{"id":1000010908,"date":"2025-01-10T08:00:26","date_gmt":"2025-01-10T11:00:26","guid":{"rendered":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/?p=1000010908"},"modified":"2025-01-10T08:00:27","modified_gmt":"2025-01-10T11:00:27","slug":"afganistan-escuelas-itinerantes-para-apoyar-el-derecho-a-la-educacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/?p=1000010908","title":{"rendered":"Afganist\u00e1n, escuelas itinerantes para apoyar el derecho a la educaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>Un grupo de ni\u00f1as, sentadas en el suelo, de espaldas a una pared. La cabeza cubierta por un pa\u00f1uelo de colores y la mirada de quien est\u00e1 interesada en descubrir algo nuevo, que quiz\u00e1s nunca antes hab\u00eda visto. Los ojos est\u00e1n vueltos hacia abajo, sobre las p\u00e1ginas de un libro que sostienen en la mano con asombro y curiosidad. A primera vista, la descripci\u00f3n detallada de esta fotograf\u00eda puede parecer insignificante, incluso banal. Pero adquiere una fuerza disruptiva si nos enteramos de que esos alumnos voraces de conocimiento pertenecen a aquellos que tendr\u00e1n una enorme dificultad para acceder a la educaci\u00f3n primaria, mientras que la educaci\u00f3n secundaria y universitaria seguir\u00e1 siendo un sue\u00f1o que debe mantenerse encerrado en un caj\u00f3n. S\u00ed, porque en el Afganist\u00e1n gobernado por los talibanes se ha negado a las mujeres el derecho a aprender, excluy\u00e9ndolas de hecho de los principales centros educativos y de especializaci\u00f3n. No es que las cosas vayan mejor para los ni\u00f1os y los j\u00f3venes: en los \u00faltimos a\u00f1os, el pa\u00eds del sur de Asia ha alcanzado la tasa de alfabetizaci\u00f3n m\u00e1s baja del mundo y m\u00e1s de la mitad de su poblaci\u00f3n no sabe leer ni escribir. Si miras atentamente la foto de las chicas con el libro, tambi\u00e9n notar\u00e1s otra revoluci\u00f3n: la mano que distribuye el texto con amor y bondad es la de un joven de casi veinticinco a\u00f1os que ha decidido desafiar los dictados, leyes y costumbres, poniendo en riesgo su vida. Un caso m\u00e1s singular que raro en una naci\u00f3n donde incluso las grandes instituciones internacionales luchan por cambiar la situaci\u00f3n. Y donde muchos prefieren tirar la toalla. Wazir Khan es un afgano originario del distrito de Pol-e-Khomri, en la provincia de Baghlan, a m\u00e1s de 200 kil\u00f3metros de la capital, Kabul. Musulm\u00e1n practicante y estudiante universitario modelo, no soporta la decisi\u00f3n de excluir a las mujeres de los cursos de formaci\u00f3n y odia ver a hordas enteras de ni\u00f1os abandonados a su suerte y vagando sin educaci\u00f3n en los remotos suburbios de su pa\u00eds. Entonces se arm\u00f3 de valor y fund\u00f3 una escuela itinerante que no existe. No tiene paredes, escritorios, aulas, sillas. Lleva consigo la pizarra, en peregrinaci\u00f3n como si fuera una reliquia, de un lugar remoto e inaccesible a otro. Sus alumnos se re\u00fanen siempre al aire libre, en el polvo, cuando hace fr\u00edo o cuando hace calor: pero realmente no les importa, nunca se saltan una lecci\u00f3n, no lo har\u00edan por nada del mundo. Al principio son pocos, luego aumentan cada vez m\u00e1s hasta convertirse en decenas y decenas, porque los padres y las comunidades locales a las que llega el joven universitario aprenden a conocerlo y a confiar en \u00e9l, hasta el punto de confiarle incluso a sus hijas. Cuando los medios vaticanos lograron contactar con \u00e9l para contarle su historia, Wazir Khan explic\u00f3 que todo empez\u00f3 \u00aben el este de Afganist\u00e1n, en el distrito de Bagrami y en el de Khakjabar, donde comenc\u00e9 las primeras campa\u00f1as para animar a la gente a apoyar la educaci\u00f3n\u00bb y hacer todo lo posible para educar a sus hijas\u00bb. Las materias que imparte desde el principio son diferentes: \u00abAdem\u00e1s de ingl\u00e9s, pashto y dari -lenguas oficiales afganas- y algunas materias isl\u00e1micas. La edad de los ni\u00f1os y ni\u00f1as es entre 5 y 10 a\u00f1os\u00bb. En poco tiempo, la fama del activista apasionado por la ense\u00f1anza se extiende y se da cuenta de que ya no puede hacerlo solo hasta el punto de crear una organizaci\u00f3n sin fines de lucro, Today Child: \u00abEra 2022 y desde entonces, en nuestro grupo hemos acogido a una treintena de voluntarios: todos trabajamos gratuitamente y nuestro principal objetivo es actuar en el \u00e1mbito de la educaci\u00f3n continuando nuestras escuelas itinerantes. Recientemente, tambi\u00e9n hemos iniciado campa\u00f1as educativas para que la gente comprenda lo importante que es la escuela, lo esencial que es aprender\u00bb. Today Child, desde el principio, decidi\u00f3 apoyar a las ni\u00f1as que quieren estudiar tambi\u00e9n \u00abdistribuy\u00e9ndoles libros y material de oficina\u00bb. Una batalla para hacer valer un derecho negado y que ahora estamos librando tambi\u00e9n utilizando las redes sociales\u00bb. Wazir Khan y su Today Child son conscientes de que todo este activismo, especialmente para las ni\u00f1as, podr\u00eda crear algunos problemas, incluso grandes. \u00abEl gobierno no nos ayuda, al contrario. Cada paso que doy puede ser peligroso. Pero no perder\u00e9 la esperanza: luchar\u00e9 junto a las ni\u00f1as para que puedan volver a acceder a la educaci\u00f3n\u00bb. Uno de sus objetivos, a corto plazo, es crear centros de estudio dedicados a las mujeres en todas las zonas rurales de la naci\u00f3n: \u00abSer\u00eda bueno, como ser\u00eda bueno brindarles contenidos de aprendizaje en l\u00ednea. Es cierto que todo esto es arriesgado y crea enormes dificultades, pero no estoy haciendo nada malo. Sin educaci\u00f3n, el desarrollo de Afganist\u00e1n es imposible\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Federico Piana<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un grupo de ni\u00f1as, sentadas en el suelo, de espaldas a una pared. La cabeza cubierta por un pa\u00f1uelo de colores y la mirada de quien est\u00e1 interesada en descubrir algo nuevo, que quiz\u00e1s nunca antes hab\u00eda visto. Los ojos est\u00e1n vueltos hacia abajo, sobre las p\u00e1ginas de un libro que sostienen en la mano [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":1000010909,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"content-type":"","_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"jnews-multi-image_gallery":[],"jnews_single_post":{"format":"standard"},"jnews_primary_category":[],"footnotes":"","jetpack_publicize_message":"","jetpack_publicize_feature_enabled":true,"jetpack_social_post_already_shared":true,"jetpack_social_options":{"image_generator_settings":{"template":"highway","default_image_id":0,"font":"","enabled":false},"version":2}},"categories":[41],"tags":[],"class_list":{"0":"post-1000010908","1":"post","2":"type-post","3":"status-publish","4":"format-standard","5":"has-post-thumbnail","7":"category-mundo"},"jetpack_publicize_connections":[],"jetpack_featured_media_url":"https:\/\/i0.wp.com\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/cq5dam.thumbnail.cropped.750.422-1-1-1.jpeg?fit=750%2C422&ssl=1","jetpack_likes_enabled":true,"jetpack_sharing_enabled":true,"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1000010908","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=1000010908"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1000010908\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1000010910,"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/1000010908\/revisions\/1000010910"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/1000010909"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=1000010908"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=1000010908"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=1000010908"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}