Congo-Colombia, el curioso intercambio de la diplomacia pontificia

Congo-Colombia, el curioso intercambio de la diplomacia pontificia

29 septiembre, 2018 Off By Gazzettino Italiano Patagónico
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Primero el ex nuncio en Colombia fue enviado al Congo para sustituir al embajador papal “non grato” al gobierno de Kinshasa; ahora este mismo obispo será el nuevo nuncio en Bogotá

Congo por Colombia. Y viceversa. En apenas tres meses, la diplomacia pontificia realizó un curioso intercambio de nuncios. Primero Ettore Balestrero fue movido de Bogotá a la República Democrática africana como enviado especial del Papa Francisco. En su momento, se supo extraoficialmente, que sustituiría al embajador papal en ese país, el argentino Luis Mariano Montemayor, declarado “persona non grata” por el gobierno de Joseph Kabila. Este día, la Santa Sede informó que Montemayor tomará el puesto dejado vacante por el propio Balestrero en Colombia. El nombramiento fue dado a conocer con un comunicado de apenas dos líneas. “El santo padre Francisco nombró nuncio apostólico en Colombia a monseñor Luis Mariano Montemayor, arzobispo titular de Illici”. Punto. Nada más se agregó. Ni siquiera el currículo del designado, como es común en estos casos. Montemayor, de 62 años, había sido llamado a Roma a inicios de marzo pasado tras ser censurado por el gobierno congolés, hacia el cual el diplomático manifestó en diversas ocasiones, tanto públicas como privadas, posiciones críticas. Entre otras cosas, denunció el Estado “depredador” y sus gobernantes como “obsesionados por el dinero”. Esto lo convirtió en un blanco del régimen, que obligó a su regreso anticipado al Vaticano, como escribió -en su momento- el periódico francés Le Monde. Con la nunciatura abruptamente dejada vacante, la diplomacia papal ideó una solución alternativa. El 6 de julio pasado, el pontífice dispuso enviar al Congo a Balestrero, ex subsecretario de la Sección para las Relaciones con los Estados del Vaticano y nuncio en Colombia desde 2013. El comunicado de la Santa Sede utilizó una fórmula poco común: Precisó que el arzobispo sería encargado de despachar los asuntos de la nunciatura en Kinshasa. Nada se refirió sobre su puesto específico, ni -mucho menos- se le indicó como “nuncio”. Y hasta ahora, en los papeles, Balestrero funge como encargado de negocios. Casi tres meses después se concretó el enroque. Montemayor irá a ocupar la nunciatura dejada libre por Balestrero. Nacido en Argentina el 16 de marzo de 1956, fue ordenado sacerdote en Buenos Aires el 15 de noviembre de 1985. Destinado al Servicio Diplomático de la Santa Sede, el 19 de junio de 2008, durante el pontificado de Benedicto XVI, fue nombrado nuncio apostólico en Senegal, Cabo Verde y Mauritania. El 17 de septiembre de ese mismo año agregó la representación vaticana en Guinea-Bissau. El 22 de junio de 2015, ya en el actual papado, fue destinado a la República Democrática del Congo. Allí le tocó vivir años de inestabilidad política y social. Junto a la conferencia episcopal del país, fue testigo del famoso Acuerdo de San Silvestre, alcanzado en diciembre de 2016 entre el presidente Kabila, grupos opositores y los obispos. El pacto incluía, entre otras cosas, convocatoria a nuevas elecciones antes de finales de 2017, no reelección del presidente, liberación de los presos políticos y retorno de los exiliados. A finales de 2017, grupos católicos marcharon y organizaron jornadas de oración en diversas localidades en protesta por el no respeto del acuerdo. Lo hicieron con el acompañamiento, sobre todo, de Laurent Monsengwo Pasinya, arzobispo emérito de Kinshasa y figura de referencia pública en el país. Hombre de gran confianza del Papa, integrante del C-9, el consejo de cardenales que lo asesora en el gobierno de la Iglesia universal. Las protestas que iniciaron en la capital y después se extendieron a otras localidades del interior como Kasai, Kivu y Bukavu. Pero fueron ahogadas por una feroz represión que dejó, sólo en la capital, al menos seis muertos. Aunque las cifras, inciertas, podrían ser más. Lugareños reportan que, en algunos casos, los cadáveres han sido ocultados y después arrojados a ríos para hacerlos pasar como víctimas de inundaciones. El nuncio Montemayor, en una circular firmada el 5 de enero de 2018 y dirigida a los obispos el país, calificó la respuesta de las fuerzas de seguridad como una “reacción desproporcionada” contra manifestaciones “legítimas y pacíficas”. Además anunció su voluntad de recoger testimonios para compilar una lista de los abusos cometidos el 31 de diciembre de 2017.   Entre otras cosas, se refirió que 134 parroquias fueron rodeadas por policías o militares, que en muchas de ellas se impidió celebrar la misa y que en una 10 se utilizaron gases lacrimógenos para dispersar a los fieles. Todo esto derivó en la censura del gobierno al nuncio, que regresó al Vaticano dejando como responsable de los asuntos corrientes a Rastislav Zummer, funcionario de la nunciatura. Ahora, Montemayor volverá a Latinoamérica y le tocará administrar la relación de la Santa Sede con el nuevo gobierno colombiano, encabezado por el presidente Iván Duque, quien asumió su cargo apenas el 7 de agosto pasado y quien ya anunció que visitará al Papa el próximo 22 de octubre para una audiencia privada en el Vaticano. Por otra parte, aún resulta incierto cuál será el futuro protocolar de Balestrero ya que aún no recibe el nombramiento de nuncio en el Congo y quizás, ante la situación inestable del país, la Santa Sede no quiera arriesgarse a pedir el beneplácito diplomático al gobierno de Kabila con quien, el mismo Jorge Mario Bergoglio reconoció meses atrás, “las cosas no andan bien”. En ese caso permanecerá simplemente como “enviado” del Papa.

Andreas Beltramo


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