{"id":1000019663,"date":"2025-06-29T13:16:22","date_gmt":"2025-06-29T16:16:22","guid":{"rendered":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/?p=1000019663"},"modified":"2025-06-29T13:16:24","modified_gmt":"2025-06-29T16:16:24","slug":"buonomo-repensamos-las-naciones-unidas-en-la-era-de-la-multipolaridad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/?p=1000019663","title":{"rendered":"Buonomo: \u00abRepensamos las Naciones Unidas en la era de la multipolaridad\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<p>Orden y ley no son lo mismo. El orden lo impone el m\u00e1s fuerte, seg\u00fan su visi\u00f3n del mundo, mientras que la ley es el resultado de una elecci\u00f3n comunitaria y un compromiso entre las partes. Hoy, el orden parece imponerse a la ley. Los conflictos militares se desatan sin ning\u00fan respeto por las reglas, las guerras comerciales se libran sin consultar a las estructuras adecuadas, las sanciones impuestas a nivel internacional son objeto de continuas violaciones. Esta es la era de las grandes potencias. Por lo tanto, la pregunta que muchos se plantean es si, ante un mundo que ha cambiado radicalmente en comparaci\u00f3n con hace tan solo unos a\u00f1os, todav\u00eda hay espacio para una estructura como la de las Naciones Unidas. Ochenta a\u00f1os despu\u00e9s del nacimiento de la ONU, hablamos con Vincenzo Buonomo, catedr\u00e1tico de Derecho Internacional y coordinador del doctorado de la Facultad de Derecho Civil de la Pontificia Universidad Lateranense.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Mantener la paz y la seguridad internacionales; fomentar las relaciones de amistad entre las naciones; lograr la cooperaci\u00f3n internacional en la soluci\u00f3n de problemas econ\u00f3micos, sociales, culturales y humanitarios; promover y fomentar el respeto de los derechos humanos; y ser un centro para la coordinaci\u00f3n de las actividades de las naciones en la consecuci\u00f3n de estos fines comunes. Hoy estamos a a\u00f1os luz de lo que se espera en el Art\u00edculo 1 de la Carta de las Naciones Unidas. \u00bfQu\u00e9 es lo que no funciona?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Yo empezar\u00eda, en cambio, por lo que ha funcionado. En primer lugar, desde el \u00faltimo p\u00e1rrafo del primer art\u00edculo: ochenta a\u00f1os despu\u00e9s, la ONU es el centro de coordinaci\u00f3n de las actividades de las naciones para alcanzar objetivos comunes. Pensemos en los derechos humanos, cuya promoci\u00f3n y protecci\u00f3n se ha ampliado cada vez m\u00e1s gracias a las diversas actividades de las Naciones Unidas. Podr\u00edamos mencionar la Convenci\u00f3n sobre los Derechos del Ni\u00f1o o la Convenci\u00f3n contra la Tortura. Pensemos tambi\u00e9n en todas las acciones impulsadas para el desarme, que nos han permitido establecer una serie de limitaciones en el uso de armas como las minas antipersonal, las bombas de racimo o las armas nucleares, hasta la reciente convenci\u00f3n que prohibi\u00f3 su construcci\u00f3n. Estas son medidas que, en t\u00e9rminos de desarme, han despertado la conciencia de que ciertas armas no deben utilizarse. Hoy en d\u00eda, la gran cuesti\u00f3n de las llamadas armas aut\u00f3nomas sigue abierta, para la cual a\u00fan no contamos con una regulaci\u00f3n, pero en la que la ONU y sus estructuras est\u00e1n trabajando. Pensemos entonces en el tema del desarrollo y citemos un hecho concreto: en la d\u00e9cada de 1970, el 32 % de la poblaci\u00f3n mundial sufr\u00eda hambre y desnutrici\u00f3n. Hoy, la cifra es del 7 %. La intensa actividad de la ONU ha permitido esta transformaci\u00f3n. Es cierto que estas regulaciones internacionales han cambiado la actitud de muchos pa\u00edses, pero no de todos. Sin embargo, han podido socavar lo que debemos considerar la piedra angular de la comunidad internacional: la conciencia de los pueblos. La interconexi\u00f3n de la que tanto se habla hoy en d\u00eda implica que los problemas de un Estado dif\u00edcilmente pueden resolverse dentro de \u00e9l. Existe una necesidad objetiva de comunicarse y gestionar los problemas conjuntamente. Y la ONU es el \u00fanico actor capaz de hacerlo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Sin embargo, si por un lado hay se\u00f1ales de mejoras evidentes, por otro lado las noticias nos obligan a hablar de conflictos, de peligro nuclear, de guerras comerciales: \u00bfla aparente par\u00e1lisis de las instituciones internacionales contribuye a la crisis del multilateralismo?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La par\u00e1lisis de las instituciones internacionales no se debe a una crisis de identidad institucional, sino a una crisis de las modalidades que representan. Es decir, si por un lado son el resultado de una elecci\u00f3n multilateral que acompa\u00f1a la historia de las relaciones internacionales, por otro hemos pasado de un modelo multilateral a uno multipolar. La esencia de la crisis reside en ello. En el modelo multipolar, cada uno expresa su propio inter\u00e9s nacional, y lo hace de las peores formas, en algunos casos incluso recurriendo a las armas y al conflicto. Cabe mencionar que las armas no son solo las tradicionales, sino tambi\u00e9n los aranceles, los cierres de mercados, las limitaciones a la transferencia de tecnolog\u00edas y, por ende, de conocimientos t\u00e9cnicos. Ciertamente, todo esto se hace en aras de un inter\u00e9s nacional. Sustituir el multilateralismo por el multipolarismo y, por ende, el inter\u00e9s nacional, implica no tener un referente central capaz de tomar decisiones. La ONU naci\u00f3 de una intuici\u00f3n: todo lo com\u00fan requiere soluciones comunes. Hoy celebramos el octog\u00e9simo aniversario de la Conferencia de San Francisco. La ONU comenz\u00f3 a operar el 24 de octubre de 1945. Ese mismo d\u00eda, en 1948, se firm\u00f3 la Paz de Westfalia. No es casualidad. Ahora, este modelo choca con los intereses nacionales y se habla de una crisis del derecho internacional. Sin embargo, no veo ninguna crisis. Tenemos violaciones, como en cualquier sistema jur\u00eddico, y asistimos a una reinterpretaci\u00f3n de las normas internacionales en funci\u00f3n del multipolarismo. Un ejemplo lo constituyen los conflictos. Haber modificado el objetivo de la acci\u00f3n militar, es decir, atacar a un objetivo civil como si fuera militar, olvidando el principio de distinci\u00f3n, significa releer y reinterpretar un principio fundamental de la vida internacional. Y creo que esto influye en el curso de los propios conflictos. Por lo tanto, atacar a civiles se convierte en un evento colateral, algo impredecible. En realidad, si utiliz\u00e1ramos las normas, incluso esto podr\u00eda preverse, bas\u00e1ndonos en la l\u00f3gica seg\u00fan la cual incluso la guerra, por desgracia, tiene sus reglas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Centr\u00e9monos en la palabra multipolar. Hubo un tiempo en que el centro del mundo eran Estados Unidos y la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica. Hoy, el centro del mundo es el mundo. Ya no se habla de bipolaridad. Pero \u00bfpor qu\u00e9 hay cada vez menos espacio para las organizaciones internacionales?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hoy en d\u00eda, los Estados prefieren el acuerdo bilateral, que, sin embargo, es un acuerdo evanescente: no ofrece las mismas garant\u00edas que el multilateral. En el acuerdo bilateral, todo depende de la voluntad de las partes contratantes, que, en el \u00faltimo per\u00edodo, es fluida. El principio de buena fe, el pacta sunt servanda, se olvida con frecuencia. Por lo tanto, lo que a primera vista podr\u00eda parecer una soluci\u00f3n al problema, en realidad es solo una postergaci\u00f3n del mismo. Volvamos a los conflictos: hoy no aspiramos a la paz con respecto a los conflictos en curso, sino a un alto el fuego. Parece, y esto es absurdo, que todo deba reducirse a una conclusi\u00f3n m\u00ednima seg\u00fan la cual nos conformamos con que no haya disparos. Esto significa perder de vista lo que, seg\u00fan la enc\u00edclica Pacem in terris, es el verdadero objetivo de la paz: donde la verdad y la justicia no son t\u00e9rminos vac\u00edos, sino factores que compiten y son necesarios para la paz misma.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El Papa Le\u00f3n XIV, reunido con el cuerpo diplom\u00e1tico acreditado ante la Santa Sede, afirm\u00f3 que \u00abes necesario revitalizar la diplomacia multilateral y las instituciones internacionales que fueron concebidas, ante todo, para resolver las controversias que pudieran surgir en el seno de la comunidad internacional\u00bb. En su opini\u00f3n, \u00bfc\u00f3mo se puede lograr este objetivo?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La ONU se cre\u00f3 para eliminar el uso de la fuerza de los Estados individuales y cederlo a una estructura multilateral, el Consejo de Seguridad, debido a la devastaci\u00f3n de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, hoy en d\u00eda, todos los Estados intentan recuperar este tipo de competencia y, para ello, creen que pueden usar la fuerza. Creo que este es el n\u00facleo del llamamiento del Papa. Para que se implemente, es necesario repensar las instituciones internacionales: ya no es concebible tener ante nosotros la Carta de la ONU tal como estaba estructurada hace ochenta a\u00f1os. En concreto, deber\u00eda implementarse una verdadera reforma del Consejo de Seguridad, de la que se ha hablado durante demasiado tiempo; deber\u00eda racionalizarse todo el sistema de la ONU y eliminarse las organizaciones que son una duplicaci\u00f3n. Adem\u00e1s, debemos pensar en objetivos que no est\u00e1n en la Carta actual. El prop\u00f3sito general de la paz y la seguridad ya no se corresponde con la realidad. Hoy en d\u00eda, existen formas de conflicto que no conducen a la guerra, pero cuyos efectos son peores o iguales a los de un conflicto. El tema del desarrollo ya no puede verse en forma de ayuda y asistencia, sino que debe verse en el uso real del t\u00e9rmino cooperaci\u00f3n, que significa trabajar juntos. Y aqu\u00ed entra en juego el elemento, subrayado por el Papa Le\u00f3n, de una visi\u00f3n de solidaridad en la que se ayuda en la forma en que se hace crecer. No se ayuda para mantener a la persona asistida en la misma situaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>En estos objetivos, \u00bfno hay un conflicto entre organizaciones internacionales y organizaciones regionales?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La especializaci\u00f3n forma parte del multilateralismo. El multilateralismo no es un monolito; ha contemplado la presencia de diferentes organizaciones, competencias y \u00e1reas geopol\u00edticas. El problema radica en la coordinaci\u00f3n. Pertenecer a organizaciones regionales no puede limitar la participaci\u00f3n de un mismo Estado en los aparatos universales. Sin embargo, esto no implica que las relaciones internacionales ya no se limitan a la actividad de los Estados. La sociedad civil influye en las directrices de la pol\u00edtica internacional. Por lo tanto, el proceso de reforma del sistema internacional comienza desde abajo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Terminemos con una provocaci\u00f3n: \u00bfqu\u00e9 pasar\u00eda si la ONU cerrara?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cerrar la ONU no significa cerrar una organizaci\u00f3n, sino pensar que cada uno se salva solo.&nbsp;Y eso no es posible.<\/p>\n\n\n\n<p>Guglielmo Gallone<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Orden y ley no son lo mismo. El orden lo impone el m\u00e1s fuerte, seg\u00fan su visi\u00f3n del mundo, mientras que la ley es el resultado de una elecci\u00f3n comunitaria y un compromiso entre las partes. Hoy, el orden parece imponerse a la ley. Los conflictos militares se desatan sin ning\u00fan respeto por las reglas, [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1000019664,"comment_status":"closed","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"jnews-multi-image_gallery":[],"jnews_single_post":{"format":"standard"},"jnews_primary_category":[],"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[41],"tags":[],"class_list":{"0":"post-1000019663","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-mundo"},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/cq5dam.thumbnail.cropped.750.422-2-1.jpeg?fit=750%2C421&ssl=1","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1000019663","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1000019663"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1000019663\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1000019665,"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1000019663\/revisions\/1000019665"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1000019664"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1000019663"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1000019663"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1000019663"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}