{"id":1000010180,"date":"2024-12-01T08:31:25","date_gmt":"2024-12-01T11:31:25","guid":{"rendered":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/?p=1000010180"},"modified":"2024-12-01T08:31:26","modified_gmt":"2024-12-01T11:31:26","slug":"en-el-desierto-sin-futuro-la-protesta-de-un-grupo-de-refugiados","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/gazzettinoitalianopatagonico.com\/?p=1000010180","title":{"rendered":"En el desierto sin futuro, la protesta de un grupo de refugiados"},"content":{"rendered":"\n<p>\u00abQueremos protecci\u00f3n internacional en un lugar seguro para refugiados y solicitantes de asilo\u00bb. Cada ma\u00f1ana, desde el 25 de septiembre, agitan, entre el polvo del desierto del S\u00e1hara, decenas de folios con este llamamiento. Son los refugiados del centro humanitario de ACNUR, a quince kil\u00f3metros de la ciudad de Agadez, en el coraz\u00f3n de N\u00edger, que cada d\u00eda desaf\u00edan el calor, el polvo, la desesperaci\u00f3n, para pedir al mundo, mediante la protesta pac\u00edfica, que dejen de ser invisibles. Alrededor de 1.500 personas est\u00e1n alojadas en el centro, algunas de las cuales llevan all\u00ed varadas desde 2017. \u00abRefugiados en el desierto sin soluciones\u00bb, rezan algunas de las inscripciones en las s\u00e1banas que sostienen las manos inocentes de los ni\u00f1os que viven all\u00ed (unos 500, entre ellos muchos beb\u00e9s). Tambi\u00e9n est\u00e1n angustiadas y sufriendo las numerosas mujeres, algunas embarazadas. \u00abPedimos -explican los organizadores de la protesta en un llamamiento recogido por la organizaci\u00f3n Refugees in Lybia- a todas las instituciones internacionales y organismos de derechos humanos que encuentren soluciones duraderas y una vida digna, y pedimos tambi\u00e9n a terceros pa\u00edses que garanticen el futuro de nuestros ni\u00f1os y mujeres\u00bb. S\u00e1lvennos -contin\u00faan- \u00abde este infierno en el que vivimos desde 2017 hasta hoy\u00bb. Un llamamiento a la supervivencia y a la dignidad, por tanto, que viene de quienes ya tienen historias incre\u00edblemente duras a sus espaldas. Como la de Amira, una sudanesa de 29 a\u00f1os que lleg\u00f3 al centro humanitario tras un largo viaje. \u00abMi marido muri\u00f3 y tengo seis hijos sin atenci\u00f3n, sin educaci\u00f3n, sin futuro\u00bb. Originaria de la regi\u00f3n de Darfur, tras sufrir una violencia indescriptible, hab\u00eda decidido huir a un lugar m\u00e1s seguro y as\u00ed lleg\u00f3 a Libia en 2018. All\u00ed, sin embargo, junto a sus hijos y su marido, hab\u00eda sido vendida a una banda de traficantes, que exigi\u00f3 un rescate de 100.000 d\u00f3lares, imposible de pagar por sus familias de origen.&nbsp;&nbsp;\u00abDespu\u00e9s de eso, nos pegaban todos los d\u00edas, todas las ma\u00f1anas, para que les pag\u00e1ramos el rescate\u00bb, explica la mujer. Fueron momentos de horror, de los que finalmente consigui\u00f3 escapar, y entonces decidi\u00f3 trasladarse a N\u00edger, donde, sin embargo, la situaci\u00f3n no mejor\u00f3. Tras la muerte de su marido el a\u00f1o pasado, ahora sigue viviendo en el centro humanitario del desierto, sin horizontes y sin educaci\u00f3n para sus hijos. Como ella, las dem\u00e1s personas del centro -en su mayor\u00eda sudaneses- carecen de medios para volver a desplazarse. \u00abEl duro entorno del desierto, la falta de esperanza, nos ha causado trastornos psicol\u00f3gicos, no queremos quedarnos aqu\u00ed\u00bb, se quejan los refugiados. Su dif\u00edcil situaci\u00f3n refleja la de tantos otros hombres y mujeres que se desplazan de un pa\u00eds a otro en \u00c1frica, desplazados por las guerras, la violencia, la pobreza, y sin perspectivas de vida posibles. \u00bfQui\u00e9n les escucha? \u00bfQui\u00e9n les ayudar\u00e1? \u00bfQui\u00e9n les dar\u00e1 un futuro? Para tratar de interceptar las situaciones m\u00e1s cr\u00edticas, desde hace unos a\u00f1os funciona una l\u00ednea directa de la organizaci\u00f3n Refugees in Lybia, que luego trata de amplificar el clamor de los migrantes a trav\u00e9s de la red Alliance for Refugees in Lybia. Llaman y escriben desde distintos lugares, no s\u00f3lo desde N\u00edger, pa\u00eds gobernado por una junta militar, donde la coordinaci\u00f3n con las organizaciones humanitarias que apoyan a los refugiados es cada vez m\u00e1s dif\u00edcil. Por desgracia, sigue habiendo muchas emergencias: emergencias de seres humanos que s\u00f3lo piden ser tratados como tales. Detr\u00e1s de las fotos y los mensajes enviados con mala conexi\u00f3n, de las palabras gritadas a un tel\u00e9fono deficiente, hay personas reales, que piden no permanecer invisibles al borde del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Beatrice Guarrera<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abQueremos protecci\u00f3n internacional en un lugar seguro para refugiados y solicitantes de asilo\u00bb. Cada ma\u00f1ana, desde el 25 de septiembre, agitan, entre el polvo del desierto del S\u00e1hara, decenas de folios con este llamamiento. 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