s del golpe de Estado de 1973, en medio del terror pol\u00edtico, un grupo de economistas formados en la Universidad de Chicago impuso un modelo econ\u00f3mico que privatiz\u00f3 casi todo \u2014desde las jubilaciones hasta la educaci\u00f3n\u2014 mientras el miedo imped\u00eda la protesta. Ese experimento, conocido como el \u201cmilagro chileno\u201d, dej\u00f3 crecimiento macroecon\u00f3mico, s\u00ed, pero tambi\u00e9n una desigualdad social que perdura hasta hoy.<\/p>\n\n\n\n<p>Klein lo sintetiz\u00f3 con crudeza: \u201cLas crisis no son accidentes, son parte del plan.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Argentina, con su historia reciente, conoce bien ese mecanismo. Cada vez que el pa\u00eds entra en una crisis, aparecen las mismas recetas: ajuste, privatizaci\u00f3n, endeudamiento y promesas de prosperidad futura. Y casi siempre, esas medidas dejan m\u00e1s concentraci\u00f3n de poder y menos derechos para quienes trabajan.<\/p>\n\n\n\n<p>El presente en clave de shock<\/p>\n\n\n\n<p>En el escenario actual, con una econom\u00eda en recesi\u00f3n, ca\u00edda del salario real y aumento de la pobreza, es leg\u00edtimo preguntarse si no estamos ante una versi\u00f3n moderna de aquella doctrina. Los discursos que piden \u201cliberar la econom\u00eda\u201d mientras se desfinancia la salud o la educaci\u00f3n p\u00fablica encajan perfectamente en esa l\u00f3gica. El shock se convierte en una herramienta de control emocional: el miedo a perder el trabajo, la sensaci\u00f3n de que no hay rumbo, la idea de que \u201ctodo lo anterior fue peor\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando el miedo gana, el debate se apaga, y con \u00e9l, la democracia.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces el shock no se impone con represi\u00f3n, sino con fatiga social. La gente, agobiada, deja de discutir. Acepta el ajuste como si fuera una ley natural, no una decisi\u00f3n pol\u00edtica. Y es all\u00ed donde la doctrina triunfa: cuando el pueblo ya no espera justicia, sino apenas estabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Una advertencia necesaria<\/p>\n\n\n\n<p>Naomi Klein no escribe para los economistas, sino para los ciudadanos. Su libro es un recordatorio de que la memoria es el ant\u00eddoto del shock. Cuando un gobierno promete libertad pero recorta derechos; cuando dice \u201cordenar el gasto\u201d pero desfinancia hospitales; cuando dice \u201cmodernizar\u201d y precariza el trabajo, no estamos ante un cambio inocente, sino ante un modelo que necesita sociedades confundidas para consolidarse. El problema no es solo econ\u00f3mico. Es cultural, moral y pol\u00edtico. Porque una vez que la gente se acostumbra al shock, el abuso se normaliza. Y esa anestesia social es el terreno f\u00e9rtil donde florece la desigualdad.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre el miedo y la esperanza<\/p>\n\n\n\n<p>Argentina tiene una larga historia de crisis, pero tambi\u00e9n de resistencia. Por eso, recordar la advertencia de Naomi Klein no es un ejercicio intelectual: es un acto de defensa ciudadana. Cada vez que alguien diga que \u201cno hay alternativa\u201d, que \u201ctodo tiene que doler para mejorar\u201d, conviene mirar alrededor y preguntarse: \u00bfQui\u00e9nes pagan el dolor? \u00bfY qui\u00e9nes se benefician del shock? Porque las naciones no se destruyen s\u00f3lo con bombas o con leyes. Tambi\u00e9n se desarman desde adentro, cuando la gente deja de creer que merece algo mejor.<\/p>\n\n\n\n<p>AG<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Naomi Klein explic\u00f3 en La doctrina del shock que los poderes econ\u00f3micos y pol\u00edticos suelen aprovechar las crisis \u2014reales o provocadas\u2014 para imponer cambios que en condiciones normales ser\u00edan inaceptables. 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