En Ucrania, el “ajuste de cuentas” de la Iglesia ortodoxa

16 diciembre, 2018 Off By Gazzettino Italiano Patagónico


Con el Concilio de Unificación comienza la cuenta regresiva para la proclamación de una Iglesia independiente de Moscú. Cirilo escribió al Papa y a otros líderes mundiales para denunciar la «interferencia de los jefes de Estado ucranianos en los asuntos eclesiásticos» y las «persecuciones»

Ha comenzado en Ucrania la cuenta regresiva para la institución de una Iglesia ortodoxa nacional completamente independiente del Patriarcado de Moscú. La aceleración final del proceso parece agudizar el desgarre que la “cuestión ucraniana” ha provocado en la Ortodoxia. Mañana, sábado 15 de diciembre, en la Basílica de Santa Sofía de Kiev comenzará el “Concilio para la Unificación” convocado por el patriarca ecuménico de Constantinopla Bartolomé I con invitaciones enviadas a todos los obispos de las comunidades ortodoxas presentes en Ucrania: los que pertenecen a la Iglesia ortodoxa ucraniana sujeta al Patriarcado de Moscú (más de 90), los obispos del auto-proclamado “Patriarcado de Kiev” (más de 40) y los de la llamada Iglesia autocefala ucraniana (una docena). Afuera de la catedral, intelectuales ucranianos como el escritor Yuri Shcherbak y el poeta Dmytro Pavlychko organizarán una oración a la que convocaron a «cuantos quieran acabar con las cadenas de la Ortodoxia imperialista de Moscú». Los pasos hacia la proclamación de la Iglesia ortodoxa ucraniana independiente ya han sido definidos. El “Concilio de Unificación” deberá elegir al líder de esa Iglesia, que después irá a Estambul a recibir el “Tomos” (documento que reconoce la autocefalia) de manos del Patriarca ecuménico el próximo 6 de enero, víspera de la Navidad para las Iglesias que siguen el calendario juliano. El presidente ucraniano Poroshenko verá realizarse su sueño de asistir al nacimiento de una Iglesia ucraniana nacional antes de Navidad. Pero habrá que ver cuál será el precio para toda la Ortodoxia. La jerarquía ortodoxa ucraniana vinculada con el Patriarcado de Moscú, salvo acaso tres o cuatro obispos, no participará en la que los medios de comunicación llaman «la asamblea de la unificación»: los obispos de esa Iglesia, guiados por el Metropolita Onofrio, no aceptarán la invitación que les envió Bartolomé. Los últimos días antes del “Concilio de Unificación” han estado marcados por momentos algo confusos. El lunes 10 de diciembre, el anciano Metropolita Filarete Denishenko (que desde 1995 asumió el título de “Patriarca de Kiev”) pronunció declaraciones belicosas contra el mecanismo electoral que había afinado el Patriarcado ecuménico para la elección del nuevo Primado ortodoxo ucraniano, que prevé la participación de los sacerdotes, de los monjes y de los laicos en la elección, además del escrutinio secreto de los votos. Filarete insistió en que solo los obispos habrían debido tener derecho a voto. Mientras tanto, las declaraciones que ofrecieron los voceros oficiales de la ortodoxia (como el Metropolita Yevstray) confirmaron la intención de seguir el reglamento del “Concilio” como dispuso el Patriarcado ecuménico. Y parece ser que ha prevalecido la postura del Patriarcado ecuménico: en la primera ronda de votaciones, cuyo escrutinio será secreto, podrán participar los laicos, los sacerdotes y los representantes de los monasterios. Después, en una segunda ronda, los obispos elegirán al nuevo Primado entre los candidatos que hayan tenido más votos en la fase anterior. El Patriarca ecuménico Bartolomé ha acompañado todo el proceso para el reconocimiento de la autocefalia de la Iglesia ortodoxa ucraniana, tratando de evitar que quien sea elegido sea precisamente Filarete, que guía una realidad eclesial todavía no reconocida y considerada cismática dentro de la Ortodoxia. Tanto Filarete como el Metropolita Macario, jefe de la llamada Iglesia autocéfala ucraniana, según este último, habrían recibido una carta del Patriarca Bartolomé con la que el “Primus inter pares” entre los Primados de las Iglesias ortodoxas les habría pedido que no se presentaran como candidatos al puesto de Primado de la nueva Iglesia ortodoxa ucraniana autocéfala. Los obispos que hasta ahora pertenecen al pseudo Patriarcado de Filaret serán la gran mayoría dentro del “Concilio de Unificación”, puesto que los que dependen del Patriarcado de Moscú no participarán en las elecciones. Por lo que es probable que el primer Primado de la nueva Iglesia ucraniana autocéfala provenga precisamente de las filas de esa realidad que hasta hace poco tiempo todos definían como el “pseudo Patriarcado de Kiev”. El pasado 13 de diciembre, los obispos de esa polémica comunidad eclesial se reunieron para pensar en una estrategia en vista del “Concilio de Unificación” e identificar, mediante una elección interna, a su candidato: según las indiscreciones que han llegado a los medios de comunicación ucranianos 30 obispos del llamado “Patriarcado de Kiev” habrían votado por el Metropolitano de 39 años Epifanio Dumenko, de la diócesis de Pereyaslav y Bila Tserkva, considerado el ahijado del anciano Filarete. Doce obispos habrían votado por el Metropolitano Miguel de Lutsk. Si el futuro Primado ucraniano proviene del ex “Pseudo Patriarcado” de Kiev, el reconocimiento y la concesión de la plena comunión por parte de otras Iglesias ortodoxas podría ser mucho más difícil, puesto que se considera al autoproclamado patriarcado de Kiev como una entidad cismática y se podría incluso poner en duda la validez de la ordenación episcopal del futuro Primado ucraniano.Algunas Iglesias nacional ortodoxas, como el Patriarcado de Serbia, han criticado con dureza la “rehabilitación” canónica de Filarete proclamada por Bartolomé el pasado 11 de octubre, como un paso obligado en el proceso de “unificación” de la Ortodoxia ucraniana. Mientras se va acercando el “Concilio” ucraniano las relaciones con el Patriarcado de Moscú han alcanzado el paroxismo. El Patriarca ruso Cirilo envió una carta al secretario general de la ONU, António Guterres, al Papa Francisco, al presidente francés, Emmanuel Macron, a la canciller alemana, Angela Merkel, al arzobispo de Canterbury, Justin Welby, y a otros líderes internacionales para pedirles que “protejan” a los creyentes y a los sacerdotes de la Iglesia ucraniana vinculada con el Patriarcado de Moscú. «La interferencia delos jefes de Estado ucraniano secular en los asuntos eclesiásticos —se lee en la carta de Cirilo, divulgada por los canales oficiales del Patriarcado de Moscú— ha asumido recientemente la forma de una excesiva presión ejercida sobre los obispos y sobre los sacerdotes de la Iglesia ortodoxa ucraniana, que me permite hablar del comienzo de una persecución a gran escala», relacionada con el intento de sustituir a la Iglesia ortodoxa ucraniana vinculada con el Patriarcado de Moscú con una «nueva organización religiosa creada por el presidente ucraniano y el Patriarca ecuménico Bartolomé». Según Cirilo, ha habido intentos de «perseguir a los obispos y a los sacerdotes basados en acusaciones infundadas de “alta traición” e “incitación a la hostilidad religiosa”», y «el mismo presidente ucraniano Poroshenko no oculta su actitud hostil ante la Iglesia, amenazando públicamente con vetar a los ucranianos que no quieran sumarse a la nueva “Iglesia auticéfala” del país». La «grave injerencia por parte de las autoridades estatales de Ucrania en la vida de la Iglesia está sucediendo justo bajo nuestras narices», añadió en su carta el Patriarca de la Iglesia rusa, «los derechos humanos fundamentales, incluso el derecho fundamental a la libertad de conciencia es violado, y hay un evidente intento de usar a la Iglesia para alcanzar objetivos políticos en la campaña para las elecciones».

Gianni Valente