“Hoy, en nombre de la libertad, se somete a los ancianos a la soledad y a la miseria”

“Hoy, en nombre de la libertad, se somete a los ancianos a la soledad y a la miseria”

24 septiembre, 2018 Off By Gazzettino Italiano Patagónico
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Las palabras del Papa en la catedral católica de Riga: los que han luchado para conquistar los derechos se convierten en espectadores de una fiesta ajena

«Hoy, en nombre de la libertad, los hombres libres someten a los ancianos a la soledad, al ostracismo, a la falta de recursos, a la exclusión, y hasta a la miseria». Francisco eligió el momento de la visita a la catedral católica de Santiago (antigua basílica que fue luterana y utilizada por las tropas napoleónicas como almacén de comida, actualmente patrimonio mundial de la Unesco) para denunciar el riesgo que pueden correr los países liberados del yugo comunista. En la catedral, escuchando al Papa, había muchos ancianos que vivieron la guerra y la opresión. «Ustedes aquí presentes –dijo Francisco– han sido sometidos a toda clase de pruebas: el horror de la guerra, y después la represión política, la persecución y el exilio, como bien ha descrito su arzobispo. Y han sido constantes, han perseverado en la fe. Ni el régimen nazi, ni el soviético apagó la fe en sus corazones y, en algunos de ustedes, incluso, no los hizo desistir de entregarse a la vida sacerdotal o religiosa, a ser catequistas, y a múltiples servicios eclesiales que ponían en riesgo la vida». Pero Francisco reflexionó sobre el presente y sobre la facilidad con la que los sacrificios de los mártires son sustituidos por una cultura que olvida el pasado: «Ustedes, que han ofrecido cuerpo y alma, que han dado la vida en pos de la libertad de su patria, muchas veces se ven relegados. Aunque suene paradójico, hoy, en nombre de la libertad, los hombres libres someten a los ancianos a la soledad, al ostracismo, a la falta de recursos, a la exclusión, y hasta a la miseria. Si es así, el supuesto tren de la libertad y el progreso acaba teniendo, en quienes lucharon por conquistar derechos, su furgón de cola, los espectadores de una fiesta que es de otros, los honrados en homenajes, pero olvidados en la vida cotidiana». Para concluir, el Papa pidió que los católicos ofrezcan testimonio, tanto en las familias como en la sociedad, de «estas actitudes: soportar y esperar, las dos llenas de paciencia. Así continuarán construyendo su pueblo». Al final, el Papa fue a pie a la cercana “Casa archidiocesana de la Santa Familia”, un centro en el que reciben apoyo las familias que fue inaugurado hace tres años y que ofrece diferentes servicios sociales, apoyo espiritual y psicológico, con el objetivo de promover los valores familiares y disminuir el número de las familias que podrían estar en riesgo debido al divorcio. También es un centro diurno para ancianos, familias, parejas y personas con discapacidades que ayuda a crear contactos sociales. Francisco almuerza aquí con los obispos de Letonia.

Andrea Tornielli


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