Abusos en Estados Unidos; el Papa acepta renuncia del cardenal Wuerl

Abusos en Estados Unidos; el Papa acepta renuncia del cardenal Wuerl

12 octubre, 2018 Off By Gazzettino Italiano Patagónico
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El purpurado de 77 años, que hasta ahora guiaba la diócesis de Washington, fue criticado por la manera en la que se ocupó de algunos casos de pederastia cuando era obispo de Pittsburgh

El Papa Francisco aceptó la renuncia como arzobispo de Washington del cardenal Donald Wuerl, que cumplirá 78 años en noviembre. El purpurado estuvo en el ojo del huracán debido a críticas durante los últimos meses, tras la publicación del informe del Gran Jurado de Pennsylvania, el informe que reúne los testimonios sobre abusos contra menores en los últimos 70 años. Wuerl, nombrado arzobispo de Washington por Benedicto XVI en 2006, después de que fue aceptada la renuncia del cardenal Theodore McCarrick (que molestaba a seminaristas y jóvenes sacerdotes, por lo que fue duramente sancionado por el Papa Francisco, quien le quitó el birrete después de una denuncia fundada de un abuso contra un menor en Nueva York durante los primeros años de la década de los setenta) presentó su renuncia en noviembre de 2015, cuando cumplió el límite de edad de 75 años, pero obtuvo una prórroga de dos años, bastante normal en el caso de cardenales arzobispos. Sin embargo se han dado diferentes casos de religiosos que han permanecido en su puesto hasta los ochenta años en Estados Unidos.El informe del Gran Jurado de Pennsylvannia, publicado a mediados de agosto de 2018, lo citó por no haber actuado correctamente para ocuparse de los casos de algunos sacerdotes abusadores durante los años en los que era arzobispo de Pittsburgh, aunque se reconoce también que actuó bien en otros casos, anticipándose a la época. Wuerl fue uno de los purpurinos que más se comprometió en la lucha contra los abusos sexuales, en línea con la “tolerancia cero” inaugurada por el Papa Ratzinger y confirmada por el Papa Bergoglio. El purpurado de 77 años, que hasta ahora guiaba la diócesis de Washington, fue criticado por la manera en la que se ocupó de algunos casos de pederastia cuando era obispo de Pittsburgh. En 1989, la diócesis de Pittsburgh instituyó un “Internal Review Board” para ocuparse de los casos de pederastia, trece años antes de que estas comisiones se volvieran obligatorias. EL informe del Gran Jurado imputa a Wuerl no haber actuado correctamente, en particular en el caso del padre George Zirwas, acusado en varias ocasiones de abusos y molestias entre 1988 y 1995. Fue varias veces a consulta con psiquiatras y lo fueron mudando de parroquia en parroquia, hasta que en 1995 fue destituido. Se mudó a Cuba y murió asesinado en 2001. El cardenal Wuerl fue a Roma, al Vaticano, a finales de agosto, para reunirse con el Papa y al volver escribió al clero y a la diócesis que le había pedido a Francisco «discernir cuál es para mí la mejor decisión que había que tomar, mientras afrontamos nuevas revelaciones sobre la extensión el horror de los abusos clericales contra menores y de los fracasos de los obispos al vigilar». El cardenal explicó que Francisco lo invitó a dialogar con los sacerdotes antes de tomar decisiones para el futuro. Wuerl obtuvo el apoyo de muchos de ellos, pero había otros varios que le pidieron que se fuera. Por ello, en una segunda carta, del 11 de septiembre, el arzobispo de Washington anunció que habría vuelto a Roma, para discutir sobre su renuncia y pedirle al Pontífice que la aceptara. Como el cardenal está por cumplir 78 años, que el Papa haya aceptado su renuncia no puede ser interpretado como un castigo. Aunque también es cierto que sin el informe del Gran Jurado y las polémicas de las últimas semanas, alimentadas por el “comunicado” de Viganò (durísimo contra Wuerl), el arzobispo de Washington habría permanecido en su puesto todavía por un poco de tiempo. Es significativo que el anuncio, publicado en el Boletín de la Sala de Prensa vaticana hoy, 12 de octubre, a mediodía, fuera acompañado por una carta personal del Papa Francisco a Wuerl, con la que el Pontífice argentino precisa haber aceptado la petición que presentó por escrito el pasado 21 de septiembre para favorecer la unidad y la pacificación de la Iglesia diocesana. «Reconozco en tu petición —escribe el Papa— el corazón del pastor que, extendiendo la mirada para reconocer un bien mayor que pueda beneficiar a la totalidad del cuerpo, privilegia acciones que apoyan, estimulan y hacen crecer la unidad y la misión de la Iglesia por encima de cualquier tipo de estéril división sembrada por el padre de la mentira, quien, tratando de herir al pastor, no quiere más que se pierdan las ovejas». «Posees elementos suficientes para “justificar” tu actuar y distinguir entre lo que significa encubrir delitos o no ocuparse de los problemas y cometer algún error. Sin embargo, tu nobleza te condujo a no usar esta defensa. Estoy orgulloso de esto y te agradezco». Palabras que no son circunstanciales, y sorprende en ellas nuevamente la preocupación del Pontífice por la división que siembra en la Iglesia el demonio.

Andrea Tornielli


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