El Papa a los jóvenes: “Perdón por todos los escándalos en la Iglesia”

El Papa a los jóvenes: “Perdón por todos los escándalos en la Iglesia”

13 octubre, 2018 Off By Gazzettino Italiano Patagónico
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Francisco se suma a un momento de oración con más de mil jóvenes españoles en la Basílica de San Pedro y pronuncia un discurso improvisado: “Perdón por escandalizarlos”

Perdón por los escándalos en la Iglesia. No sólo aquellos relacionados con los abusos sexuales contra menores. También por la incongruencia de los pastores y por la mundanidad. Es lo primero que dijo Francisco, la tarde-noche de este viernes, en un discurso improvisado ante más de mil jóvenes españoles reunidos en la Basílica de San Pedro. En el mensaje, el pontífice llamó a los muchachos y muchachas a ser inconformistas. Y aseguró: “No es demagogia, la Iglesia los necesita”. Los participantes acudieron a Roma para participar en un encuentro internacional del movimiento Hakuna. Aunque la presencia del Papa estaba pactada, hasta el último momento su participación estuvo en duda en una semana intensa de trabajo entre el Sínodo de los Obispos y la canonización de siete nuevos santos, que presidirá este domingo 14 de octubre en la Plaza de San Pedro. Finalmente, Jorge Mario Bergoglio cumplió su promesa. Habló en español libremente, y comenzó agradeciendo a los jóvenes por “ser alegres”, “tener ganas de vivir” y “preocuparse por los demás”. Entonces pasó a sus disculpas. “En primer lugar les quiero pedir perdón por los escándalos que ocurren dentro de nuestra Iglesia, y no sólo por los escándalos de abusos. No sólo esos, tantos otros: escándalos de mundanidad, de apego a valores que no son evangélicos. Claro, ustedes ven eso y dicen: “Y, yo me hago ateo. Parece más coherente”. Perdón, perdón por escandalizarlos. Siento dolor por esto y pienso en los errores de nosotros, los pastores. No los aparten de Jesucristo, que es la única fuente de felicidad”, dijo. Y continuó: “Cuando el pastor se olvida que es pastor y se convierte en patrón, ese clericalismo que hace tanto daño. Les pido perdón también por eso. Y que el tesoro de la fe, que es lo más grande que podemos descubrir en esta vida, lo custodien bien y no dejen de buscarlo hasta encontrarlo”. Entonces les recomendó a los presentes ser inconformistas y no dejarse engañar por las falsas promesas “que no llevan a nada”. Y, para ilustrar su pensamiento, reseñó “una leyenda” que -según confesó- no le gusta pero que, siguió, le servía en el momento. Señaló que cuando los conquistadores europeos llegaron a las tierras de América, África y Asia, llevaban espejos de colores para los habitantes de cada lugar, sobre todo para los más ingenuos, quienes “quedaban encantados” y “los cambiaban por oro”. “Por favor, no compren nunca vidrios de colores. ¡No sean pavos! Piensen bien lo que les ofrecen y no se queden con mercadería de baja categoría. Busquen lo grande, ambicionen lo bello”, solicitó. Aseguró que los hombres y las mujeres tienen suerte, porque Dios hizo les hizo sus corazones sedientos de felicidad. Por eso, los instó a no conformarse con “una vida sin sal”: “Salgan al mundo, sean protagonistas, la felicidad es posible, no sean mediocres”, insistió. También los convocó a ser protagonistas en sus respectivas iglesias, armando “lío” dentro y fuera de las parroquias, no dejando que sean los sacerdotes los que decidan todo, porque “eso no es la Iglesia”. Y replicó: “Eso no es ser pastor, es ser patrón de estancia”. “La opinión de ustedes es importante, que sea la comunidad, junto con el sacerdote, que sí tiene la autoridad, la que decida y proponga. La opinión y fuerza de ustedes es fundamental para nosotros. No es demagogia, la Iglesia los necesita. Sino se queda, no sin futuro, sin presente”, señaló. “Participen, cuestionen, propongan ideas. Si la música les parece aburrida compongan ustedes canciones con letras y ritmos alegres. En serio, lo digo alto y claro: una Iglesia sin jóvenes, no es Iglesia. Inconformismo, no se conformen con poquito. Con los vidrios de colores. No, busquen lo que tiene valor”, agregó. Más adelante, les pidió ser alegres porque “un joven que no sonríe no es verdaderamente joven”. Recomendó que, ante las dificultades y las sombras, no dejen que se anide en sus corazones la tristeza. Consideró que la tristeza “es el ambiente del diablo” y “lo que necesita el demonio para corromper y matar”. En cambio, ponderó que la alegría es de Jesús y no sólo es hacer ruido, porque la alegría “es otra cosa”: tiene una “línea de autenticidad” que inmediatamente se identifica. “A la alegría no se la puede falsificar nunca”, abundó. Para el Papa, la Iglesia “no crece por proselitismo” porque “no es como un club de futbol que va buscando socios”, sino que “crece con testimonio” y “grandeza de corazón”. “Si alguno cree que explicando la fe, dando razones y todo, puede lograr algo, con confianza le digo que esto me aburriría hasta a mí”, precisó. Continuó: “No me gusta ver personas en las iglesias con caras tristes, o esperando que se acabe la misa. Si esto pasa es porque no nos hemos enterado qué regalo es la misa, la eucaristía. Por favor, ayuden a convertir las ceremonias en lo que realmente son: una fiesta”. Finalmente, el líder católico solicitó a los jóvenes tener siempre en cuenta a los que sufren, meterse en la vida de los demás, acompañarlos, visitar enfermos y ancianos. Pero aclaro que esa cercanía no debe confundirse con la lástima, como la que se tienen “con un perrito que se está muriendo porque lo agarró un auto”. Y apuntó: “La lástima no es cristiana”. “No balconeen la vida, bajen y caminen la vida. Jueguen para adelante, sean protagonistas, el mundo y la Iglesia los necesita”, ponderó.

Andres Beltramo


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