Zambia: Más de 50.000 niños en peligro de desnutrición

«Los niños desnutridos tienen diez veces más probabilidades de morir que los demás. Debemos actuar ahora y aumentar el acceso a los alimentos, el agua y los servicios sanitarios». Este es el llamamiento lanzado por Nysan Sahba, Directora de Comunicación Global y Promoción de Unicef, en un intento de frenar la grave situación que vive Zambia, un país donde la supervivencia de la población está cada vez más amenazada por la sequía y la escasez de alimentos. El pasado mes de mayo, la Comisión Nacional de Alimentación, con el apoyo de Unicef, lanzó una encuesta SMART (Specific Measurable Achievable Realistic Time-bound) para conocer las condiciones de vida de la población zambiana, especialmente de mujeres y niños. A partir de los datos recogidos, se calcula que durante el próximo año, en seis provincias del país, casi 52.000 niños corren el riesgo de caer en la desnutrición aguda, y otros 276.000 se verán afectados de forma moderada. «Estamos en un punto crítico», afirma Mutanga Mapani, director ejecutivo de la Comisión Nacional de Alimentación y Nutrición. «Debemos poner en marcha medidas preventivas para evitar que empeore la situación». Las regiones más afectadas por la desnutrición son las occidentales, donde más del 88% de los hogares pasan hambre y la mayoría de los niños tienen problemas de salud. Pero según la encuesta, las mujeres embarazadas y lactantes también están en peligro y se teme que en los próximos doce meses casi 112.000 de ellas sufran desnutrición aguda, casi 13.000 de forma aún más grave.   «Pobreza alimentaria infantil: privación nutricional en la primera infancia» es el título de un reciente informe de Unicef, en el que se afirma que el 24% de los niños menores de cinco años de Zambia se encuentran en situación de pobreza alimentaria grave y se alimentan con dos (o menos) grupos de alimentos al día. Se trata de una cifra alarmante, ya que los niños que consumen dietas tan pobres corren un riesgo del 50% de desarrollar desnutrición aguda, y en Zambia este riesgo puede verse además incrementado por la grave sequía que sufre el país. «Los niños que sufren desnutrición tienen diez veces más probabilidades de morir que los que están bien alimentados», subraya además Naysan Sahba, «debemos actuar con urgencia para ampliar el acceso a alimentos nutritivos y variados, agua y servicios de saneamiento e higiene».  La gestión temprana de la desnutrición aguda es crucial para prevenir la aparición de una forma aún más grave. Por ello, Unicef hace un llamamiento enérgico para que se pongan en marcha medidas de intervención oportunas que eviten el riesgo de una crisis nutricional. En primer lugar, según la agencia de la ONU, hay que actuar de inmediato para garantizar la alimentación de los niños y apoyar a las mujeres embarazadas y lactantes con programas de asistencia ad hoc (incluida la financiera). En segundo lugar, es necesario combatir las deficiencias nutricionales (proporcionando suplementos ricos en calorías y nutrientes) ampliar el acceso a la atención sanitaria, aumentando la capacidad de tratamiento de los hospitales y mejorando los servicios de agua y saneamiento del país. «Garantizar que los hogares y las instalaciones sanitarias tengan acceso a agua limpia y a un saneamiento sostenible y resistente al clima es crucial para evitar una mayor escalada de la crisis», concluyó el Director Sahba.

Lavinia Sdoga