Simulacros de “guerra ortodoxa” en Ucrania

Simulacros de “guerra ortodoxa” en Ucrania

10 septiembre, 2018 Off By Gazzettino Italiano Patagónico
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El Patriarcado ecuménico de Constantinopla nombró a dos exarcas en Kiev para apoyar el camino hacia la concesión de “autocefalia” a la Iglesia ortodoxa ucraniana. Reacciones duras por parte de representantes y teólogos de Moscú, y acusaciones incluso de cierto «papismo oriental»

El Patriarcado ecuménico de Constantinopla no renuncia a la declarada intención de «ayudar el camino» que lleva al reconocimiento de una Iglesia ortodoxa ucraniana nacional, completamente independiente del Patriarcado de Moscú. La reacción del Patraircado de Moscú no se hizo esperar, y deja dudas sobre los tiempos (difíciles) que vendrán para toda la Ortodoxia. El viernes 7 de septiembre, la Delegación permanente del Patriarcado ecuménico ante el Consejo Ecuménico de las Iglesias anunció en una declaración (publicada en su sitio de internet) el nombramiento de dos exarcas patriarcales en Kiev, que tendrán que tratar de reunir a las comunidades ortodoxas ucranianas, actualmente laceradas, y encontrar soluciones a los problemas vinculados con la estorbosa presencia del metropolitano Filaret (autoproclamado “Patriarca de Kiev”, a la cabeza de una entidad eclesial cuya legitimidad no ha sido reconocida por las demás Iglesias ortodoxas). El futuro escenario de una Iglesia Ucraniana “autocéfala”, reconocida por el Patriarcado ecuménico de Constantinopla, es una de las opciones que están estudiando con insistencia los actuales líderes políticos ucranianos. «Si nosotros rezamos y combatimos», declaró en una entrevista televisiva el presidente ucraniano Petro Poroshenko, «tendremos el Tomos (documento que concede la autocefalia, ndr.) y la Iglesia ortodoxa autocéfala antes de lo que se imagine […] Como en el caso de la adhesión a la OTAN y a la Unión Europea, no pediremos el permiso ni a Putin ni a Cirillo sobre cómo rezar, dónde ir y cómo vivir». Teniendo en cuenta las primeras reacciones de Moscú, el proceso de “emersión” de una nueva Iglesia ortodoxa independiente en Ucrania no se dará sin dolores de cabeza para toda la comunidad de las Iglesias ortodoxas. Los teólogos cercanos al Patriarcado de Moscú ya están acusando al Patriarca ecuménico de «herejía», mientras otros insinúan enardecidos sobre el elevado costo (en dinero) de toda la operación.

Constantinopla mueve sus fichas

La noticia del nombramiento de dos exarcas del Patriarcado ecuménico en Kiev fue justificada por el mismo Patriarcado como un paso en el proceso para «garantizar la autocefalia (plena independencia) a la Iglesia ortodoxa de Ucrania. Los dos exarcas del Patriarcado ecuménico, Daniel di Pamphilon (de Estados Unidos) e Hilario de Edmonton (de Canadá), ya se ocupaban en sus respectivos países de las comunidades ucranianas ortodoxas sometidas a la jurisdicción del Patriarcado de Constantinopla». El metropolita Emmanuel de Francis, miembro del Sínodo del Patriarcado ecuménico, refirió a la agencia SIR (Servicio de Información Religiosa) que «los dos exarcas deberían abrir el camino hacia la autocefalia», favoreciendo el «acercamiento» de todos los miembros de la ortodoxia ucraniana, ahora dividida. «Su misión principal», especificó Emmanuel, «será facilitar los contactos, construir puentes, promover el diálogo y, al final, contribuir en la construcción de una Iglesia local independiente». Las primeras reacciones dejan claro que la misión encomendada no será nada fácil, ni placentera.

Reacciones inmediatas

El Patriarcado de Moscú reaccionó con vehemencia inmediatamente al enterarse de la iniciativa del Patriarcado de Constantinopla. Según los ortodoxos rusos, se trata de «una incursión sin precedentes» en el territorio canónico del Patriarcado moscovita, un riesgo que no quedará «sin respuesta». Lo indicó el pasado viernes 7 de septiembre Vladimir Legoyda, encargado del Departamento sinodal para la Iglesia y sus relaciones con los medios de comunicación. Palabras parecidas expresó la Iglesia ortodoxa ucraniana vinculada al Patriarcado de Moscú, en voz de su metropolita Onofrio, quien, a través de los canales oficiales, indicó que el Patriarcado de Constantinopla era el único responsable «de eventuales consecuencias negativas» provocadas por las decisiones tomadas por el Patriarca Bartolomé en territorio ucraniano.

El entramado entre geopolítica y luchas eclesiales

Las más encendidas reacciones que han pronunciado exponentes o simpatizantes del Patriarcado de Moscú han tomado como blanco algunas afirmaciones atribuidas por sitios greco-estadounidenses al Patriarca ecuménico Bartolomé, quien las habría pronunciado durante la sinaxis (reunión) de los obispos y de los representantes del Patriarcado que se llevó a cabo en Estambul hace algunos días. En ese contexto, Bartolomé habría afirmado que la responsabilidad de poner las cosas en su lugar desde el punto de vista eclesial y canónico en Ucrania era competencia del Patriarcado ecuménico, recordando que el Patriarca ecuménico «tiene el privilegio canónico de desempeñar esta tarea suprema y excepcional», y, si el patriarcado ecuménico renunciara a hacerse cargo de esta responsabilidad, «las Iglesias locales saldrían adelante como ovejas sin pastor». En su intervención, el Patriarca habría dicho que los intentos para resolver los problemas inter-ortodoxos sin el servicio de comunión ofrecido por la Sede de Constantinopla fracasarán, puesto que solamente el Patriarcado ecuménico «encarna el auténtico “ethos” eclesiástico de la Ortodoxia» y desempeña su ministerio por la unidad de los ortodoxos siguiendo fielmente «los principios eclesiológicos y canónicos inquebrantables de la Tradición de nuestros Padres». Citando también al metropolita Ioannis de Pérgamo, uno de los mayores teólogos cristianos vivos, Bartolomé habría insistido que en el mundo actual, lacerado por mil conflictos, la Ortodoxia «no puede ofrecer el espectáculo de la división». También han causado polémica en sectores de la Ortodoxia rusa las palabras con las que el Patriarca se habría referido al papel del poder político ruso, a sus intervenciones en las cuestiones internas de la Iglesia y a la imposibilidad de subsanar las laceraciones de la Ortodoxia ucraniana mediante la presión política de los aparatos de Moscú. El sacerdote Alexander Volkov, secretario de la oficina de comunicación del patriarca ruso Cirilo, durante una entrevista radiofónica indicó que tales afirmaciones atribuidas a Bartolomé eran una señal de que «la actual tensión política global alrededor de nuestro país, como reconocemos con tristeza, a veces también golpea a la Iglesia». El sacerdote ruso añadió que las afirmaciones de Bartolomé suscitan «confusión y turbamiento» en la Iglesia ortodoxa rusa, y sugirió que todos se tomen una pausa de reflexión para «aclarar finalmente todo». Otras voces rusas han criticado la iniciativa del Patriarcado de Constantinopla, utilizando argumentos menos cautos que los del sacerdote Volkov. Vasily Anismov, encargado de la comunicación de la Iglesia ortodoxa ucraniana vinculada con el Patriarcado de Moscú, dijo que eran «tontas» las palabras atribuidas al patriarca Bartolomé, pues «Rusia, en calidad de responsable de la actual situación dolorosa en Ucrania, no es capaz de resolver el problema». Ansimov también criticó al Patraircado ecuménico por su condescendencia a las peticiones de los actuales líderes políticos ucranianos, definidos «criminales», y lanzó oscuras alusiones a un «regalo ultramillonario» que habría sido otorgado por las autoridades ucranianas al Patriarcado de Constantinopla por la concesión de la autocefalia.

Acusaciones de “Papismo oriental”

Además de encontrarse en el terreno resbaladizo del entramado entre política y vida eclesial, la polémica intra-ortodoxa sobre la cuestión ucraniana puede incluso llegar a asumir la dimensión de la disputa teológica. El arcipreste Andrey Novikov, miembro de la Comisión teológica del Patriarcado de Moscú, dijo que eran «heréticas» algunas de las afirmaciones atribuidas a Bartolomé en su discurso durante la última sinaxis del Patriarcado ecuménico. «Las expresiones según las cuales sin el Patriarcado de Constantinopla las demás Iglesias locales son ovejas sin pastor, y que Constantinopla encarna el “ethos” de la Ortodoxia, y tiene derechos especiales de jurisdicción final sobre toda la Iglesia para garantizar su unidad –dijo Novikov en una entrevista con Interfax– reflejan las opiniones católicas sobre el papel del Papa en la Iglesia, y esta es de por sí pura herejía». Novikov relacionó las palabras atribuidas al Patriarca con «una tendencia que existe desde finales de la Edad Media, pero que ha visto un particular crecimiento en el siglo XX, llegando a volverse en algo hipertrófico, la llamada tendencia al “Papismo oriental”», que trata «de imponer a la Iglesia ortodoxa el modelo católico romano, en contra de la Iglesia como fue constituida por Jesucristo».

Gianni Valente


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